Miércoles Santo 2014: memorias

José Antonio Martín Pereira | 17 de abril de 2014 a las 12:58

Con las aspiraciones a pleno, el Miércoles Santo recuperó el esplendor que le hicieran perder los sobresaltos del año pasado. Volvió a ser significativo la cantidad de público, si bien las principales concentraciones se presentaban en el entorno de Orfila, por donde pasaban ayer hasta seis cofradías, y en las inmediaciones del Salvador, como viene siendo la tónica generalizada. El ecuador de la Semana Santa vino marcado además por el extraordinario discurrir de los cortejos, sobrio y consecuente con los tiempos de paso fijados. La jornada de los crucificados fue, como se la esperaba, un órdago a lo clásico que brilla más por el conjunto que en la división de sus partes.

Pero como hasta ahora, la Semana Santa que perdimos ronda al nivel que la que nos está tocando vivir. Las farolas de la Plaza Cristo de Burgos se apagaron tarde y no en su totalidad, y el público ya no es el mismo. Se banaliza uno de los momentos cumbres de la Semana Santa sevillana, y cada vez quedan menos. Las saetas de Manuel Cuevas, eso sí, sublimes.

MIercoles Santo Sevilla 2014

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