El silencio

José Antonio Martín Pereira | 11 de febrero de 2014 a las 12:08

Basta detenerse en la contemplación. Alzarse abiertamente en la necesidad espiritual de reencontrarse con uno mismo, allí donde la ciudad, en sus recovecos más profundos curtidos por la espesura del tiempo, nos lo brinda a diario. Es ahí donde el silencio se alza como abanico que agita la naturaleza interior, y lo es más allá de las circunstancias, de cómo sean los momentos o de cómo pensamos que deberían ser. Dios nos regala el paraíso con tal de ceder los deseos de nuestro propio paraíso inventado, calibrando un estado de calma vehemente capaz de prolongarse en las horas. Capilla del Museo…

Capiilla del Museo

  • any

    es ahi donde el silencio en mas de uno deberia mermar haciendole pensar en que dedica su tiempo diariamente y a que dedica sus hazañas del dia si solamente es capaz de pasear su cuerpo(por que su mente la saca a pasear solo cuando le conviene sentirse en paz con uno mismo)hacia una capilla llena de autentica fe que brota en el ser dejandose ver en acciones y momentos hacia las personas en la vida cotidiana,silencios que a algunos les es suficiente una vez al mes o a la semana simplemente por sentirse mejor dejando a un lado lo importante, EL SER