El Cachorro ya espera

José Antonio Martín Pereira | 27 de marzo de 2012 a las 10:17

Desde anoche las Imágenes Titulares de la Hermandad del Cachorro ya descansan sobre sus respectivos altares itinerantes. Tras un fin de semana intenso consagrado a la devoción a la Santísima Virgen del Patrocinio, los muros de la recién proclamada Basílica Menor  (qué bien suena) han amanecido como testigos de excepción, envueltos en la sobrecogedora delicadeza que emerge de la confrontación de dos de los más significativos retablos móviles de cuantos posee la Semana Santa sevillana.

A partir de ahora un ejército de anónimos servidores terminará por mudar la piel de la Hermandad, tal y como llevan meses descubriendo, hasta que se obre el milagro y ésta, consumando el rito que jamás nadie acertará a describir, otorgue su beneplácito a la tarde del Viernes Santo entre oscuros capirotes y albas capas.

De nuevo renace el sabor de las vísperas que aún mantiene la esencia del incontable reguero de almas que desde los orígenes de la cofradía entregaron su aliento a la Expiración de Cristo según el barrio de Triana. Y en estas, recordando las palabras del centurión romano que según el Evangelio de Marcos acompañara al Redentor en sus últimos momentos de vida, nos atrevemos a decir que «Verdaderamente, este hombre era Hijo de Dios» (Mc 15,39).

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