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Viernes de Dolores. Origen y significado de esta antigua celebración

José Antonio Martín Pereira | 3 de abril de 2020 a las 13:31

La Semana Santa es una fiesta muy importante para la religión cristiana, dado que se conmemora la Pasión de Cristo, es decir, la entrada a Jerusalén, el juicio, la crucifixión y la resurrección de Jesús de Nazaret.

En este sentido, el Viernes de Dolores se celebra en la última semana de la Cuaresma católica, llamada también Semana de Pasión, y marca inicio de la Semana Santa, que termina en la fiesta principal conocida como Domingo de Resurrección.

Es un día en el que los cristianos (católicos y ortodoxos) manifiestan su fervor religioso en la celebración de los Dolores de Nuestra Señora, incluyendo por ejemplo en la liturgia de la Misa la secuencia del Stabat Mater.

En cuanto a su origen, esta antigua celebración que conmemora los sufrimientos de la Madre de Cristo durante la Semana Santa tuvo mucho arraigo en toda Europa y América. Se conoce la conmemoración de este día desde el siglo XII.

No obstante el Concilio Vaticano II consideró, dentro de las diversas modificaciones al calendario litúrgico, suprimir las fiestas consideradas «duplicadas», esto es, que se celebren dos veces en un mismo año; por ello la fiesta primigenia de los Dolores de Nuestra Señora el viernes antes del Domingo de Ramos fue suprimida, siendo reemplazada por la moderna fiesta de Nuestra Señora de los Dolores el 15 de septiembre.

Aun así, en la Tercera Edición del Misal Romano (2000), hay un recuerdo especial a los Dolores de la Santísima Virgen en la celebración ferial de ese día, introducida por San Juan Pablo II.

La Santa Sede y las normas del Calendario Litúrgico contemplan que, en los lugares donde se halle fervorosamente fecunda la devoción a los Dolores de María y en sus calendarios propios sea tenida como fiesta o solemnidad, este día puede celebrarse sin ningún inconveniente con todas las prerrogativas que le son propias.

Son siete los dolores de la Virgen.

– Cuando conoció la profecía de Simeón que anunciaba hechos tan terribles.
– La dureza de la huida a Egipto.
– La ansiedad por el Niño perdido.
– El sufrimiento de la Calle de la Amargura.
– La inmensa angustia de la crucifixión.
– El descendimiento de la cruz.
– La sepultura de Cristo.

Adriaen_Isenbrant_“Los siete dolores de María”. Adrián Isenbrandt (1518-1535), Iglesia de Nuestra Señora de Brujas, Flandes.

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