El buen gusto no entiende de modas

José Antonio Martín Pereira | 21 de noviembre de 2016 a las 12:52

Volvió a ocurrir. Como cada año, cuando noviembre enfila la recta que conduce a la previa de la Navidad, la Virgen de la Amargura desciende del camarín en el que se le rinde culto a lo largo del curso para encontrarse con sus fieles. Es por innumerables circunstancias cita ineludible, y lo es porque si de lo que se trata en un besamano es que la dolorosa se acerque para que los fieles sientan su cercanía, en un entorno que podrá ser más o menos complejo o simple, original o clásico, la priostía de la corporación sita en San Juan de la Palma siempre logra el resultado adecuado, sin perder el norte en cuanto a modas, convirtiendo la reconciliación tradicional de la belleza en buen gusto.

Amargura

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