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Antigua Messeni (o Messini), tan nueva para mí

Ulyfox | 19 de mayo de 2020 a las 12:11

Las ruinas de la Antigua Messeni, un descubrimiento maravilloso.

Las ruinas de la Antigua Messeni, un descubrimiento maravilloso.

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La principal ventaja que conllevaba nuestro inolvidable periplo de dos meses  y medio por Grecia era la libertad de cambiar de rumbo y de planes sobre la marcha. Siempre dentro de un margen, puesto que era temporada alta y pleno verano. Pero podíamos mirar los mapas y calcular rutas y sus variantes. Dentro de esos vistazos, me topé en uno de los caminos previstos, el que nos llevaba a Koroni, con un nombre: Antigua Messeni (Palea Messini, en griego). Ya de por sí sonaba muy bien, pero haciendo averiguaciones en esa herramienta maravillosa aunque controladora que es Google, las ganas de hacer un desvío aumentaron hasta convertirse en certeza ineludible. Había que parar.

El contundente desayuno en Mavromati.

El contundente desayuno en Mavromati.

Bajo una de las pocas sombras del yacimiento.

Bajo una de las pocas sombras del yacimiento.

En la pista del estadio.

En la pista del estadio. Al fondo, Mavromati.

Salimos de Kardamili temprano y enfilamos las hermosas y resistentes carreteras del Peloponeso costero. Bordeamos la populosa Kalamata, verdadera capital de la zona. La meta final de esta etapa era Koroni, la del alto castillo, pero en el camino la ilusión nos esperaba en Messeni. Llegamos a mediodía, en un día de calor considerable, a Mavromati, el pueblo que está junto al yacimiento arqueológico, en un alto desde el que el panorama sobre las ruinas es espléndido.

Una de las entradas al teatro de Messeni (abajo)

Una de las entradas al teatro de Messeni (abajo)

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Allí mismo, a la entrada de Mavromati (que significa Ojo Negro y se llama así por un agujero del que mana una fuente en la plaza principal) nos dimos un desayuno tardío en una gran taberna con vistas a los restos. El tabernero se resistió a ponernos dos huevos fritos arguyendo que no ponían desayunos, pero al final cedió y los acompañó con rodajas de tomate y aceitunas que nos supieron a gloria. ¡Estaban buenos…! Y fue la mejor manera de coger fuerzas para emprender la visita a la Antigua Messeni.

Vista general de la Antigua Messeni desde Mavromati.

Vista general de la Antigua Messeni desde Mavromati.

Messeni fue fundada por el gran general y dirigente tebano Epaminondas tras derrotar a Esparta, y dentro de una línea fortificada construida precisamente para vigilar y mantener bajo control al gran reino espartano. La situó bien, desde luego, en ese verde valle al pie de grandes montañas, allá por el siglo IV antes de Cristo. De la importancia que tuvo dan fe los restos, pero sobre todo la imponente muralla que causaba el asombro de todo el mundo griego y de la que quedan algunos restos que dicen impresionantes. Digo eso porque no los encontramos. De nada nos valió darnos cuenta después de que sólo había que haberse acercado en coche un par de kilómetros más adelante, a pie de carretera. Lo tenemos pendiente… también.

Ante el Asclepeion, y los mosaicos de una antigua basílica.

Ante el Asclepeion, y los mosaicos de una antigua basílica.

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Pero es que los restos que pudimos ver son asombrosos. Allí en medio de la gran llanura, y ya desde lejos, se divisa una gran cantidad de columnas dóricas. Cuando te adentras en el lugar lo primero que ves es el muro exterior de un teatro. Es emocionante traspasar alguna de las estrechas puertas de piedra y acceder al graderío, aunque no es el teatro antiguo más grandioso que hemos visto.

El graderío de la cámara municipal.

El graderío de la cámara municipal.

La palestra de los atletas, cerca del estadio.

La palestra de los atletas, cerca del estadio.

Seguimos paseando los restos de la antigua ágora, de fuentes monumentales, de un grandioso Asclepeion, numerosos cimientos de templos, las gradas de una cámara municipal… Pero la fila de columnas que divisaba a lo lejos, un pórtico y una curiosa construcción de cúpula apuntada me llamaban. La columnata rodeaba como un rectángulo al que le faltara un lado el estupendamente conservado graderío de un enorme estadio. En el lado sin columnas, un templo dórico es el mausoleo de una importante familia romana. A un lado, el curioso edificio de cúpula cónica es el monumento funerario de otra familia… En un vértice, otra columnata cuadrada perteneciente a la palestra de los atletas. Todo tan antiguo, y tan nuevo para nosotros.

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Vistas del grandioso estadio, rodeado de columnas.

Vistas del grandioso estadio, rodeado de columnas.

Deambulamos durante largo rato asombrados entre tanta belleza arcaica, imaginando batallas, competiciones y ritos viejos, hasta que el calor nos aconsejó la vuelta. Una pareja insensata con un bebé en el carrito entraba a esa hora tórrida en el yacimiento. El guarda intercambió con nosotros una mirada y un gesto incrédulos por la osadía temeraria de esa familia… Retomamos el coche y nos dirigimos a Koroni. En el camino, ya en la hora de la siesta, paramos en un enorme bar de carretera de cuyo interior salió un chaval somnoliento a servirnos un par de cervezas. Los padres, seguramente, dormían. Al lado, un grupo de amigos bebía una y otra jarra de vino y discutían de política, una de las distracciones favoritas de los griegos.

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Dos vistas del mausoleo familiar en forma de templo dórico, en el fondo del estadio.

Dos vistas del mausoleo familiar en forma de templo dórico, en el fondo del estadio.