Acaba y empieza

José Antonio Martín Pereira | 6 de abril de 2011 a las 10:26

Como el recorrido de una espiral bipolar, la metamorfosis apura la distancia que le separa del extremo. Hace 29 días avivaba el paso, dejando atrás el pausado transitar que había contemplado la permuta de estaciones. En su marcha cuaresmal colmaba de atributos al álbum de realidades que perfilará su primera hoja cuando el blanco expropie el protagonismo al verde Parque de María Luisa. Poco resta para completar el ciclo compuesto por un sinfín de prolijidades, la ciudad apura los días concedidos a un anhelo que acaba y empieza.

En El Salvador la rampa ya aguarda. Mecano símbolo de la niñez con el que el tiempo ha sido generoso, preciado material impasible e invulnerable partitura al servicio de juegos. Llegó como regalo prematuro de Domingo para evocar a viandantes y nostálgicos rumores de zapatitos nuevos, es el último anuncio. Así que no lo piense y acuda a su encuentro, probablemente sus recuerdos lo agradezcan.

rampa2011

  • El Muñidor » Archivo » Oraciones

    […] nombre Patrocinio. Palmas, incienso, plata, torrijas y capirotes. Un grupo de niños corretea en la rampa. Suena “Quinta Angustia” mientras la mirada pierde el rumbo entre el terciopelo suspendido. […]

  • El Muñidor » Archivo » Hace un mes

    […] Posiblemente la fecha por sí misma no sea capaz de despiertar la habilidad de su memoria. Las miras por ese instante concentraban perspectivas enfilando la senda de unos rayos que disiparían magnificencias en las postrimerías del Lunes Santo. Aquel día la ciudad de las dos orillas había vuelto a redescubrirse, sintomatizando huidiza metamorfosis, reflejando intenciones guarnecidas en ilusiones, y tomando el pulso al transitar más hermoso de la primavera. Todo aparecía dispuesto… […]