Otro dominio precede

José Antonio Martín Pereira | 30 de enero de 2014 a las 11:03

Ahora que la cadena del frío reduce su opresión, los dominios del silencio ceden paso a la algarabía propia de una ciudad que tiende, como es habitual, su mano al fulgor previo a la primavera. Respecto a la lluvia ni un ápice de nuevos designios, con la correspondiente alteración biológica adscrita al fenómeno, a la que se adhiere la particular y eterna preocupación del cofrade que sostiene que ésta retornará cuando menos se la desee.

En este sentido, esboza la luna la firme realidad de que en unas semanas el Tiempo Ordinario que viera su origen tras la Fiesta del Bautismo de Nuestro Señor, terminará por hallar el fin cerca de la calle Toneleros, como si de una composición de Juan Valdés se tratara, en el encuentro del Cristo que reparte Salud desde el Real de la Carretería.

A partir de entonces, la gubia que desde hace siglos talla la hechura con la que Sevilla recibe a la hilera de palmas que determinan que un domingo que es mudable se alce con el honor de ser el día más especial del año, se declararará dueña de delirios, a la espera de que abril trace el guión y el Giraldillo el camino. La Gloria hoy está un paso más cerca…

Triana Sevilla

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