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La casa africana del Sátiro

Ulyfox | 13 de julio de 2014 a las 13:26

La catedral de Mazara del Vallo, y plaza de la República.

La catedral de Mazara del Vallo, y plaza de la República.

El aire era limpio y el cielo muy azul. Llegamos a Mazara del Vallo, en el suroeste de Sicilia a una hora de turistas despistados, la verdad, un mediodía luminoso en una ciudad bastante poblada, con unos accesos en coche atestados, desordenados y con un tráfico africano. Los vehículos y los peatones salían, aparcaban y cruzaban por cualquier lado, dejando el mínimo lugar para pasar. La hábil aunque nerviosa Penélope logró hallar un lugar en el que dejar el coche, en lo que parecía una avenida principal que bordeaba el casco antiguo, según recordaba de memoria y por el plano de la ciudad visto en internet. Es llamativa la tranquilidad que se siente cuando uno por fin consigue colocar el automóvil, desprenderse de esta máquina tan útil en tantas ocasiones y que en tantas otras es como un peso que se ansía descargar cuanto antes. Y comenzamos a andar.

Un rincón de la plaza de la República.

Un rincón de la plaza de la República.

 

Dicen que Mazara es la ciudad más africana de la parte más africana de la isla italiana más africana. De hecho, una buena parte de su casco antiguo es conocida como La Kashba, el nombre que se suele dar a los recintos amurallados en el norte de África. Y gran presencia de inmigrantes procedentes de Túnez, tan cerca, acentúa este carácter. Cuando nosotros pudimos pasear por ella, entre el mediodía y la hora de la sobremesa, no pudimos observar esta presencia en unas calles casi desiertas, pero sí la de numerosos comercios con inconfundible aire magrebí. El año pasado se inauguró en ese barrio la Casa Tunisia, como testimonio de esta relación histórica. Descubrimos un barrio laberíntico y poco brillante de color amarillento, salpicado aquí y allá de iglesias y palacios barrocos, iglesias en ruinas donde se celebran bodas, y con muchas calles adornadas o rotuladas con azulejos coloridos, cerámicas que cuentan historias o relatan sucesos relacionados con esas vías, o que proclaman deseos más o menos poéticos. No sé de cuando viene esa costumbre, parece reciente y, en cualquier caso, dan sentido a muchos pasadizos, pequeños vícoli y calles estrechas, los embellecen de una cierta forma ideal, como poniendo un toque presumido en una ciudad modesta dedicada fundamentalmente al mar y la pesca.

Otro rincón.

Otro rincón.

 

De la pesca, ese oficio tan duro y de resultado tan suculento viene una de las joyas de Mazara: el Museo del Sátiro Danzante. Al entrar en la iglesia de San Egidio, que lo alberga ahora, un vídeo cuenta la historia, por partes emocionante, de unos pescadores que en 1997 atraparon en sus redes una pierna de bronce de una estatua griega, mientras faenaban cerca de Mazara. Ellos mismos relatan cómo desde entonces siempre esperaban encontrar el resto de la figura, cosa que ocurrió un año después. “Parecía que estaba esperando durante siglos ser hallada”, relata el capitán. Es verdad que le falta una pierna y un brazo, pero es perfectamente reconocible la actitud de este sátiro bailando como en éxtasis, con el pelo al viento, en lo que se llamaba danza orgiástica. El Museo está dedicado íntegramente a él, obra maestra del periodo clásico y que se cree que procede de un naufragio de un barco que podía hacer el trayecto entre Sicilia, entonces Magna Grecia, y (nuevamente) Túnez. Lamentablemente, no nos dejaron hacer fotos, pero podeis pinchar aquí si quereis haceros una idea: http://www.mazaraonline.it/satiro/museo_satiro_01.htm , aunque nada iguala la experiencia en directo.

Preparativos de una boda en la iglesia en ruinas de los jesuitas.

Preparativos de una boda en la iglesia en ruinas de los jesuitas.

 

En Mazara disfrutamos igualmente de un gran almuerzo, excelente combinación de vino blanco con un antipasto di mare crudo excelso. Si no habéis probado nunca unas cigalas pequeñas abiertas y marinadas suavemente casi al momento creedme que debéis hacerlo aquí. Y lo mismo os digo del gambero rosso, así tal cual, sin cocinar, con un suave toque de cítrico. Delicias que se sumaron al cuscús (otra vez África) de pescado típico de la zona y a la pasta fresca con hueva de atún. Y lo contento que se sale de un almuerzo así: http://www.ristorantelabettola.it/ .

Las calles de Mazara están llenas de azulejos decorados.

Las calles de Mazara están llenas de azulejos decorados.

 

El resto fue, ya os digo, deambular por unas calles casi desiertas por las que de vez en cuando circulaba algún viejo en bicicleta. Es curioso también el gran número de hombre mayores que se mueven lentamente por estas ciudades sobre dos ruedas. Había que andar con cuidado muchas veces. Nos asomamos al puerto, algo así como un brazo de mar que se adentra en el pueblo, lleno de grandes barcos de pesca. En lugares así abunda el óxido, las redes acumuladas y la falta de atractivo arquitectónico. Las casas que asoman a la ribera pasan de cualquier adorno, y recuerdan a algunas partes del Campo del Sur gaditano. Todo muy familiar y en ciertos rincones, casi viñero. Sicilia.

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'Salir del espacio que durante siglos han construido sobre nosotros es el acto más bello que se puede cumplir", dice el azulejo... o algo así.

‘Salir del espacio que durante siglos han construido a nuestro alrededor es el acto más bello que se puede cumplir”, dice el azulejo… o algo así.

Ribera del puerto de Mazara, entre África e Italia.

Ribera del puerto de Mazara, entre África e Italia, con un punto gaditano.

Primera hora de la tarde en Mazara.

Primera hora de la tarde en Mazara.

Cruce de esquinas en la Kashaba de Mazara, con recuerdo a los judíos expulsados de España.

Cruce de esquinas en la Kashaba de Mazara, con recuerdo a los judíos expulsados de España.

Y como estamos en Sicilia, no puede faltar el barroco.

Y como estamos en Sicilia, no puede faltar el barroco.

 

La Casa de Túnez en Mazara, testimonio de una vieja relación.

La Casa de Túnez en Mazara, testimonio de una vieja relación.

Más calles coloridas.

Más calles coloridas.

Y otros colores en la parte nueva...

Y otros colores en la parte nueva…