Jueves Santo 2014: memorias

José Antonio Martín Pereira | 18 de abril de 2014 a las 13:06

Pesó el calor, y vaya si pesó. Fue un Jueves Santo de cirios arqueados por efecto de las altas temperaturas, circunstancia que afectó especialmente a las cofradías más tempranas, es decir Los Negritos, Las Cigarreras y La Exaltación. Para cuando refrescó, al caer la tarde, la ciudad ya había disfrutado de una nueva jornada sin incidencias graves y en perfecta armonía de horarios, con el tradicional perfume en forma de incienso vertido al aire por los acólitos del Valle y La Quinta Angustia, esencia viva de esa Sevilla que ansiamos no perder jamás.

El Jueves Santo escribió además sus letras con la fina tinta desprendida por el innumerable recuento de mantillas que desfiló por los templos durante toda la mañana y parte de la tarde. Lástima que sin la luz del día aún se contaran por buen número. No obstante, la principal disonancia del día la puso el exorno floral del palio de la Virgen del Rosario de Montesión, alejado en gran medida del canon de buen gusto que hasta ahora estábamos pudiendo observar. A favor de Montesión, todo sea dicho, la espectacular conjunción entre su paso de Misterio y la agrupación musical que la acompaña, Redención, digna de alabanza.

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