Arte espontáneo

José Antonio Martín Pereira | 1 de febrero de 2016 a las 11:45

El arte podría catalogarse de un modo superficial como el producto de una serie de habilidades innatas a las que el tiempo y el desarrollo personal moldean y estilizan, siendo capaz de aflorar allí donde existe de la manera más espontánea y distendida. En este sentido Friedrich Nietzsche dejó contundentemente escrito que «sin arte la vida sería un error». El don, en ocasiones, sólo necesita de una simple servilleta y de un estilográfico de punta fina.

Sucedió cuando el último viernes del recién agotado mes traía semblanzas de marzo en el acogedor ambiente de una casa de hermandad. A lo largo de una conversación relajada de tintes casi cuaresmales, el artista utiliza los recursos disponibles y sin perder el hilo del diálogo crea una obra que desde el momento de su entrega se elevó hasta engrosar los anales donde reside la más austera de las sensibilidades. He aquí el resultado.

el_Cachorro_triana

En agradecimiento a mi buen amigo Pepe, hermano de Viernes Santo

  • A. Fortes

    En una servilleta veo al Cristo del que me hablaba mi padre. Enhorabuena a su autor.