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El Misterio que pudo convertirse en tercer paso del Cristo de Burgos

José Antonio Martín Pereira | 26 de mayo de 2020 a las 19:20

Para situarnos hemos de hacer mención al difícil origen de la hermandad del Cristo de Burgos, probablemente asociado a la refundación de algunas antiguas hermandades. Sea como fuere, la cofradía que hoy conocemos realizó su primera Estación de Penitencia en 1889 con un solo paso, entonces como Hermandad del Santo Cristo de Burgos y Madre de Dios de la Palma.

“No es exacta la información de que, de forma accidental en el año 1943 se constata que la Hermandad no posee reglas oficiales; la Hermandad solicita a la Autoridad Eclesiástica nuevas Reglas pero recogiendo la Titularidad de la extinguida Hermandad de las Negaciones y Lágrimas de San Pedro (vulgo antaño de los Estudiantes); se procede de manera urgente, a instancias del entonces Hermano Mayor, Don Francisco Abaurrea y Álvarez Osorio, a la redacción y aprobación por el Cardenal Arzobispo de Sevilla, Don Pedro Segura y Sáenz, quien concede dicho Titulo y, por tanto, otorga a la Hermandad una nueva y, a la vez, añeja antigüedad”.

Entre medias en el año 1932, la corporación de San Pedro encarga al escultor Lorenzo Coullaut-Valera la hechura de un grupo escultórico que representase el momento evangélico de las negaciones del Príncipe de los Apóstoles, para hacer un tercer paso con el misterio.

Coullaut-Valera, formado en los talleres de Susillo y Querol, trabajó sobre todo en obra monumental pública, ubicadas tanto en España como en Hispanoamérica y participó en diversas Exposiciones Nacionales de Bellas Artes y en la Exposición Universal de Barcelona de 1929. Era en aquel entonces un reconocido escultor e ilustrador, y contaba entre sus distinciones con el Premio Nacional de escultura de la Real Academia de San Fernando, obtenido en 1906 por la alegoría La Academia de San Fernando protectora de las Bellas Artes.

Entre las obras de este autor natural de Marchena podríamos señalar el monumento a Bécquer en la Glorieta de Bécquer del Parque de María Luisa, el monumento a la Inmaculada Concepción en la Plaza del Triunfo en Sevilla o los monumentos alegóricos “El Arte” y “El Genio” para la glorieta de Covadonga del Parque de María Luisa de Sevilla.

No obstante el proyecto ideado para la hermandad se frustraría ante el repentino fallecimiento de este gran escultor, y la hermandad finalmente decidió no ejecutarlo. Sería en 1958 cuando el hijo de Lorenzo, Federico Coullaut-Valera, lo reprodujo para la Hermandad del Prendimiento de la localidad de Orihuela (Alicante). Este grupo escultórico está compuesto por siete figuras y un gallo, tallas de tamaño más grande que el natural, en madera de pino policromada y estofada.

Se da la circunstancia de que décadas después la Hermandad del Carmen incorporaría este pasaje evangélico a la Semana Santa de Sevilla, curiosamente en la jornada del Miércoles Santo. La cofradía de Omnium Sanctorum celebra este año 2020 su XXV Aniversario fundacional.

boceto cristo de burgos

Boceto original, Lorenzo Coullaut-Valera (1932)

prendimiento orihuelaMisterio de la Hdad. del Prendimiento de Orihuela, Federico Coullaut-Valera (1958) / Foto: Hdad.

Semana Santa de 1933, la última sin procesiones

José Antonio Martín Pereira | 1 de abril de 2020 a las 10:46

“Las elecciones celebradas el domingo me revelan claramente que no tengo hoy el amor de mi pueblo”. Con estas palabras se despedía de España el rey Alfonso XIII tras las elecciones celebradas el domingo 12 de abril de 1931, en las que salieron ganadoras en 41 capitales de provincia las fuerzas opositoras a la Corona.

El monarca dejaría el Gobierno dos días después, dando paso a la II República, un periodo que se extendió hasta 1936 y que supuso una clara recesión para las hermandades y cofradías de Sevilla. La nueva etapa política venía de la mano de un fuerte anticlericalismo, inspirado en argumentos como los que Manuel Azaña pronunció en aquellos días: “Todos los conventos e iglesias de Madrid no valen la vida de un republicano”.

En aquel contexto, la Semana Santa de 1931 comenzó el domingo 29 de marzo, coincidiendo con la campaña electoral de las elecciones municipales que se celebrarían dos domingos más tarde y que como hemos dicho pondrían fin a la monarquía de Alfonso XIII. Por aquel entonces todas las hermandades sevillanas procesionaron a pesar de la ola de agresivo laicismo de una parte de la sociedad y de los actos violencia que anarquistas y miembros de la izquierda cometían contra las cofradías.

Durante el período comprendido entre abril de 1931 y diciembre 1933 la violencia anticlerical fue en constante aumento ante la inactividad del Gobierno y de las Fuerzas del Orden decididas a no intervenir en este tipo de agresiones. Así el primer atentado de consideración lo sufrió la cofradía de la Hiniesta el día 8 de abril cuando una turba asaltó su templo y quemaron La Dolorosa de Martínez Montañés, junto a otras tallas como la de un Cristo del siglo XIV.

Ante los ataques y la incertidumbre generalizada, las cofradías empezaron desde que se iniciara este período a adoptar medidas de autoprotección, por ejemplo ocultando sus imágenes para evitar que fueran dañadas o destruidas.

En 1932, la histórica salida de la Estrella evitó que la primera Semana Santa de la Segunda República -su proclamación tuvo lugar tres días antes del comienzo de la Feria de abril de 1931- se saldara sin un paso en la calle. Y lo hizo desoyendo las consideraciones del Consejo de Cofradías, que se había reunido meses antes decidiendo que las hermandades no procesionaran ante las amenazas y los atentados sufridos en 1932.

En aquel tiempo además se había establecido como obligatorio el deber de las hermandades de comunicar al Gobierno Civil la convocatoria de cabildos, y también debían conocer las disposiciones y artículos de las reglas de las corporaciones.

De este modo, en la Semana Santa de 1933 se daría una circunstancia lo que no ocurría en Sevilla desde 1825, que ni un solo paso saliera a las calles de la ciudad. En un año además muy significativo para la cristiandad, pues se cumplían 19 siglos de la Pasión de Cristo. Para conmemorar dicha efeméride se celebró un triduo en la Catedral. De igual modo las cofradías también dieron mayor realce a sus cultos internos, exponiendo a sus imágenes en vistosos altares, o en sus pasos procesionales, aunque no pudieron disipar la tristeza y decepción de ver a la ciudad sin la Semana Santa como hasta entonces se conocía.

Entre los pasos que se podían contemplar en los templos estaban los de las Aguas, Santa Cruz, las Siete Palabras, la Exaltación, la Quinta Angustia y los Gitanos. Otras, como la Cena, la Amargura o la Esperanza de Triana montaron sólo el paso de palio.

Tras las elecciones de noviembre de 1933, que dieron una mayoría parlamentaria a los partidos de centro-derecha y de derechas, comenzando lo que se conoció como bienio radical-cedista o bienio negro entre 1933 y 1936, las procesiones se reactivan y en la Semana Santa de 1934 saldrían a la calle 14 cofradías. La normalidad no llegaría hasta finalizada la Guerra Civil, sin embargo muchas de las imágenes y del patrimonio de las hermandades no volverían nunca más a salir tras ser destruidos en el aciago año 1936.

Estrella_San_Jacinto_1932El paso de la Virgen de la Estrella saliendo de San Jacinto. Semana Santa de 1932.