Archivos para el tag ‘Cefalú’

Saluti dalla Sicilia!

Ulyfox | 22 de junio de 2014 a las 0:06

Cefalú y su 'cabeza', en la tarde del 18 de junio, desde la carretera.

Cefalú y su ‘cabeza’, en la tarde del 18 de junio, desde la carretera.

Pues sí, estamos en Sicilia de nuevo. La otra noche, mientras cenábamos en la trattoria Nina Principi de Cefalú se oían los ecos de la eliminación mundialista de España en un televisor cercano. No sabíamos cómo iba el partido, así que entre los sabores del tartare de pez espada y el mantecato di riso nos daba igual, como igual fue luego mínimo el disgusto trufado de ridículo. Qué más da: estamos en esta maravillosa isla. Los tres de nuevo recorriendo rincones italianos con ecos griegos y españoles.

En la agradable  sabrosa trattoria Nina Principi, primera cena,

En la agradable sabrosa trattoria Nina Principi, primera cena,

Al día siguiente comentaba con el empleado de un puesto callejero de venta de pizza por trozos, y el hombre (gracias) decía estar triste por que la selección española estuviera fuera del Mundial, y de aquella manera. “Es una selección que ha hecho historia”, decía. Sí, el tiempo pasa. Nosotros llegamos el miércoles a Sicilia, y la primera parada ha sido en un Cefalú ventoso y no por eso menos bello. Estuvimos hace tres años y ya nos maravilló la silueta del Duomo normando, casi una fortaleza con el fondo de La Rocca, ese peñón enorme que recordaba a los griegos una cabeza humana y por eso llamaron a esta ciudad Kefali, es decir ‘cabeza’.

La noche en el puerto antiguo. Faltan las barcas y la película proyectándose para que fuera como en 'Cinema Paradiso'.

La noche en el puerto antiguo. Faltan las barcas y la película proyectándose para que fuera como en ‘Cinema Paradiso’.

Y cómo luce de día...

Y cómo luce de día…

Esta vez no pudimos almorzar en ningún ‘lido’, ni ir a la playa. El día estaba demasiado desapacible. Nos dedicamos a pasear, a rodear La Rocca porque el ánimo no nos llegaba para subir los cientos de escalones hasta su cima, ni pasar por el templo de Diana y hacer la foto que aparece en todas las guías. Me habría gustado, pero a cambio hemos andado con tranquilidad arriba y abajo, hemos almorzado estupendamente en La Locanda del Marinaio, hemos llegado hasta el puerto de los aerodeslizadores, y hemos dormido una pequeña siesta.

Un rincón de Cefalú.

Un rincón de Cefalú.

 

Pensábamos que la señora del Hotel Mediterraneo se acordaría de nosotros y de Pepa (‘María Yosé’ la llamaba ella) pero no. Da igual: sigue siendo un alojamiento agradable, bien situado junto a la estación y muy limpio. Bea, Tamara y Mari Ángeles lo conocieron hace unos meses.

La fachada del Duomo, dorada al atardecer.

La fachada del Duomo, dorada al atardecer.

De nuevo las evocaciones de Totó el de Cinema Paradiso en la Vuchiría y en la playa junto a la Porta Pescara. Volvimos a ver la película de Tornatore algunos días antes de venir, y me quitó la sensación de pastelosa que tuve la primera vez que la vi. Me gustó mucho.

El mar estaba algo furioso el jueves.

El mar estaba algo furioso el jueves.

El fuerte viento que soplaba hizo que el avión de Ryanair que nos trajo desde Sevilla llegara con adelanto. Tenemos una buena relación con esta compañía de tan mala fama. La verdad de nuestra experiencia con ella sólo tiene episodios agradables. Es puntual y como últimamente ha suavizado su política de equipaje de mano, mucho más cómoda. Además, ya no dan tanto la lata con la megafonía. Y qué quieren que les diga: me parece muy divertido ese toque de corneta con el que celebran los aterrizajes. Durante el vuelo, hemos pasado por encima de Argelia  y Túnez. Me han sorprendido los pueblos desparramados por las montañas, derramando sus casas a lo largo de as carreteras. Desde arriba, la montaña argelina parece salpicada de arañas vasculares o de neuronas formando una red en realidad de geografía humana.

La hermosa playa de Cefalú, casi desierta por el mal tiempo.

La hermosa playa de Cefalú, casi desierta por el mal tiempo.

Sí, hemos vuelto porque sabíamos que íbamos a hacerlo, por su gente, por su comida tal vez, quizá porque es tan griega… Y esta vez recorremos la parte este de Sicilia, la más africana, la de Selinunte, Mazara, Marsala la del famoso vino, Trápani… Iremos contando.

Cefalú al mediodía, al fondo el Duomo.

Cefalú al mediodía, al fondo el Duomo.

La otra cara de Cefalú.

La otra cara de Cefalú.

 

 

Etiquetas: , ,

Nos quedaba Cefalú

Ulyfox | 7 de agosto de 2011 a las 18:23

La plaza del Duomo de Cefalú, con la imponente catedral.

Naturalmente, a Cefalú el nombre se lo pusieron los griegos cuando fundaron allí un importante puerto, en el norte de Sicilia, porque la roca que se eleva a la espalda del pueblo y que lo ensombra casi toda la mañana les recordaba una cabeza humana: kefalos=cabeza. De Cefalú nos queda una impresión amarilla, si tenemos que ponerle un color al recuerdo. Quizá fuera más bien dorado. Porque así es la ardiente arena de su magnífica playa, el enorme sol poco antes de ponerse, y el color del extraordinario Duomo casi fortaleza, que domina todo el perfil urbano.

Frente marítimo del casco antiguo y playa de Cefalú.

Fue nuestra última etapa en el extraordinario periplo de diez días por Sicilia, y no podía tener mejor final, o así nos lo parece ahora. Seguramente si hubiéramos acabado en las no pisadas Trapani o en Erice, o en la impar Siracusa, traspasada por la historia, diríamos lo mismo. Pero fueron dos días de playa y paseo. Paseo vespertino por el cuadriculado y bellísimo casco antiguo, y paseo repetido a la mañana siguiente.

Casi de noche sobre el pueblo.

Creo que es muy conveniente recorrer al menos en dos horas distintas los pueblos hermosos: la luz diferente los hace diferentes, como si pisaras dos poblaciones distintas. Tal vez sea más bonito a la mañana, cuando la luz es más brillante, pero no hay que despreciar el dol declinante llenando la fachada de la Catedral. Esta domina con su imponente planta una hermosa plaza llena de terrazas. ¿Por qué no tendremos estas terrazas por nuestra tierra? Sitios donde puedes tomar un café por la mañana, almorzar una buena pasta, merendar o saborear un helado a la tarde y cenar una pizza generosa, todo con un servicio de categoría? Y bien dispuestas, bien adornadas, respetando el entorno urbano.

Una de las calles del centro de Cefalú.

Las calles de Cefalú son estrechas y con fachadas altas, empinadas y trabajosas en las travesías, llanas en el caso de los corsos principales. Y te puedes encontrar con la sorpresa temporal de un lavadero medieval tras un arco y aprovechando un manantial subterráneo.

El lavadero medieval de Cefalú.

 

Muy cinematográfico. Si habéis visto Cinema Paradiso, sabréis que este el pueblo donde se rodó.

Gótico normando y mosaicos bizantinos en el Duomo.

En el interior del Duomo, tienes que dejarte subyugar por los impresionantes mosaicos bizantinos del ábside, por ese enorme rostro del Cristo Pantocrátor, dominador y protector a la vez. Brillo cerámico y esmaltado de siglos, perfección de una técnica nunca conseguida otra vez, vigilando a los visitantes con una mirada divina, imperturbable desde hace siglos. Tranquilizador, diría yo, aunque igualmente podría decirse temible.

El Lido, una sabrosa institución playera italiana

Y en la playa, esa institución italiana que son los Lidos, las playas privadas, esa especie de chiringuitos llevados a la sublimación, con servicio completo de hamacas, juegos, duchas, vestuarios y restaurantes, en algunos casos de gran categoría. Muy recomendable el Lido Poseidón, donde comimos un antipasto del chef, con mejillones y almejas abiertas al natural de sabor profundísimo.

Escalinata y fachada del Duomo de Cefalú

En las tiendas, los vendedores son habladores. Uno nos preguntó por España, claro y declaró su admiración por nuestro país. Otro, artista al que adquirimos una acuarela, lamentó lo que él consideraba como una desgracia: que Cefalú estaba perdiendo su autenticidad e incluso su limpieza por culpa del turismo. Y eso que a nosotros nos parece un pueblo precioso. Tanto como para lamentar grandemente nuestra marcha de Sicilia, hace ya más de un mes, ay.

Etiquetas: , ,

Me quedan tantas…

Ulyfox | 28 de junio de 2011 a las 1:09

 

Tarde de playa en Cefalú, penúltimo día

Estamos acabando nuestros diez días en Sicilia, y nos quedaríamos cortos al definirlos de maravilloso descubrimiento. O seríamos obvios, puesto que miles, millones han cantado las excelencias de esta tierra desde que existe la escritura. Las malas conexiones, y la tremenda cortedad del tiempo en vacaciones en un sitio con tantas cosas que disfrutar, me han impedido escribir más. Pero baste decir que he sacado material para todo un verano de entradas. No quiero hacer aún el resumen. Si me queréis seguir, me quedan tantas…

Etiquetas: ,