¿Y las sillitas para esperar al Heraldo?

José Antonio Martín Pereira | 5 de enero de 2015 a las 12:13

En la previa a la llegada de sus Majestades de Oriente, las calles del centro de la ciudad irradiaron las primeras dosis de alegría e ilusión del año recién estrenado. La comitiva del Heraldo Real, como si de una cofradía de Domingo de Ramos se tratara, tomaba el pulso de una Sevilla expectante en una demostración más de que la tradición aún tiene cuerda para rato. Si desde el Consistorio preveían que unas 300.000 personas acudieran a ver pasar el cortejo, la cifra incluso pudo quedarse corta a la vista del hervor que flanqueaba el recorrido trazado y las calles aledañas.

Hubo por tanto que esperar, con más o menos paciencia dependiendo de la hora y el lugar, pero lo más parecido a las más que famosas sillitas portátiles protagonistas en la última Semana Santa fueron las de los carritos de bebé, cuyas marcas trajimos todos en los bajos de los pantalones. Fue, por tanto, una demostración más del mal hábito adquirido recientemente que únicamente se pone de manifiesto cuando hay pasos en la calle y que se refrenda en esos guardianes de acera con sus cuartelillos instalados. La involución en materia de movilidad parece ser cuestión solo de la época de cofradías.

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