Si lloviera…

José Antonio Martín Pereira | 14 de febrero de 2013 a las 13:33

La tónica general es de alarmismo. Se respira cierto run run a medida que los días avanzan, la cita se acerca y los partes meteorológicos siguen mostrando imprecisiones cada vez más irreales. La ventaja sobre la primavera, es que ahora el grado de certeza de los pronósticos es bastante más alto, lo cual se supone contribuirá en el acierto de la siempre difícil toma de decisiones.

A pesar de las lagunas que se han venido sucediendo en la configuración del acto previsto para el próximo domingo, vulgo Vía Crucis de la Fe, llegada la previa, y a tenor de la ilusión que derraman la mayoría de los integrantes de las hermandades que participarán en el mismo, extendida en mayor o menor medida sobre buena parte de los cofrades, ciertamente sería una pena que la meteorología irrumpiera en escena.

Sin embargo, no cabe duda, tal vez la presencia del líquido elemento, de producirse (aunque no lo esperemos) se convirtiera en la mayor aliada de la espiritualidad del acto. Como es sabido, el rezo de las estaciones en el interior de las naves catedralicias no se suspendería, y es de imaginar que los templos en los que se alojan las cofradías participantes permanecerían abiertos a la oración durante toda la jornada. Suena descabellado, pero la lluvia no debe alterar el verdadero sentido litúrgico del piadoso encuentro de fieles. Al final, después de dos largos meses de organización sujetos a mil historias, todo parece indicar que serán los factores incontrolados los que decidan.

  • Sito

    me pasan una noticia que dice que con que una sola de las hermandades participantes decida no salir, el via crucis se suspende