Cuarto domingo

José Antonio Martín Pereira | 3 de abril de 2011 a las 12:09

Abrileño y remangado. El cuarto domingo viene precedido de una nueva hoja de almanaque simplificada en cinco letras: Valle. Cinco también las lágrimas, cientos los besos envolviendo gastada mano. Reducto de sobriedad eternizado por la Sevilla academicista. Voluminosa nube de incienso difuminando el camino abierto al encuentro de lo añejo. Marzo desapareció autorizando brotes de magnificencia rosácea entre el atrevido centelleo de una plata codiciosa por reflejar las últimas luces del Jueves Santo. La tristeza permuta sus dominios, se impone la serenidad.

Mientras tanto, la ciudad que espera moderadamente intranquila culmina las hechuras de su nuevo ropaje. Función Principal en honor de las dos Esperanzas y pluralidad de actos y cultos en diferentes rincones: Cena, Paz, Estrella, Gitanos, Siete Palabras, Montserrat, Baratillo, Santo Entierro, Hiniesta, Resurrección y San Bernardo. Si los tres primeros fueron intensos, el cuarto domingo cuaresmal emerge como preámbulo anticipado a unas puertas listas para despachar albos capirotes a media tarde. Restan dos semanas.

http://blogs.grupojoly.com/munidor/

Foto: MM