Una mala reflexión

José Antonio Martín Pereira | 22 de mayo de 2011 a las 13:21

Cuestiones de la vida misma. Una demostración de valentía anónima sinónimo de cómo circulan los ánimos. En esta ocasión la del iluminado de turno, cobarde aunque él no lo crea, que no alcanza a diferenciar derecho al voto y civismo. Afortunadamente en regímenes democráticos como el nuestro cada ciudadano sigue siendo libre de decidir a quien otorga su confianza, sin necesidad de dar rienda suelta al vandalismo. Precisamente ésa es la razón por la que una mente equilibrada no necesita publicar sus pensamientos sobre el patrimonio que costeamos todos, y menos aún incrustarlo en los muros de la Casa de Dios. La instantánea corresponde a la fachada del Templo de San Juan de la Palma, sede corporativa de la Hermandad de La Amargura.

Esperemos que la jornada en la que nos hallamos concluya sin más alteraciones que las procedidas del resultado de las urnas.

Imagen recibida vía Facebook. Autor anónimo.

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