Noviembre

José Antonio Martín Pereira | 3 de noviembre de 2012 a las 11:40

Noviembre reviste con su llegada las marcas del dolor. Son los primeros días en la espera de la Esperanza, que llegará toda vez se cuenten por cuatro veces diez los amaneceres junto a la muralla. Grisaceo color ambiente que se diluye en el interior de los templos, porque allí María, incluso atraviada de oscuro, reparte bondades con su mirada y es referente de plenitud cristiana. Costumbre honrosa previa al Adviento, que toma excelsa forma, entre otros tantos lugares, en el escenario que conforma el retablo del Alma Mía, dedicado a la Inmaculada y presidido por la Virgen de la Concepción, en el seno de San Antonio Abad. María es, en estas tardes de otoño, esquema de luz en sí misma.

 

Los comentarios están cerrados.