El Muñidor » Archivo » Por encima de la desproporción

Por encima de la desproporción

José Antonio Martín Pereira | 25 de mayo de 2014 a las 13:04

Por encima de la desproporción, la Esperanza. Eso es lo que nos queda después de una jornada, la de ayer, en la que se consumó el traslado de la Dolorosa sevillana por excelencia a la Santa Iglesia Catedral conmemorando aquel mayo de 1964 en el que hiciera lo propio antes de ser coronada canónicamente por el cardenal Bueno Monreal. Once horas en la calle y casi tres de retraso haciendo esperar a toda una Corporación Municipal, a la Autoridad Eclesiástica y al pueblo de Sevilla en general, circunstancia inadmisible a la que no le cabe la excusa del masivo público y sí la de una nefasta planificación o falta de previsión. Si tales hechos, como lo que están por venir (desmedidos), son respaldados a capa y espada por el sector de la prensa local más influyente, el círculo de la permisividad queda cerrado en beneficio de no sabemos qué. De las personas que se tuvieron que ir sin poder verla nadie se acuerda hoy. Menos mal, y que no falte nunca, que la Esperanza lo puede todo, incluso sin necesidad de adivinarle el rostro.

coronación Macarena

  • Baeticus

    Que la Virgen de la Esperanza lo puede todo es una cosa, que la hermandad pueda hacer lo que quiera, otra muy diferente. Lo del sábado fue un despropósito, sin paliativos. No caben excusas y menos eso de que había mucha gente, porque eso era un dato, ¿o es que alguien había pensado que la Virgen Macarena no iba a convocar a su gente y que su gente no iba a ir a verla, a extasiarse con su belleza, a rogarle por ellos y por los suyos, a convencerse una vez más que siempre quedarán Ella y su Esperanza? Como no cabe pensar, porque ya sería el colmo, que “dejarse ir” fuera el plan, no cabe sino pensar en una absoluta falta de previsión y organización, impropias de una hermandad como la de la Macarena, que tiene una responsabilidad para con su historia y, sobre todo, para con lo que la Esperanza Macarena es y representa. De los fracasos y de los errores se aprende. Confiemos en que la hermandad, su junta de gobierno, haya tomado nota y que el regreso a la basílica sea otra cosa.

  • Moravia

    Estos actos no son más que fiel reflejo de la pérdida de la mesura que caracteriza a la sociedad actual en general y a las hermandades de Sevilla en particular.
    Esta ciudad hace años que perdió la medida. Siempre fue esta hermandad salvaguarda de la mesura y la medida. Pero definitivamente ha sucumbido, amparada eso sí por el sector más radical de la prensa morada. El mismo que se rasgaba las vestiduras cuando la Virgen de los Desamparados se recogió a las claras del día en su extraordinaria. Pero claro, eso era otra cosa.