El Domingo es de los niños

José Antonio Martín Pereira | 13 de noviembre de 2011 a las 12:01

En el Evangelio del VI Domingo de Pascua, el Señor prometió a sus Apóstoles en la Última Cena: «Me voy y vuelvo a vuestro lado» (Jn 14, 28). Posteriormente como sabemos, sufriría la Pasión y Muerte, pero tal y como había consagrado volvió a verles tras Su Resurrección. Se fue a la diestra del Padre en la Ascención pero no nos dejó, sino que también permanece en la Eucaristía.

Así las cosas, el domingo pasado ocurría en la Capilla del Patrocinio, y éste hará lo propio en la Iglesia de la Anunciación. Entre un montón de padres y madres, los pequeños y la vez grandes protagonistas de Cristo aquí en la tierra, pertenecientes unos a la Hermandad del Cachorro, y otros a la Archicofradía del Valle, pueblan de vida los templos, realzando que su provecho dentro de las cofradías alcanza más allá de las contadas participaciones cuaresmales.

De este modo, valores como solidaridad y respeto logran cimentar la base de los que a la postre serán el relevo en una u otra esfera de la sociedad. Y lo hacen de la manera más sencilla y humana, a través de una Eucaristía adaptada a su medida, es decir, omitiendo algunas lecturas y oraciones, y enfocada a partir de una participación acorde con su comprensión. Al fin y al cabo ya lo dijo el propio Jesús, «Dejad que los niños se acerquen a mí» (Mc 10,14), y ello nunca debería perderse.

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