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Monseñor Asenjo consagró la Basílica del Cachorro

José Antonio Martín Pereira | 3 de junio de 2012 a las 22:38

El arzobispo Asenjo presidió en la mañana de hoy la ceremonia de consagración del nuevo Altar de la primera basílica trianera

En la mañana de hoy, día 03 de Junio de 2012, ha tenido lugar la consagración del Templo del Santísimo Cristo de la Expiración como Pontificia Basílica Menor. Jornada que quedará en la retina de la multitud de fieles y personalidades allí presentes, así como en los anales del barrio y de la propia ciudad, la versada entorno a la ceremonia oficiada por el Arzobispo D. Juan José Asenjo Pelegrina, el cual procedía, durante el transcurso de la misma, a consagrar la nueva mesa de Altar que desde entonces ya preside dicho lugar de culto. De este modo, el Prelado cumplía aquello que él mismo anunciara en el segundo domingo de Cuaresma (el pasado 4 de marzo), durante el curso de la Solemne Funcion Principal del Quinario en honor y mayor gloria del Santísimo Cristo de la Expiración.

Se cumplía pues el viejo anhelo, entendido así en el seno de la hermandad trianera, que naciera a feliz propuesta del recordado y admirado D. Francisco J. Ruiz Torrent, por entonces Teniente de Hermano Mayor, ocupando D. Francisco de Asís Osorno el cargo de Hermano Mayor (1998-2004), y actuando curiosamente el propio Ruiz Romero (actual Hermano Mayor) como Mayordomo.

El acta de tan recordada efemérides fue rubricada por el propio Sr. Arzobispo, D. Juan José Asenjo Pelegrina; el Arcipreste de Triana-Los Remedios: Rvdo. D. Francisco Navarro Ruiz; el Rector de la Basílica: Rvdo. D. José Capitas Duran; el Capellán y Director Espiritual de la Hermandad: Rvdo. D. Marco Antonio Rubio Gracia; el sr. Hermano Mayor: D. José María Ruiz Romero; y por especialísimo deseo del sr. Arzobispo, el Teniente de Hermano Mayor: D. Jacinto Carlos Pérez Elliot, ‘alma mater’ del diseño de tan extrordinaria obra religiosa.

El vocablo basílica, proveniente de un término latino que a su vez deriva del griego βασιλική (fonéticamente, basiliké), significa regia o real (fem.), y viene a interpretarse como una abreviatura de la expresión completa βασιλική οικία (basiliké oikía), que quiere decir ‘casa real’. Este tipo de edificios obtuvo un gran valor en las culturas griega y romana, circunstancia que más adelante los cristianos aprovecharían derivando las funciones de dichas construcciones a las relativas de los templos en virtud a su particular concepción. Actualmente, y según la propia Archidiócesis de Sevilla, el título de basílica se concede en función a una serie de condiciones que se resumen en cuatro: ‘que la iglesia esté dedicada y sea en la diócesis centro ejemplar de vida litúrgica y pastoral; tener (el edificio) suficiente amplitud, así como su presbiterio, para el desarrollo adecuado de las celebraciones litúrgicas, así como que sus elementos principales (altar, ambón, sede) estén realizados de acuerdo con las exigencias de la reforma litúrgica; que la iglesia goce en la diócesis de cierta celebridad, sea histórico-religiosa, o por conservar el cuerpo o reliquias insignes del algún Santo o alguna sagrada imagen muy venerada. Valorándose también el valor monumental de la iglesia o su contenido artístico, y que para el desarrollo de las celebraciones durante todo el año litúrgico esté dotada la iglesia del congruo número de presbíteros dedicados a la cura litúrgico-pastoral, así como que esté garantizada la disponibilidad de confesores con un programa de atención a los fieles. Igualmente se requiere el suficiente número de ministros y una adecuada schola cantorum, para facilitar la participación de los fieles’.

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