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¿Por qué?

José Antonio Martín Pereira | 25 de marzo de 2014 a las 13:09

Aquella Semana Santa, la de 1989, con el Cristo de la Salud a los sones de su marcha “Salud de San Bernardo”, sintonía inefable con la que la Agrupación Musical Santa María Magdalena de Arahal brindaba el recuerdo de lo que perdimos. Lástima que la involución en ciertos aspectos de las cofradías nos priven de volver a vivir, o mejor dicho de recuperar momentos como éste, ya que la formación que actualmente acompaña al Cristo que tallara Andrés Cansino en 1699 no lleva en su repertorio ni ésta ni otras marchas del mismo corte dedicadas a esta populosa cofradía del Miércoles Santo.

El ejemplo contrasta con la sevillana visión cofradiera de los Núñez de Herrera, Chaves Nogales o el profesor Isidoro Moreno, catedráticos de esa tradición cultural soberanamente definida según criterios personales, pero arraigada en virtud a un complot de pilares los cuales nos estamos empeñando en derribar. No obstante, ni la Semana Santa del ayer era mejor ni ésta que hoy concebimos es tan excelsa como desde fuera a veces pudiera parecer. Sin embargo la actual, con la música procesional adherida a las cornetas y tambores, es una Semana Santa que esboza con claridad la desnaturalización a la que ha sido sometida, vinculada a influencias no del todo honrosas y al intrusismo de ciertos modos de composición.

La pregunta es sencilla: ¿por qué? ¿Por qué esa falta de sensibilidad y criterio? ¿Por qué ese olvido por lo que nos hizo grandes? ¿Por qué ese desorden de pareceres? ¿Por qué ni el Consejo ni las Hermandades remedian situaciones de esta índole? ¿Por qué se guardan en los cajones grandes obras y sin en cambio damos la bienvenida a melodías que nada tienen que ver con la identidad religiosa? Quizás haya llegado el momento de contestar a las preguntas con hechos, y ahí indiscutiblemente entramos todos. La oportunidad aguarda cercana…

  • Hispalis

    El problema está en las marchas que se tocan no en la formación musical.