A la Navidad, por su nombre

José Antonio Martín Pereira | 12 de diciembre de 2012 a las 11:58

Se agitaba la mañana de ayer de la mano del desembarque del Congreso de los Diputados en la red social Twitter, y el mensaje de su presidente, Jesús Posada, felicitando la Navidad en castellano y las lenguas cooficiales del ámbito autonómico, catalán, euskera y gallego, incluyendo una imagen del Portal de Belén en dicha felicitación oficial. Con celeridad (no se esperaba menos), Diputados del PSOE y el grupo de Izquierda Plural (IU-ICV-CHA), envalentonados ellos, reprochaban públicamente al presidente del Congreso por haber elegido la Navidad para el primer mensaje del perfil institucional de la Cámara Baja en Twitter, dado el carácter religioso de la celebración y de la imagen empleada para acompañar su felicitación. Así va eso.

Como quiera que lo relativo a la Teología escapa de las competencias intelectuales de la mayoría de nosotros, acudamos al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, para que nadie se lleve a engaño: Navidad (Del lat. nativĭtas, -ātis). Natividad de Nuestro Señor Jesucristo. 2.f. Día en que se celebra. 3.f. Tiempo inmediato a este día, hasta la festividad de Reyes.

Dicho esto, conviene argumentar el por qué, mentando a las voces autorizadas para ello. Tal es el caso del padre Marcelino Manzano, quien en su Blog El Espejo de Sevilla nos dejaba escrita una reflexión (de obligada lectura) hace varios días, bajo el título Navidad, no solsticio. Cito textualmente, e invito a leer el texto completo: «y aunque ahora lo políticamente correcto sea obviar cualquier referencia cristiana, no debemos ceder nosotros a la corriente negacionista de la Navidad. Por eso, permíteme un llamamiento, ahora que estamos a tiempo: al menos, pon el belén en tu casa».

De este modo, no queda más que manifestar lo que se deduce, y es que la responsabilidad recae en nosotros como miembros de la Iglesia, poniendo en evidencia que el verdadero significado de la Navidad recaiga en nuestras acciones. Como escribiera San Gregorio Magno: «en la Santa Iglesia, cada uno sostiene a los demás, y los demás lo sostienen a él, de tal manera que el bien de todos se convierte en el bien de cada uno, y el bien de cada uno se convierte en el bien de todos».

Singular representación del Nacimiento de Jesús. Francisco Vilachao

Los comentarios están cerrados.