En el recuerdo

José Antonio Martín Pereira | 5 de marzo de 2015 a las 11:35

El Miércoles de Ceniza queda ya lejos. La vida es un tránsito constante sin vuelta atrás alimentado de retentiva y esperanzas que pesan sobre una balanza de fino vértice cuya tendencia a uno u otro lado bascula en consonancia a los estados de ánimo, los miedos, las inquietudes, satisfacciones o placeres.

Conviene siempre, pero más si cabe ahora acordarse del que sufre, y especialmente de los enfermos. Si el destino le ha llevado a acompañar a un familiar en el hospital, o a verse postrado en una cama en una fecha señalada del almanaque sabrá entender el por qué. Allí lo más parecido a la Cuaresma que podrá encontrar son los improvisados retablos levantados a base de estampas, y el color albo de los uniformes del personal sanitario que tanto recuerda a las túnicas de una hermandad del Domingo de Ramos. En esos lugares la mocita de San Gil, la que sonríe de vuelta por Parras y Escoberos, se aparece en cada gesto de consuelo de las personas que hacen que la infausta estancia se haga más llevadera.

Podemos hablar hasta la desidia de cambios de horarios e itinerarios, de la magnificencia de los últimos altares en el anuncio de la realidad próxima, o de los vaivenes de la atmósfera que tanta incertidumbre generan; pero no apartemos el recuerdo por aquellos que desde una habitación de hospital también aspiran a contemplar una Semana Santa plena. Da la sensación de que en ocasiones nos perdemos entre futilidades.

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