Victoria

José Antonio Martín Pereira | 14 de octubre de 2018 a las 12:11

Como dejara escrito el novelista francés André Maurois, «lo bello es aquello que es inteligible sin reflexión». No obstante, si a la belleza le buscáramos un molde, éste encontraría sus recobecos en la Virgen de la Victoria. El dolor hecho hermosura, con tal naturalidad que su poder de atracción es capaz de asombrar continuamente a propios y extraños. Y es que, no pocas veces se ha utilizado a esta dolorosa de supremo nombre para describir los cánones artísticos clásicos en su máxima expresión. Argumentos no faltan, emociones al contemplarla tampoco. Hasta la Giralda empequeñeció sus encantos en una noche de octubre en la que la belleza, la insuperable excelencia, salió para asaltar lo cotidiano con su arrolladora luz. María en el Corazón.

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