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La verdadera lección

José Antonio Martín Pereira | 8 de abril de 2013 a las 11:46

El día que nos centremos exclusivamente en las canastillas, podrá decirse que habremos terminado por sepultar gran parte de los sentimientos que despierta la Semana más hermosa del año. En estas, difícil es acertar a describir la sensación de vacío que queda cuando vemos alejarse la trasera de un paso de palio. Miramos a nuestro alrededor, y probablemente no exista más que aquello que nos hayamos esforzado por cuidar y conservar. El transitar de una cofradía, es sabido, se realza entre un cúmulo de nimiedades efímeras, sin que podamos hacer nada por retener lo que, seguramente, si de nosotros dependiera no dejaríamos escapar de las manos, e incluso nos atreveríamos a retener con cierto egoísmo.

Hoy, cuando de lo que fue solo quedan marcas, restos que la vida corroerá en su inapelable transitar, ése vacío solo colma a base de personas, anónimos servidores de Cristo en la difícil tarea de mirar al horizonte con el mejor de los rostros. Caprichoso destino, una tarde de sábado, de las pocas en las que la lluvia no hizo acto de presencia en la pasada Cuaresma, una estampa del que Todo lo puede, al que Triana tutea al nombre de Cachorro, me sirvió de puente a la mejor de las sonrisas, la de mi amigo Pablo. Pequeño gran luchador, emblema del buen hacer del Centro de Estimulación del Buen Fin, que es, con sus gestos, la alegría de todos cuantos le rodean.

Si la Semana Santa, la personal, se nutre de vivencias exclusivamente propias, a las que no alcanza ninguna fotografía ni acierta a describir ningún verso, los que hemos tenido la suerte de involucrarnos en el cariño que Pablo recibe de cuantos se impactan por su desparpajo, concebimos la idea de que no hay nada más grande que la estrecha unión forjada entre padre e hijo. Quizás, la verdadera lección de fraternidad se halle ahí, y no en el mismísimo transitar con la Cruz a cuestas del Gran Poder en la Madrugá sevillana. Vaya desde aquí un fuerte abrazo para ése futuro hermano del Cachorro.

 

  • juanma_gv

    Esto es lo que yo defino como #HaciendoHermandad. Estos detalles son los que te marcan como persona y como hermano de un colectivo, en este caso religioso.

    Brillante dedicatoria al, ya, hermano nuestro. Qué más dan los papeles, las firmas, los padrinos y las partidas bautismales con las que algunos párrocos tratan de hacer negocio. Este hermanito es lo que le da sentido al trabajo constante del año entero…

    Saludos a los tres: hermanito, padre y hermano.

  • Pablo Núñez

    Ahí está mi hijo a los pies del que él llama su amigo El Cachorro.
    Pablo es el que me ha enseñado el verdadero significado de la Semana Santa.
    Tanto en el Cachorro como en el Buen Fin, gracias a él , he conocido el gran tesoro que engloba la palabra Hermandad. No puede estar mejor puesta esta palabra que delante de esas dos hermandades, una que mediante el Centro de estimulación me despertó de un mal sueño mostrándome lo afortunado que había sido por tener un hijo como el mio, y la otra que ha conseguído que Pablo tenga un nuevo hogar a pocos metros de su casa que le da vida y alegría.
    Cada vez que traspasa la puerta de la Basílica de la Calle Castilla siente el gran amor que le regalan todos los hermanos con los que se encuentra, y sobre todo, sabe que tiene un amigo que siempre le espera y nunca le abandona, como él dice, su amigo el Cachorro.

  • Pablo Núñez

    Por ciero José,que bien escribes.Me han emocionado mucho tus palabras.Eres un ejemplo a seguir por parte de mi hijo.Tú sí que sabes vivir la Semana Santa.
    Un abrazo

  • José Antonio Martín Pereira

    Pablo, no te imaginas lo mucho que nos puede hacer sentir tu hijo con su particular forma de acercarse al Cachorro, a nuestro Cachorro. De él es esa Semana Santa idílica que debemos esforzarnos en recuperar y mantener. Como bien cita mi hermano Juanma, todo el trabajo del año se recompensa en momentos como los que vivimos el domingo junto a tu hijo. En el Cachorro tiene no solo a su Cristo, sino a su Hermandad y a un grupo de amigos que estamos deseando verle con su medalla al cuello.

    Un abrazo para tí, y otro más fuerte para él

  • antonio carballo garcia

    LLORO Y LLORO HERMANOS.VIVA DIOS,VIVA SEVILLA Y VIVA NUESTRA SEMANA SANTA.

  • LUIS MIGUEL SANCHEZ

    Sin palabras, pero no por leer lo que habéis escrito desde lo más profundo de vuestro corazón y sentimiento, si no por haber sido testigo de como nuestro hermano Pablo junto a su padre, el domingo de resurrección no se despegaba de su amigo El Cachorro. Pablo tú nos da vida y ganas de seguir trabajando para nuestra hermandad, estos son los frutos que recogemos y por ello y por ti merece la pena continuar el camino que nos marca el Señor, tu amigo, El Cachorro.