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La bici gana al vehículo privado

Raquel Garrido | 22 de septiembre de 2011 a las 10:55

El punto de salida era el mismo y la distancia que había que cubrir era de apenas 2.200 metros. Lo que variaba era el medio de transporte elegido para realizar este desplazamiento y de lo que se trataba era de ver cuál era más

rápido y, a la vez, más económico y más respetuoso con el medio ambiente. Y el vencedor se impuso con claridad sobe el resto.

La bicicleta fue el rotundo vencedor de la original competición con la que el Ayuntamiento de Málaga quiso concienciar sobre los medios de transporte más sostenibles dentro de los actos que celebra con motivo de la Semana de la Movilidad.

Con cinco minutos de diferencia con respecto al segundo clasificado y 14 sobre el último, los participantes que eligieron la bicicleta para hacer el recorrido propuesto por el área de Movilidad fueron los primeros en llegar a la meta.

Los cuatro participantes partieron desde la plaza Aparejador Federico Bermúdez de la zona de Las Chapas de la capital y debían llegar hasta el Archivo Municipal en plena Alameda Principal en el menor tiempo posible. En apenas 15 minutos los dos ciclistas habían recorrido la distancia de 2,2 kilómetros que separa ambos puntos y demostraban, según el concejal de Movilidad en el Ayuntamiento de Málaga, Raúl López, y la directora de la Cátedra de Transporte de la UMA, Elvira Maeso, que es el medio de transporte más rápido gracias en parte a lareddecarrilesbicique se han desarrollado en esta zona.

Cinco minutos después lo hacía la persona que había partido desde el mismo punto a pie ganando incluso a la participante que optó por el autobús de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) y que completó el recorrido un minuto más tarde.

En último lugar, llegó el conductor del vehículo privado y, no tanto en llegar al centro, sino en encontrar aparcamiento una vez allí y a la hora de plena actividad matutina. No fue el tiempo lo único que se midió en esta prueba. En lo que a coste económico se refiere, el coche también es el peor parado, ya que realizar este trayecto salió por una media de 3,91 euros entre gasolina, mantenimiento y seguro, entre otros. Le sigue el autobús con un coste de 0,07euros y la bicicleta con tan sólo 0,04 euros de gasto.

Las emisiones de cada medio de transporte también distan mucho entre sí. Mientras la bici y el peatón no emiten nada, el coche y el autobús sí. Aunque la diferencia entre ambos es abismal. Casi 392 gramos por pasajero de dióxido de carbono (CO2) en el caso del vehículo privado, frente a los 60,85 del transporte público.

Historias en el Cercanías

Raquel Garrido | 18 de julio de 2011 a las 11:54

Nuria Alonso / Fuengirola

Son apenas 48 minutos de trayecto, un tiempo que muchos turistas y malagueños usan para poner al día sus agendas, descansar o, incluso, leer. Este es el tiempo que separa la parada del Cercanías de Málaga Centro Alameda de la estación de Fuengirola, una línea de tren por la que pasan cada día cientos de viajeros que buscan, sobre todo, la comodidad y la puntualidad de este medio de transporte. De hecho, en 2010 este ramal fue usado por 8,2 millones de viajeros, lo que es sólo una muestra de lo popular que es la C1.

Entre los cientos de rostros anónimos que cada día llenan los vagones está el de Juan Antonio González, un vecino de Fuengirola que lleva sólo unos meses viviendo en la Costa. Juan Antonio lleva un tiempo en paro, aunque, por fin, tiene una entrevista de trabajo en un bar de Málaga capital. “Me han dicho que el tren es más directo que el coche y me ahorro los atascos. No quiero llegar tarde”, explica nervioso, ya que es la primera vez que usa este medio de transporte para ir a la capital de la Costa del Sol.

A unos metros se encuentra Remedios Sánchez, que cada día coge el tren para ir a trabajar a Benalmádena. Ella explica que opta por el Cercanías porque “es más cómodo” que el autobús y más continuo, por lo que cada mes renueva su abono. “Cuando lo coges una y otra vez las caras empiezan a sonarte; es una línea llena de turistas, pero los que cogemos el tren todos los días ya casi nos conocemos e incluso saludamos a los revisores”, asegura. Además, afirma que lo poco que sabe decir en inglés lo ha aprendido en esta línea. “El next stop me sale bordado, y a veces los turistas te preguntan y ya medio te entiendes con ellos. Es que ya son muchos viajes…”, explica con una sonrisa.

El caso de Fernando Merino es diferente. Este vecino de Málaga sólo coge el tren de manera esporádica para visitar a su familia en Benalmádena. Junto a él se encuentra Mari Carmen Magro, otra habitual de la C1, que usa este transporte para ir a Benalmádena desde Torremolinos para cuidar a sus nietos. “Llevo viendo el tren toda la vida. Para mí es algo que ya casi va con el paisaje. Además, te ahorras enfadarte en la carretera y si lo coges a tiempo nunca llegas tarde. ¿La pega? Que pasa cada media hora, creo que debería ser más continuo”, indica”. Algo que a partir de septiembre tendrá solución, toda vez que Renfe rebajará en diez minutos la actual frecuencia de paso de las circulaciones.

Pero dentro del tren se encuentra a otro tipo de viajeros, el de aquellos que lo usan para trabajar o leer. Mario Arjona revisa su agenda electrónica mientras recorre el trayecto entre Torremolinos y Málaga, momentos que aprovecha para leer o hablar por el móvil. “Creo que en lo que va de año me he leído ya tres libros en el tren. Es el único momento que tengo para tranquilizarme un rato y desconectar. A veces me duermo y me han tenido que despertar ya en la estación del centro”, afirma.

Otros pasan el tiempo escuchando música, viendo series en portátiles o, incluso, estudiando. Eso es lo que hace Tania López-Muñoz, estudiante de la Universidad de Málaga que dice, con cierta ironía, que ha aprobado la mitad de sus asignaturas repasando durante el trayecto. “Me da tiempo a echar un último vistazo a los temarios. En coche esto no lo podría hacer”, añade. Es un trayecto lleno de historias, de rostros anónimos que hacen del tren entre Fuengirola y Málaga un espacio más de su vida diaria.

Por un carril bici seguro para todos

Raquel Garrido | 20 de junio de 2011 a las 17:59

La extensión de los carriles bici en Málaga capital está haciendo que la ciudad tenga poco a poco una movilidad más sostenible. Pero sigue siendo insuficiente en algunos tramos donde los aficionados a la bicicleta creen además que se pone en riesgo la vida de los ciclistas. Este punto negro es, según la Asociación Ruedas Redondas, el tramo del paseo marítimo del este de la ciudad que discurre entre la zona donde hasta hace poco estaba el tranvía y el balneario de los Baños del Carmen. Una estrecha acera es la única alternativa que tienen los viandantes y ciclistas para pasar por una zona de tres carriles por donde circulan diariamente miles de coches. La situación, según el presidente del colectivo, “puede resultar peligrosa para los ciclistas si alguno se cae y reclamamos una solución”.

La idea que le van a proponer al Ayuntamiento de la ciudad es que uno de los tres carriles que ahora mismo están destinado exclusivamente al tráfico rodado se habilite, aunque sea de forma temporal, para permitir el paso de los numerosos ciclistas, corredores y ciudadanos que diariamente se agolpan en la estrecha acera que une el paseo marítimo Pablo Ruiz Picasso con el balneario de los Baños del Carmen. Para separarlo de los otros dos carriles, González propuso que se utilicen unos separadores como los que hay colocados en los carriles-bus de algunas zonas de la ciudad y “así garantizar la seguridad de los que circulan por él”.

El corredor centro-litoral Este, como se ha denominado y que conectaría esta zona de la ciudad con el casco antiguo, es el itinerario más demandado, pero parece haberse enquistado. Para que comience a ejecutarse depende de que la Demarcación de Costas, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente, y el Ayuntamiento de la capital se pongan de acuerdo.

En los últimos meses se ha apostado fuerte por concluir algunos de los tramos de la red de carriles bici prometida por el Ayuntamiento de Málaga, pero aún falta mucho por hacer. El reto del alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre, era el de llegar a los cuarenta kilómetros de este vial antes de las pasadas elecciones municipales de mayo. Pero la realidad es que el mandato acabó y apenas se había conseguido llegar a la mitad. Sin embargo, el Plan Director de Bicicletas aprobado es mucho más ambicioso y contempla la construcción de una red de carriles bici de 140 kilómetros.

Los cálculos del Consistorio sobre la implantación de una red de carriles reservados para ciclistas adecuada y amplia son que darán resultados a medio y lago plazo, hasta el punto de asegurar que supondrá que haya al menos 25.000 vehículos que se queden en el garaje cada día. El Plan de Movilidad Sostenible del Consistorio señala que con la potenciación de la bici se conseguirá que entre un 5% y un 15% de los desplazamientos habituales se realicen en este medio de transporte.