Domingo de Ramos 2013: memorias

José Antonio Martín Pereira | 25 de marzo de 2013 a las 11:27

La primera en la frente. La jornada inaugural de la Semana Santa quedó en el mar de horas de La Estrella en la calle, rasgada por el intenso aguacero de media tarde. Se cumplieron los pronósticos, y el 80 por ciento de probabilidad de lluvia estimado entre las dos y las seis de la tarde arruinó un buen puñado de ilusiones. Jesús Despojado a la Anunciación; la Borriquita al Salvador; el Cristo de la Buena Muerte de La Hiniesta volviendo sobre sus propios pasos; La Cena, regresando desde Doña María Coronel; y el cortejo de La Paz inmovil, mientras el Cristo se refugiaba en el arquillo del Ayuntamiento y la Virgen en el Arco del Postigo. A partir de ahí, San Roque, La Amagura y El Amor decidieron no realizar sus estaciones de penitencia, y la ciudad se encomendó a una Estrella con domicilio en Triana.

Notas de mal sueño, escenificadas en la copiosa mojada no ya de los pasos e imágenes, patrimonio recuperable, sino de aquellos cuerpos que apenas levantan unas cuantas palmas del suelo. En estos casos, y en Sevilla hablamos por experiencia propia, nada puede doler más que ver a los más pequeños con sus túnicas empapadas. Toca hacer ejercicio de conciencia porque, lamentablemente, salvando el Lunes Santo, el resto de días se presentan, al menos a esta hora, muy cercanos al drama.

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