Sin capirotes

José Antonio Martín Pereira | 29 de enero de 2016 a las 10:38

Resulta interesante lo que puede encerrar una fotografía si es tomada desde la virtud del que sabe. Así, cuando la vista se dirige casi por automatismo propio a esa leyenda que es anuncio y preludio de la cercanía del tiempo, el objetivo del buen profesional centra su encuadre en las verdaderas nazarenas anónimas de Sevilla, dos hermanas de la Congregación de la Cruz que caminan desde bien temprano a repartir lo que hacen a diario, bondad ilimitada.

Lo cierto es que así lleva sucediendo desde 1875, y no existiría capirote alguno recubierto de la mejor tela del mundo para cobijar tanta entrega a los demás. Dedicación silente, las Hermanas de la Cruz proclaman la humildad, renuncias y sacrificio para convivir cerca de Jesucristo crucificado y para atender a los más necesitados en todos y cada uno de los rincones de la ciudad. Qué Dios las guarde y proteja por siempre.

se_hacen_capirotesFoto: Antonio Sanchez Carrasco

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