Señal, en Triana

José Antonio Martín Pereira | 26 de febrero de 2011 a las 13:42

El primer brote de azahar rememora a los sentidos la inmediación de la espera. Si buscan una señal, en Triana ya la tienen, porque allí el requiebro transfigurado en aroma empíreo conserva nombre de mocita del viejo arrabal: Patrocinio.

Reluce de hebrea la Madre del Cachorro, dando la bienvenida al cúmulo de nimiedades que a la postre conformarán la dosis perfecta de sensaciones dispuesta a dejarse embelesar cuando el sol de Domingo de Ramos desfile por las azoteas de la ciudad. Ha emergido la primera flor de nieve, abriendo paso a la Cruz de Guía que transita inapelable con destino a la Cuaresma. Entretanto, la luz azulea, apoderada de las tardes, imagina una primavera aún acicalada de singular invierno. Créanlo, y jueguen a ser niños percibiendo la veleidad, dádiva de una Sevilla que aveza sus muros al servicio de centenares de convocatorias formativas.

Ya lo saben, escudriñen al encuentro de signos, la mejor forma de mitigar la calma es aquella que revierte el valor de las pequeñeces, otorgándole lugar privilegiado al regazo de un anhelo que más pronto que tarde acompasará el tradicional resurgir de la divinidad eterna. Aprovechen el sol…

patrociniohebrea2011

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