El Muñidor

Sevilla, por primera vez sin procesiones de Semana Santa desde 1933

José Antonio Martín Pereira | 14 de marzo de 2020 a las 14:45

El alcalde de Sevilla, Juan Espadas, el Arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, y el presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías de Sevilla, Francisco Vélez, han mantenido esta mañana una reunión en el Ayuntamiento de Sevilla para analizar las decisiones tomadas por el Gobierno de España y la Junta de Andalucía en el día de ayer con motivo de la declaración del estado de alarma en todo el territorio nacional durante los próximos 15 días, así como las medidas tomadas por las tres administraciones para hacer frente a la evolución de los casos de coronavirus y frenar en la medida de lo posible su avance, conforme a las indicaciones y escenarios manejados por la Autoridad Sanitaria.

La evolución del virus en esta semana y las previsiones que conocíamos ayer por parte del Gobierno de España han llevado a la toma de medidas drásticas para concienciar a la población sobre la importancia de limitar al máximo los desplazamientos de personas en el territorio, así como recomendar que las personas permanezcan en sus domicilios el mayor tiempo posible.

La práctica paralización de la actividad las próximas dos semanas, la posibilidad de tener que prorrogar esta situación por más tiempo, así como la evidencia de que volver a recuperar la normalidad deberá llevar su tiempo y, por tanto, la presunción razonable de que las medidas sanitarias de prevención que se están adoptando tendrán vigencia por un periodo de tiempo más amplio, han llevado a las tres instituciones, a requerimiento del alcalde de la ciudad, a tomar una decisión para acabar con la incertidumbre sobre la viabilidad de celebrar los desfiles procesionales de la Semana Santa 2020.

En coherencia, por tanto, con la información que facilita la Autoridad Sanitaria a las Administraciones competentes, que ha ido gradualmente agravándose, para la toma de medidas limitativas de la concentración de personas en espacios públicos, o de los desplazamientos en el territorio nacional o procedentes de otros países, consideramos que hay motivos de salud pública suficientemente justificados para suspender los desfiles procesionales en la vía pública de las hermandades y cofradías de Sevilla en la Semana Santa 2020 y que además, según reza en el comunicado, «es nuestra obligación y la de todos los ciudadanos cooperar en la consecución de los objetivos que se plantea nuestro país en esta cuestión en la actual coyuntura».

Añaden además que «este es el sentir de la autoridad religiosa que, a través de la Conferencia Episcopal, manifestaba en el día de ayer su voluntad de suprimir procesiones para contener la propagación del coronavirus, evitar concentración de personas y tomar las medidas necesarias. Asimismo, en los últimos días y en consonancia con el crecimiento de los casos de afectados en todo el territorio y el llamamiento de las autoridades a la disciplina social más estricta para conseguir frenar esta evolución, constatamos el consenso social y la práctica unanimidad de convencimiento y compresión de la sociedad sevillana ante la necesidad de tomar una medida tan dolorosa como justificada como la de suspender los desfiles procesionales de la Semana Santa 2020».

Por último, desde el Consejo de Hermandades y Cofradías manifiestan su «pesar por las consecuencias de carácter religioso, emocional y económico que para muchas personas tiene esta situación, pero entendiendo que es la salud pública y el interés general lo que está en juego, tomamos por tanto la decisión de forma colegiada y corresponsable de suspender los desfiles procesionales en la vía pública en la próxima Semana Santa en Sevilla y procedemos a comunicar nuestra decisión a las Administraciones competentes, así como a las hermandades y cofradías y al pueblo de Sevilla a los efectos oportunos».

Semana Santa

La fe inquebrantable

José Antonio Martín Pereira | 8 de marzo de 2020 a las 12:34

Inmersos como vivimos estas últimas semanas en una alerta sanitaria mundial, entre el desconocimiento y la sucesión de recomendaciones que llegan sistemáticamente desde uno y otro lado, el pasado viernes, primero del mes de marzo y segundo de la presente Cuaresma, tuvo lugar en el barrio del Tiro de Línea el tradicional besamanos de la imagen de Jesús Cautivo.

Y en mitad de toda esta vorágine informativa, de alarmas y comunicados que solapan continuamente en nuestros oídos, la gente del barrio, los que guardan al Cautivo en el centro de sus pensamientos las veinticuatro horas del día y los trescientos sesenta y cinco días del año volvieron a desarticular las leyes de la teología con muestras de fe inquebrantables, venciendo incluso al miedo mezclado con el desconocimiento que en estas últimas fechas nos recorre. Como si nada ocurriera en el exterior, las mismas escenas de afecto y cercanía se sucedieron, porque el Cautivo es un Vecino más del barrio y porque así lo entienden sus fieles y devotos. Dicen que una imagen vale más que mil palabras.

La hermandad, dicho sea de paso, promovió durante el piadoso acto una ofrenda de alimentos cuyos beneficios fueron destinados al Área de Acción Social, y también una donación de sangre que contó nada más y nada menos que con 74 voluntarios.

Cautivo_Santa_GenovevaFoto: Juanma de Cirez /Hermandad de Santa Genoveva

Un tiempo nuevo

José Antonio Martín Pereira | 25 de febrero de 2020 a las 21:48

Un tiempo nuevo se abre paso, en el que la preparación espiritual aparece envuelta entre la fertilidad emocional y sensorial. Vuelven con él antiguos ritos tan iguales, tan distintos, que a su vez conjugan con la visión contemporánea de la fe y la tradición, hilando en esa fina línea con la que la realidad del momento dispone las cosas.

Las tardes con su moderado alargue comienzan desde ahora a erigirse cual invitación directa, recibiendo a los primeros vencejos que preceden a la estación aún por estrenar. Al engranaje no le faltan piezas, como tampoco le sobran horas. Todo empieza, de nuevo, a cobrar sentido.

Así de la forma más simple, con la señal de la Cruz hecha con ceniza en nuestra frente, alianza de penitencia y purificación que rememora la antigua tradición hebrea, el Dios sin rostro que se venera en los Sagrarios nos propondrá una vez más volver a lo esencial, lo constitutivo, aquello sin lo cual este tiempo litúrgico que es de conversión ante la inminente llegada de la Semana Santa no tendría sentido.

Como dejara escrito el recordado Papa Juan Pablo II: «¡No temáis! Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo». Es tiempo de Cuaresma.

Gran_PoderFoto: Jesús Giraldo

¿Quién sale beneficiado?

José Antonio Martín Pereira | 4 de febrero de 2020 a las 21:38

Cuando una imagen vale más que mil palabras, en sentido literal. La misma fue publicada hace unos días por la hermandad de San Esteban, ilustrando un comunicado en el que su Hermano Mayor, Jesús Bustamante, cargaba duramente contra la configuración actual del Martes Santo, que este año no sufrirá variaciones respecto al orden establecido para la Semana Santa de 2019, a la cual pertenece la instantánea.

La nota en sí abre numerosas lecturas, y vuelve a poner en tela de juicio un problema que ha venido persiguiendo a las cofradías desde sus orígenes y hasta la actualidad, el de los horarios, itinerarios y orden en la nómina del día. En este sentido, ocurre algo parecido en cuanto a las discrepancias mostradas con el resto de las cofradías del Miércoles Santo por parte de Los Panaderos. Son solo dos ejemplos de marcada actualidad, la punta de un iceberg al que cada vez se le observan más grietas, puesto que a excepción del Sábado Santo, un día más liviano por el número y el carácter de las hermandades que procesionan, el resto de jornadas pervive en un alambre solo apto para funambulistas sin que, al menos hasta la fecha, nadie haya dado con la tecla que resuelva el entuerto.

La cuestión en sí es que la solidaridad de la que hacen gala las hermandades en lo relativo a su acción social, no se ve sin embargo reflejada en la configuración que requiere la Semana Santa del siglo XXI, ésa en la que los cortejos crecen y la seguridad se ha convertido en el vértice del que penden el resto de aristas. La realidad dice que pesa más arañar cinco minutos de paso, que ceder un puesto en el orden establecido. Y no digamos ya cuando se trata de variar los recorridos, aunque sean exactamente iguales cambiando dos calles por otras dos paralelas.

A todo esto cabría preguntarse, ¿quién sale beneficiado? Desde luego la Semana Santa de Sevilla no, y la imagen que proyectamos los cofrades al resto de la sociedad, tampoco. Por ello precisamente las juntas de gobierno y el Consejo de Hermandades, más pronto que tarde, están obligados a buscar soluciones y entenderse para así minimizar el menosprecio que sienten los hermanos de las cofradías afectadas. La fotografía que aparece aquí abajo nos deja en evidencia.

SanEsteban_campanaFoto: Hermandad de San Esteban (Twitter)

Relativo a los carteles de Semana Santa

José Antonio Martín Pereira | 27 de enero de 2020 a las 21:55

Se supone que los carteles de Semana Santa deben ser instrumentos gráficos que acerquen al espectador las emociones de lo que está por venir. Sin embargo sucede, y no solo en Sevilla, que el repetido uso de las vanguardias plásticas suscita cada vez mayor debate, y no precisamente por la calidad de las últimas obras, fuera de toda duda, sino más bien por el canon que se está tratando de imponer por medio de los excesos en simbología, los cuales sitúan la interpretación al alcance solo de los especialistas en la materia.

Y no quiero decir con ello que la Semana Santa deba permanecer inmóvil o tenga que renunciar a renovarse, de ser así no habría llegado en plenitud hasta nuestros días, pero ocurre y es evidente que si necesitamos un díptico explicativo para entender un simple cartel es que alguna pieza del engranaje está fallando. En este sentido, no estaría de más alternar de vez en cuando con la fotografía y que así puedan ver la luz otros conceptos.

Semana Santa SevillaFoto: Juanma De Cirez

Más solsticio, menos Navidad

José Antonio Martín Pereira | 1 de diciembre de 2019 a las 12:42

La contradicción llevada a su máximo exponente tuvo lugar hace unos días con el encendido del alumbrado navideño en las diferentes ciudades. Cientos de miles de personas agolpadas esperando a que el interruptor, al más puro estilo de la Feria de Abril, activara las luminarias y con ello se diera paso, un año más, al despropósito de conmemorar el Nacimiento de Jesús sin invitarle a su fiesta.

Es curioso como cada vez la Navidad toma más auge recurriendo a prácticas paganas y pecaminosas, provocando el desagrado y la repugnancia de Dios, preponderando el solsticio de invierno respecto al Misterio de Belén. Lo observamos en el adelanto incomprensible del calendario, que no respeta los límites del Adviento; en las propias luces que adornan las calles y que nada tienen que ver con el auténtico motivo que se celebra; o en los belenes institucionales, que en unos casos desaparecen y en otros, peores aún, quedan transformados en auténticos mamarrachos levantados para provocar más que para otra cosa.

Y habrá quien se remonte al origen pagano de la fiesta, ya sea recordando a los celtas y nórdicos, a los romanos o a los persas, y con ello justifique que la Navidad tiene realmente otros propósitos distintos a los de honrar a Dios o recordar que Cristo vino al mundo para salvarnos. En ese estado estamos como alertaba monseñor Asenjo el pasado año en su carta pastoral de 2018 por estas fechas, en la que ilustraba que estas fiestas se están convirtiendo en las “vacaciones de invierno” o “en las del derroche y el consumismo”. Una tendencia que se evidencia “en la ambientación navideña de muchas de nuestras ciudades, en la que se prescinde del misterio que estos días celebramos”, una eliminación de la que han sido testigos numerosas capitales.

Corren por tanto tiempos en los que a los cristianos nos toca dar un paso adelante, invitando así a la sociedad de la que formamos parte a no olvidar las tradiciones que nos dieron rostro propio y una cultura humanizante. Ojalá abunden en nosotros esos sentimientos de Jesús en esta Navidad que comenzamos a preparar hoy, primer domingo de Adviento.

navidad_sevillaFoto: Ayuntamiento de Sevilla

De San Vicente a Mozambique

José Antonio Martín Pereira | 14 de julio de 2019 a las 12:28

Más valor que cualquier estreno, tienen esos gestos de humanidad con los que las cofradías siguen, varios siglos después de sus orígenes, acercando el mensaje de Dios a los fieles sin distinción ni condiciones. Hoy en esta Era Digital, inmersos como vivimos en un mundo de inmediatez sin filtros, cobran especial valor historias como la que conocíamos días atrás.

La protagonizaba una hermana de la Vera Cruz, Carmen Moreno es su nombre, la cual hizo entrega en el pasado mes de junio, a la madre Quiteria Torres, de un recuerdo con las imágenes de la cofradía para que el orfanato que dirige esta religiosa, también contara con el Santísimo Cristo de la Vera Cruz y María Santísima de las Tristezas, a los que podrían encomendarse ante su presencia.

La “Casa do Gaiato” es una institución benéfica, con una casa situada al Sur de Mozambique, a una hora de Maputo. En la actualidad tiene recogidos a 160 chicos, de entre 3 y 20 años de edad, sin padres, rechazados por los suyos, en riesgo de exclusión o en situación de vulnerabilidad, a los que se les da de desayunar, comer y cenar, vestir, ir al colegio o comprar cepillos de dientes. Es una suerte de gran familia formada por niños huérfanos o recogidos de la calle.

Las dos últimas guerras de Mozambique, la de la Independencia y la civil, han dejado un país mutilado y a casi dos millones de niños sin padres. Una cuarta parte de ellos son, además, hijos del SIDA. De hecho, los índices de VIH en Mozambique son de los más altos del mundo y la transmisión suele ser “vertical” de madres a hijos.

La madre Quiteria Torres, es la «madre» de 160 gaiatos. Todos la llaman mamá porque, para muchos, es la única madre que han conocido. Ella los quiere, cuida y regaña como si los hubiera llevado en su vientre. Quiteria Torres es quien dirige, con mano firme, el orfanato, multiplicando las tareas propias de gestión, con el amor y cuidado de sus niños.
Conociendo que Carmen, viajaba a este lugar, con la Fundación “Regala Sonrisas”, la hermandad le hizo el encargo de entregar este detalle a la madre Quiteria para que también el Orfanato tuviera la protección del Santísimo Cristo de la Vera Cruz y su Bendita Madre de las Tristezas.

Con la difusión de esta noticia, la hermandad ha aprovechado para pedir oraciones para que les den mucha fuerza y ánimo espiritual a la madre Quiteria y así continúe con esta preciosa y meritoria labor en favor de los más desfavorecidos.

Carmen-y-la-madre-Quiteria

Foto: hermandad de la Vera-Cruz

No es tiempo de desconectar

José Antonio Martín Pereira | 7 de julio de 2019 a las 12:12

El verano cada vez más se concibe como sinónimo de descanso y tiempo libre, oasis en el que cargar las pilas y en días en los que poder pasar más tiempo con la familia, en los que aparcar el trabajo y disfrutar del las horas de una forma distinta al resto del año. Sin embargo esto no ha de convertirse en excusa para no vivir la fe con coherencia y para no ir a misa.

Es cierto que durante los meses estivales las actividades parroquiales disminuyen, pues muchos fieles pasan este tiempo en la playa o en otras ciudades, pero la Iglesia no cierra sus puertas, y precisamente en las inmediaciones del mar la acogida de los fieles es siempre muy servicial. Dios no se va de vacaciones. La vida de fe debe ser mantenida durante todos los días del año y eso es muy fácil de hacer, incluso en el destino vacacional.

En este sentido el Papa Benedicto XVI, en agosto de 2012, expuso sus consejos para vivir las vacaciones, invitando en particular a meter el Evangelio en la maleta. «En los días llenos de ocupaciones y de problemas, pero también en aquellos de descanso y de distensión, el Señor nos invita a no olvidarnos que si bien es necesario preocuparse por el pan material y restaurar las fuerzas, aún más fundamental es el crecer en la relación con Él, reforzar nuestra fe en Aquel que es el ‘pan de vida’», dijo el entonces Santo Pontífice. Benedicto XVI explicó además que la fe es encontrarse con la persona de Jesús: «La fe es lo fundamental. Aquí no se trata de seguir una idea, un proyecto, sino de encontrar a Jesús como una Persona viva y dejarse implicar totalmente por Él y por su Evangelio».

Plaza_de_san_Lorenzo

¿Qué está pasando en las elecciones en las hermandades?

José Antonio Martín Pereira | 23 de junio de 2019 a las 13:40

Hoy en día a nadie se le escapa que las hermandades viven rodeadas de un componente político que en muchos casos empaña la gran labor que realizan a diario, especialmente en el área que compete a la caridad. En este sentido, recientemente estamos siendo testigos de episodios que en nada benefician a la imagen que tenemos los propios cofrades desde dentro, y especialmente contribuyen a la percepción negativa que proyectamos de puertas hacia fuera. No es cuestión de enjuiciar con nombres y apellidos, o de citar a las hermandades implicadas, puesto que hacerlo no conduciría a nada, lo que sí que debemos tener grabado a fuego los cofrades es que formamos parte de una institución mucho más amplia y estructural que es la Iglesia, y como tal no todo vale a la hora de comportarnos.

En Sevilla es una realidad palpable, ser hermano mayor, se quiera o no, eleva el marco de relaciones y sitúa a los elegidos en un estatus al que en buena parte de las ocasiones no alcanzarían por méritos propios. No en vano, las hermandades gozan de una dimensión social, cultural, pública e incluso política innegable desde sus orígenes, de tal modo que estar al frente de las mismas supone un alza en la notoriedad, con lo que ello implica en cuanto a la participación en numerosos actos y eventos. No obstante, estos intereses contrastan claramente con el peligro de quiebra que generan cuando se pierden las formas con artimañas lamentables. Así, al más puro estilo CSI sesiones de investigación y documentación para tambalear a la candidatura contraria, lapidaciones públicas contra capataces o bandas, e incluso otras más novedosas como presentar proyectos de coronación y patrimonio a espaldas del respaldo mayoritario de sus hermanos. Por no decir de aquellos otros que con aireados excesos de velocidad, exponen públicamente su interés por ser la cara visible de su corporación sin respetar determinados plazos de cortesía no escritos pero tan necesarios.

Lo curioso del fenómeno es como la vorágine divulgativa irrumpe en el electorado y le motiva a acudir en masa a depositar el voto. Se refuerzan mensajes de unión y confraternización cuando a la vista de los movimientos nunca en el tiempo de la siguiente legislatura se alcanzará el óptimo estado de convivencia. Hay incluso quien utiliza la caridad para vender humo, como si el colectivo que forman las hermandades no cumpliera con creces un enorme papel en lo referente a uno de los pilares fundamentales de su existencia. Y los hermanos creen y participan, como si el bucle engullera toda capacidad de pensamiento.

De lo anterior se deduce, al hilo de tal dimensión cívica y cultural, la tendencia a la decadente gestión de las campañas político-cofrades, derivada de dos factores que a su vez sintonizan desde prismas similares: las nuevas tecnologías, especialmente el uso de las Redes Sociales, y el auge de los distintos medios que cubren la actualidad que generan las cofradías en la ciudad. La primera premisa dictamina novedosas formas de insinuación a los hermanos, que sin en cambio quedan expuestas al resto de los cofrades, cosa que ciertamente descubre dudas en cuanto a las intenciones de ciertos candidatos en cuestión (el afán por sentirse protagonista). La idea pasa por presentar candidaturas a hermano mayor por todo lo alto (en salas de hotel incluido) y actualizar la figura por medio de las posibilidades que ofrece Internet, llámese Web personal y diferentes perfiles en Redes Sociales, a los que sumar una amplia legión de aplaudidores incondicionales, de manera que todo el contenido de propuestas quede lo más público posible. La segunda tiene que ver con el condicionamiento, según afinidades, al que tratan de inducir distintos personajes dedicados a la información cofradiera. En lo último el tacto y la objetividad quedaron aparcados hace bastante.

Luego será el tiempo quien ponga o quite razones en función no ya solo del trabajo desarrollado por los máximos representantes visibles de las corporaciones, sino además por aquellos otros cuya teórica misión circula por mantener trabajo y compromiso bajo una segunda línea menos ostensible e igualmente cargada de responsabilidades. Existen para todos los gustos, en un tema cargado de variables y en el que, analizándolo superficialmente, es fácil caer en la cuenta del por qué de la coincidencia de diferentes candidaturas cuando llega la hora de escoger portavoz.

Lo cierto y verdad es que a este estado hemos llegado, sin que la autocrítica contribuya para hacer desaparecer uno de los estigmas a los que se agarran desde el exterior de las cofradías en la búsqueda permanente de su desacreditación como herramientas casi imprescindibles en la sociedad actual. De momento sigue valiendo más rl pasar unos añitos con la vara dorada. Todo por el voto.

 

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Foto: Artesacro/Alberto García Acevedo

Crónica anticipada del Corpus

José Antonio Martín Pereira | 18 de junio de 2019 a las 22:46

Este jueves los distintos medios dedicados a la información cofradiera comenzarán con el viejo dicho de los “tres jueves que relucen más que el sol”, cuyo carácter litúrgico cada vez calza menos con las tendencias de la sociedad actual, más interesada por alargar el descanso en forma de puente en aquellas localidades donde los tres festivos, Jueves Santo, Corpus Christi y la Ascensión todavía se mantienen como tales.

Amén de esta circunstancia, que señala ciertas actitudes enfrentadas y beligerantes con respecto a la Iglesia, propias en algunos casos del laicismo desenfrenado en el que nos movemos, la celebración del Corpus Christi en Sevilla viene siendo objeto de discusión desde hace ya algún tiempo. Es por ello que desde el consistorio, con buen criterio, se están llevado a cabo una serie de iniciativas que doten a una de las fiestas con mayor arraigo histórico de la ciudad, tal vez la que más, de un sentido de participación más amplio.

Tal es así que para esta ocasión se ha vuelto a diseñar un amplio programa de actividades previas a la jornada festiva, además de un incremento en el número de altares. También las hermandades se suman a esta labor, no solo animando a la participación, sino en otros casos como por ejemplo el de la hermandad Pasión celebrando las Noches Sacramentales en el patio de la Colegial del Divino Salvador.

Sin embargo las crónicas que emergerán toda vez la imponente Custodia del Santísimo Sacramento realizada en plata de ley por Juan de Arfe (de estilo renacentista, entre los años 1580 y 1587), lo harán haciendo hincapié en el larguísimo cortejo que cada año conforma la procesión y en el poco público asistente. Una realidad que sin embargo podría contarse de distinto modo, es decir, partiendo de la reflexión común entre todos los agentes encargados de sacar brillo a un día que cada vez luce menos. Y luce menos precisamente por nosotros mismos, que preferimos quedarnos en casa descansando, irnos a la playa, o simplemente congregarnos alrededor del Señor de la Sagrada Cena, con sus cornetas de fondo, concentrando en unas cuantas calles mayor cantidad de público de la que se dará cita entre todos los Corpus que tendrán lugar en la ciudad de aquí al domingo. La cuestión de fondo es que, según parece, nos cansa ver pasar un cortejo que es amplio, pero que también se cubre de cientos de detalles, y por el contrario no nos pesa para nada esperar tres horas para ver un paso de palio en una salida extraordinaria.

Entonces, ¿dónde está el problema?
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Foto: Archisevilla/Miguel Osuna