El margen

José Antonio Martín Pereira | 5 de abril de 2011 a las 16:38

Sería exacto afirmar que el listón está altísimo. Indudablemente percepciones existirán de diversa tipología, pero aplicando un estricto sentido literario todas conducirían a la magnificencia. Hace unos días me atrevía a decir que el extraordinario Pregón de García Barbeito había resultado «incomprendido por la mayor parte de un público que entiende por ideal aquel que repasa cada una de las hermandades», hoy me sigo ratificando a la vista de lo escuchado y leído en diferentes medios aprovechando la cercanía del Domingo de Pasión.

El de este año, que correrá como saben a cargo del abogado Fernando Cano-Romero, aparenta presentarse navegando entre un mar calmo, sin el malsano ambiente que en otras ocasiones genera la propia personalidad del encomendado. He de admitir que no tengo el gusto de conocer personalmente al pregonero, no obstante considero que cada una de sus intervenciones está ahondando en el lugar ocupado por las gratas sensaciones. En lo que vendría a ser una apreciación estrictamente personal, estimo esencial que el acto sea utilizado más para pregonar los valores de la Fe que para hacer lo inherente con la belleza de la Macarena (entiéndase el ejemplo). Quizás un servidor se ajuste al patrón decretado por Barbeito, sin desmerecer ni muchísimo menos otras formas de exaltar sinónimas en validez, entendiendo (y sigue siendo personal) que corren tiempos donde urge instruir en valores. No me negarán que el atril del Maestranza reúne íntegramente los condicionantes para que el mensaje cobre fuerza y se extienda, los pregoneros cada vez tienen mayor conciencia de ello.

Menciones y opiniones aparte, concedámosle a Cano-Romero el margen de confianza antes de construir castillos de cábalas que se desmoronarían con cualquier soplo de cautela. Desde aquí, toda la suerte Pregonero.

pregoneroo2011