Martes Santo 2019: memorias

José Antonio Martín Pereira | 17 de abril de 2019 a las 11:57

La noticia estuvo en el Cerro del Águila, que por primera vez salió a la calle con tres pasos. El Nazareno de la Humildad, rodeado de fieles y curiosos durante toda la Estación de Penitencia, encaja perfectamente y su advocación refleja la filosofía de un barrio que ha sabido crecer, y hacerlo además alrededor de su Virgen y de su cofradía, sin perder la identidad que lo hace único. Es un placer, siempre, recorrer completamente la cofradía, desde sus primeros tramos de nazarenos y hasta los manojos de globos de colores que escoltan la trasera del palio. La anécdota fue protagonizada por una de las palomas que tradicionalmente se sueltan a la salida del templo de la Virgen de los Dolores, la cual quedó posada en su corona durante buena parte del recorrido.

Por lo demás, el Martes Santo nos dejó estampas insólitas por la nueva configuración de horarios e itinerarios, así como la respuesta total por parte de las corporaciones de la jornada, que hicieron gala de sus buenas relaciones en tiempo y formas. Un espejo en el que mirarse.

Cerro_Humildad

oznor

Lunes Santo 2019: memorias

José Antonio Martín Pereira | 16 de abril de 2019 a las 10:47

Todavía existe, aunque cueste creerlo, una Semana Santa auténtica, pasional, impulsiva y generosa. Está en los barrios que aún hoy, y pese a vivir estimulados por la globalización de hábitos y conductas, conservan ciertas pautas de identidad que son fielmente expuestas el día que la cofradía, su cofradía, la de aquellos que incluso y por diferentes razones emigraron a otros puntos de la ciudad y alrededores, sale a la calle. Ocurrió en el Tiro de Línea el milagro de cada primavera. El Señor Cautivo y su Madre de las Mercedes entre un mar de fieles y devotos escoltas, que no descansaron hasta no ver de nuevo cerradas las puertas de su templo.

Pero el Lunes Santo se vistió también de tristeza. Caían los rayos de sol por San Vicente cuando los medios de comunicación se hacían eco de un desastre patrimonial de proporciones descomunales. Un incendio devastaba la catedral de Notre Dame de París. Las llamas devoraron 850 años de historia, de arquitectura, de pintura, de escultura. Será difícil olvidarlo.

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Domingo de Ramos 2019: memorias

José Antonio Martín Pereira | 15 de abril de 2019 a las 12:15

El Domingo de Ramos aviva la fugacidad con la que se nos consume este tiempo de Pasión, Muerte y Resurrección del Señor que durante una semana al año tiene lugar en las calles. Así, tan pronto un mar de nazarenos blancos se adueña del corazón del parque de María Luisa, como la imponente trasera del palio de la Virgen de la Amargura conforma de nuevo el anhelo con el que mantendremos viva la llama el resto del año.

Si hay algo que permanece en este día, amén de la ilusión generalizada por vivirlo intensamente, es la calidad inconfundible de la que es “Madre y Maestra” de un estilo musical, la Agrupación Musical Santa María Magdalena de la localidad vecina de Arahal. Deleite sensorial tras el Cristo de la Buena Muerte de la cofradía de la Hiniesta, de nuevo la interpretación de sus marchas volvió a transportarnos a la más pura infancia.

Arahal

Cercanía

José Antonio Martín Pereira | 2 de abril de 2019 a las 10:08

Uno de los rasgos distintivos de cada Cuaresma tiene que ver con la cercanía entre las sagradas imágenes y sus fieles devotos. Es durante estos días cuando los cultos y actos que celebran las hermandades se multiplican, y entre ellos los solemnes besamanos y besapiés, que inundan la agenda de los fines de semana que ocupa este tiempo.

Es posible afirmar que sin la popularización de este acto de piedad (que no litúrgico ya que no proviene de los ritos de la Iglesia, sino de la iniciativa de los fieles), cuyo origen parece situarse en el que celebró la Esperanza Macarena, el 18 de diciembre de 1925, probablemente la Semana Santa ni las hermandades de hoy no serían tal y como las conocemos.

Ahí, en el contacto directo entre la imagen y el devoto, se produce una de las mayores muestras de emoción y oración, de transmisión de los valores espirituales y de reconocimiento de una primavera que se espolea y regocija entre el indescifrable acervo de menudencias que la componen.

besamanos_valle

Asimetría y desproporción

José Antonio Martín Pereira | 25 de marzo de 2019 a las 12:13

Venimos incorporando a la normalidad, el hecho de que cada vez con más frecuencia los cultos de las hermandades, y no digamos ya en las misas ordinarias, han tomado por característica general la escasa participación de fieles y hermanos.

Es ésta una realidad fuera de toda duda, que sin embargo contrasta con la nueva “Edad Dorada” que de puertas afuera parecen vivir las cofradías, aupada en Cuaresma por medio de la proliferación de cultos y actos de toda índole que roza, en algunos casos, lo absurdo.

Y no precisamente por ese porcentaje de “cofradías piratas” (que surgen y se desarrollan al margen de la Iglesia por irreal que esto parezca), crecientes en número y forma año tras año, sino también y principalmente por la superabundancia en cuanto a la cartelería, pregones, exposiciones, exaltaciones, traslados, conciertos o Vía Crucis que durante el período de Cuaresma (aunque no exclusivamente) desangran lo sustancial de un invento, la Semana Santa, que está por ver hasta dónde da de sí.

Claro que aquí hablamos de una verdad meridiana, ya que dicha desproporción dista en buen grado del estricto anonimato de la Eucaristía de los domingos o la vida diaria de hermandad, e igualmente no se corresponde con la realidad de otras localidades o regiones cercanas, en las cuales la repercusión de las hermandades y cofradías como enlaces identitarios ha decaído fruto de las actuales corrientes de pensamiento.

Es, por tanto, ese desequilibrio o asimetría una de las asignaturas pendientes, pues no sabemos en qué momento la balanza se inclinará sin retorno hacia lo banal y accesorio, de ahí que como cofrades, pero más bien como cristianos, debemos colocar a la Semana Santa por encima de una se­ma­na cul­tu­ral o una se­ma­na al ser­vi­cio del atrac­ti­vo tu­rís­ti­co, sino como una se­mana de de­mos­tra­ción y tes­ti­mo­nio de nues­tra fe. Tal vez aplicando este ejercicio durante el resto de los días del año obtengamos mejores frutos.

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Los Armaos y Daniel Albarrán, premiados en la VII gala “Tradiciones Sevillanas”

José Antonio Martín Pereira | 24 de marzo de 2019 a las 19:30

En tiempos de crisis de identidad y globalización como los que corren, se agradecen iniciativas como las que viene desarrollando la prensa sevillana, que cada año reconoce a las personas e instituciones más destacadas por promover nuestras tradiciones y costumbres.

En este sentido, recientemente tuvo lugar la VII gala “Tradiciones Sevillanas” donde, en lo que a las cofradías respecta, se entregaron los galardones al colectivo de los Armaos de la Esperanza Macarena, así como al joven músico y compositor Daniel Albarrán Acosta, que cuenta en su haber con marchas tales como “Coronación de la Victoria” o “Montserrat”.

La presentación del acto, que tuvo lugar en las instalaciones de Citroën Sevilla, corrió a cargo del periodista Paco Pérez Estepa, de la “Asociación Cultural Tradiciones Sevillanas”. Durante el transcurso de la gala se hizo especial mención a todos aquellos que han potenciado la imagen de Sevilla en sus diferentes sectores. El acto estuvo presidido por diferentes personalidades del mundo político y de la sociedad sevillana.

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Galardón obra del escultor sevillano Juan Manuel Martín

foto_premiadosFotos: Antonio Rendón

Aprendices

José Antonio Martín Pereira | 18 de marzo de 2019 a las 13:42

El futuro de la Iglesia, en general, y de las hermandades, en particular, depende de la participación de todos sus miembros sin excepción. Así, desde las juntas de gobierno debe existir la prioridad por integrar a sus hermanos en el conocimiento cercano de la idiosincrasia, organización, funcionamiento y vida de hermandad.

En el caso concreto de los niños se necesita incluso ir algo más allá, teniendo en consideración que ellos son el verdadero activo que poseemos para conseguir que el trabajo que ahora se realiza llegue a dar el fruto esperado a largo plazo. Del esfuerzo con esa juventud dependerá que los futuros hermanos mayores y demás gestores mantengan vivos los valores de esta tradición centenaria como es la Semana Santa.

En este sentido, el pasado sábado miembros del Grupo Infantil de la hermandad del Buen Fin participaron de una excepcional jornada de convivencia, palpandode cerca la labor del equipo de priostía y participando activamente en la limpieza de los enseres de cara al próximo Miércoles Santo. Una labor brillante en todos sus sentidos que cada vez se extiende más entre nuestras cofradías durante estas fechas.

peque-priostiaFoto: Hermandad del Buen Fin

Gestos

José Antonio Martín Pereira | 10 de marzo de 2019 a las 11:24

Ocurre que a menudo lo accesorio se impone en el seno de las hermandades. Las disputas y superficialidades copan, como en cualquier otra organización que se precie, un alto grado de demanda entre quienes se diluyen sin inquietudes por llegar al fondo. Y es ahí donde precisamente permanece una existencia que, lejos de bascular y guarecerse, resurge con naturalidad entre pequeños gestos, invisibles para la inmensa mayoría de los cofrades, pero que contienen un componente de humanidad difícilmente cuantificable.

En la mañana de ayer, primer sábado de Cuaresma, un grupo de hermanos de avanzada edad así como otros enfermos acudía, invitados por su hermandad de las Penas, a orar ante sus amados Titulares. Sobran motivos para seguir creyendo.

Penas_de_San_VicenteFoto: Hermandad de las Penas

Volver a lo esencial

José Antonio Martín Pereira | 5 de marzo de 2019 a las 21:37

Desde hoy y hasta la mañana del Domingo de Ramos, brotarán emblemas de un tiempo nuevo. Lustrosas muestras materiales, vivencias reconocibles o simples gestos naturales se sucederán hasta entonces, colmando ese vacío con el que la espera en ocasiones se apodera del recuerdo.

Siguiendo la tradición, una vez más Dios pedirá la venia en nuestros corazones ajeno a las estériles desproporciones cofradieras que a diario nos rodean. De la forma más simple, con la señal de la Cruz hecha con ceniza en nuestra frente, alianza de penitencia y purificación que rememora la antigua tradición hebrea, el Dios sin rostro que se venera en los Sagrarios nos propondrá una vez más volver a lo esencial, lo constitutivo, aquello sin lo cual este tiempo litúrgico que es de preparación ante la inminente llegada de la Semana Santa no tendría sentido, la conversión.

Esto sucede ahora precisamente que el mundo necesita de una respuesta contundente por parte de católicos convencidos ante la falta de cultura religiosa, unida a la nueva sociedad de la imagen y lo inmediato que tanto redunda entre los cofrades del siglo XXI. Es por ello que el período que iniciamos debe servirnos para alcanzar sin complejos por encima de lo accesorio, admitiendo además aquellas palabras del Papa Francisco en las que recordaba que la Cuaresma “no es un tiempo triste ni de luto”, de las que se desprende la necesidad por mantener siempre vivos la religiosidad y el folclore, elementos no excluyentes que dotan de sentido a nuestras cofradías, las cuales aún hoy mantienen aquella misión por la que fueron creadas, es decir, dar testimonio público de fe en las calles.

Por tanto disfrutemos, hagámonos pequeños ante la grandeza de estas tardes en las que la luz se resiste a marcharse, y dejémonos atrapar por la atmósfera sensorial con la que se prepara el camino. Al fin y al cabo el final de la historia es de sobras conocido, la vida triunfará con la Resurrección del Señor.

CapirotesFoto: Sebas Gallardo

La inmensidad

José Antonio Martín Pereira | 1 de marzo de 2019 a las 12:28

Corren tardes entremezcladas con nuevos aromas. Matices de la vida, argumentos y razones revisten de singularidad estos días en los que la conciencia despierta del letargo invernal. Y un ritual que se repite en sus formas, pero cuyo contenido es distinto cada año.

La inmensidad del Cachorro ha vuelto a rodearse de fugaces puntos de luz, elementos que motivan la contemplación y fomentan piadosos rezos. Sus brazos abiertos de par en par apuntan directamente a la conciencia, al encuentro de uno mismo con Dios como elemento central, epicentro que es invitación directa y sin rodeos al reciclaje del alma. En esa necesidad vivimos abrumados por la velocidad de lo cotidiano, y es por ello que no debemos desaprovechar ni uno solo de los segundos con los que el Señor nos reclama en estas noches de Quinario.

El olor, la luz, la Palabra y la meditación se unen fomentando una atmósfera de recogimiento que eleva el ejercicio personal de conciencia, así como la ilusión por segar las malas hierbas que a diario plantamos. Cinco noches de liturgia para acercar nuestro espíritu a Su bondad y Misericordia; cinco momentos con los que hurgar en nuestro interior; cinco instantes para darle gracias en silencio; cinco oportunidades, también, para conocer al Cachorro e interpretar que necesita Él de cada uno de nosotros.

Quinario_Cachorro_2019Foto: Hermandad del Cachorro