Para reconocimiento merecido, éste

José Antonio Martín Pereira | 17 de mayo de 2012 a las 10:57

Sabido es que el ex presidente del Gobierno Felipe González será Hijo Predilecto de la Ciudad de Sevilla gracias a la mayoría otorgada en un Pleno Extraordinario con los votos a favor de PP y PSOE. La prensa local se ha venido encargando de recordarnos a diario los pormenores de esta distinción, en la que dicho lo cual solo el grupo liderado por Antonio Rodrigo Torrijos (IU) ha evidenciado su rechazo.

Menos trascendencia sin embargo ha generado el hecho de que las Hijas de la Caridad de San Vicente Paul recibirán la Medalla de oro de Sevilla, en la gala que se celebrará el próximo 30 de mayo, festividad de San Fernando, patrón de la ciudad. A este respecto, según anunció el alcalde, Juan Ignacio Zoido, la concesión de esta distinción a las religiosas está motivada “por su atención a los desfavorecidos, ancianos humildes y toxicómanos”.

La congregación de las Hijas de la Caridad fue fundada en Paris el año 1633, por San Vicente de Paul y Santa Luisa de Marillac, obteniendo la aprobación pontificia en 1668. El gobierno provincial está en la calle El Real de la Jara, y atienden en Sevilla centros de enseñanza, guarderías, casas de acogida, comedores para transeuntes, centros de salud, instituciones de atención social, residencias sociales y talleres formativos.

Lo dicho, para reconocimiento merecido éste, y como tal por poco mediático que se antoje debe ser motivo de orgullo para todos los que profesamos la fe en Cristo.

Foto: Archidiócesis de Sevilla

  • Moravia

    Sobran las palabras.
    Ésto no interesa que se sepa.

  • Ramón

    Y siempre, cristianos con los más desfavorecidos,siempre. Cómo dice el amigo Moravia, no interesa la entrega DIARIA de millones de cristianos con tiempo, esfuerzos, organización, recuros económicos, oración y eucaristía. “Odio” cuando la sociedad iguala Iglesia a corrupción, desfasada en el tiempo o empresa…qué pena. La verdad siempre estará con Cristo; qué cada cual, lo coja como quiera. Y sé de lo que hablo…