Mil sitios tan bonitos como Cádiz » Parikia

Archivos para el tag ‘Parikia’

Escala necesaria en una Paros íntima

Ulyfox | 15 de enero de 2021 a las 21:24

La calle principal de Parikia, solitaria como nunca. Y hermosa

La calle principal de Parikia, solitaria como nunca. Y hermosa

No sé si lo sabéis, pero Paros es una de nuestras islas favoritas, dentro del inmenso amor que profesamos a las islas griegas. Eso, y lo largo del trayecto entre Santorini y nuestro siguiente destino programado en Siros, nos aconsejó hacer una escala en este lugar, del que ya he hablado muchas veces, he visitado otras muchas más y he aconsejado a numerosos amigos. Así que uno de los buques de la magnífica compañía Blue Star Ferries nos llevó hasta los muelles de la blanca Parikia, por nuestro simple gusto de pasar una noche en la capital.

IMG_20200922_214037 IMG_20200922_213305

Y nos encontramos una Parikia desconocida por lo solitaria que estaba en ese atardecer de mediados de septiembre. Nos recordó a nuestra primera vez, hace ¡26 años! Entonces, Paros era una isla casi desconocida para el turismo mundial, excepción hecha de los franceses, que siempre han tenido una predilección inusual por este lugar rico en mármol, y al llegar a mediodía encontramos un pueblo blanquísimo y desértico que por eso nos defraudó. Sólo horas más tarde comprendimos que todos estaban en la playa, al ver cómo la tarde llenaba las calles.

IMG_20200922_184010

La intimidad que ofrecía Parikia no la habíamos conocido antes…

IMG_20200922_213425 IMG_20200922_185240

En esta ocasión, ni siquiera la caída del sol animó el ambiente. Callejones solitarios y rincones vacíos, tiendas sin clientes y restaurantes con sitio de sobra. No nos produjo ningún desaliento porque hacía tiempo que no veíamos tan detallada y tranquilamente la belleza de Parikia, que es como una Mikonos en pequeñito, mucho más auténtica y a la vez más elegante. En los últimos años, el turismo masivo había empezado a tocar Paros, lo que equivale a estropearlo, y esta vuelta forzada a lo natural por las restricciones de la pandemia nos complació por volver a recordar viejos y lejanos tiempos. La minúscula ciudad aparecía íntima y casi exclusiva para nosotros.

IMG_20200922_212636

La soledad hacía posibles fotos antes difíciles de realizar.

La soledad hacía posibles fotos antes difíciles de realizar.

No nos dio tiempo más que para un paseo todo lo tranquilo que os podéis imaginar y una cena en una trattoria que nos llamó la atención nada más pasar por delante, frente al mar: Bacco Paros. Donatella y Guido, triestina ella y friuliano él, una simpática y habladora pareja de italianos que conocía muy bien Cádiz y Andalucía, estaba al cargo del negocio y pasamos una estupenda velada entre conversaciones y pasta, rematada por el mejor final: una copita de grappa Nonino, la mejor del mundo probablemente.

Una cosa: con Paros nunca habrá para nosotros un final, porque volveremos siempre y mientras podamos.

Solos esperando el barco para Siros.

Solos esperando el barco para Siros, en una terminal normalmente atestada.

Esas mañanas

Ulyfox | 1 de febrero de 2015 a las 13:37

Por la mañana temprano en Parikia.

Por la mañana temprano en Parikia.

Hay que pillarlas al vuelo, asomarse al balcón y atraparlas con la cámara. No ocurren siempre, pero todos los que vivimos junto al mar lo sabemos. Más en vacaciones, en las que el clima se adueña de una buena parte de nuestros planes diarios. Te despiertas temprano en Grecia, porque el sol madruga más que nadie en esas latitudes y echas un vistazo porque seguramente el día anterior el viento sopló demasiado fuerte o las nubes impusieron con más fuerza de la deseada su mancha blanca o gris sobre el azul protector. Y de pronto ves, aún con la somnolencia de esa hora, el espectáculo, la imposible inmovilidad del mar. En qué cabeza cabe que tal cantidad de agua, que empieza donde tú ves y acaba al otro lado del planeta, represente para los madrugadores esa foto fija. La superficie, que ayer era gris y salpicada de olas es un espejo y una cama que apenas se abre un momento para que la surque una barca. La estela parece una perezosa onda, despreocupada y ansiosa por volverse a calmar. El blanco de las embarcaciones brilla encendido por un sol que se despierta.

Así de azul.

Así de azul.

Y el atardecer en la bahía de Parikia.

Y el atardecer en la bahía de Parikia.

Siempre hay, ay, un momento en el que antes que el viento aprecias la leve vibración en esa superficie. Y sabes que ya no será lo mismo durante el día, que instantes después, las banderolas, las enseñas empezarán a moverse, y así permanecerán hasta que, seguramente, al retirarse el sol de nuevo, el atardecer vuelva a reproducir, ahora en gris y violeta, la misma escena. Entre aquel primer momento y este último habrán pasado todas las cosas inútiles que ocurren en una jornada de vacaciones, pero son esas dos certezas las que harán que tus ojos recuerden esa fecha como inolvidable. Estas fotos ocurrieron en Paros, este pasado septiembre, desde nuestro balcón en el Hotel Irene de la capital, Parikia.

Desayunos frente al mar.

Desayunos frente al mar.