Domingo de Ramos 2015: memorias

José Antonio Martín Pereira | 30 de marzo de 2015 a las 11:38

Queríamos sol… ¡pues dos tazas! El Domingo de Ramos recordó a aquel último Jueves Santo en los cirios arqueados que portaban al cuadril un gran número de nazarenos. La ciudad, desde temprano, se había echado a la calle en respuesta a la tradicional visita a parroquias, iglesias y capillas que conmemoran el año nuevo en la singular liturgia cofradiera. Ningún Domingo de Ramos, a pesar de las similitudes propias, es igual a otro salvo en un matiz: el derroche de ilusión no cambia con el paso de los años.

La nota desafortunada de la jornada la puso la Hermandad de la Hiniesta, a causa del problema que sufrió el varal delantero derecho cuando el paso de palio se encontraba en la calle Sierpes. Desde ahí y hasta la Catedral el paso se tuvo que levantar a pulso aliviado y una vez allí se pudo reparar definitivamente. El suceso provocó un descuadre horario de en torno a 20 minutos, además de que que la cofradía del Amor optara por salir de su templo media hora más tarde de su horario previsto con idea de no castigar a su cuerpo de nazarenos con parones innecesarios.

A destacar, en cuanto a lo positivo, el extraordinario discurrir de la Hermandad de la Cena en su regreso al templo atravesando una zona tan complicada como la Alfalfa sin que el numeroso público que allí se congrega habitualmente consiguiera desmembrar un cortejo perfectamente organizado. Y sublime, como siempre, el equipo de operarios de Lipassam, limpiando las primeras vergüenzas de una ciudad que no aprende a quererse.

Cristo del Amor Sevilla

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