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Una estampa para 2015

José Antonio Martín Pereira | 31 de diciembre de 2015 a las 8:44

El epílogo de 2015 concluye inexorablemente dejando atrás una sucesión de días, vivencias, sentimientos, acciones y, como no, de imágenes para el recuerdo. Condensar la amplitud de doce largos meses en una conjunción de píxeles resulta una tarea altamente compleja, básicamente porque distintos serán siempre los prismas con los que se obtengan los reflejos. No obstante, el ejercicio de la fe en Sevilla deja una estampa que no por repetida resta ni un ápice de su valor cada vez que se produce. Son los rezos anónimos que se suceden ante San Judas Tadeo en el patio interior que da acceso al templo de San Antonio Abad los que desarticulan incluso las propias raíces del credo, y los que ponen en clara evidencia el encuentro entre lo más profundamente humano y lo divino.

Sam Judas Tadeo

2015: de la visita del Rey, al acuerdo in extremis

José Antonio Martín Pereira | 28 de diciembre de 2015 a las 12:42

A poco de que 2015 quede relegado a los libros de Historia, desde los diferentes ámbitos de la sociedad surgen numerosos análisis y balances. En lo que a las cofradías en Sevilla respecta, como en cualquier otro escenario, sintetizar lo más destacado no es tarea sencilla. He aquí una muestra de algunos de los temas que más dieron que hablar.

La Semana Santa de 2015

La de 2015, amén de por la visita de S. M. el Rey Felipe VI, quedará en los anales por haber sido la tercera Semana Santa en lo que va de siglo en la que la lluvia no hizo acto de presencia, tal como sucediera en las de 2001 y 2009. Dominaron las altas temperaturas, y las calles fueron tomadas una gran marea de público, y de sillitas portátiles (pese a las “recomendaciones” para limitarlas en ciertos emplazamientos). Fue también una Semana Santa de retrasos en la que el caos acontecido en la Madrugá, avivado por la extrema sensación de inseguridad ciudadana, significó la punta de un iceberg a la deriva.

La visita de S. M. el Rey Felipe VI

No obstante la Semana Santa de 2015 será especialmente recordada por la visita de Su Majestad Felipe VI, el cual aprovechó su estancia en la ciudad durante la jornada del pasado Lunes Santo con motivo del 75 aniversario de la empresa Persán para contemplar el discurrir de algunas cofradías que hacían estación de penitencia en la citada jornada.

Acompañado por la presidenta de la Junta de Andalucía (en funciones por aquel entonces), Susana Díaz y el otrora alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, Don Felipe contempló el paso de la Hermandad de Santa Genoveva desde el balcón de la sede que la Delegación de Gobierno de la Comunidad de Andalucía que tiene en la Plaza de España, e incluso realizó una llamada al paso de palio de la Virgen de las Mercedes. Posteriormente se trasladó a la plaza de la Campana para observar el discurrir de la primera mitad de un Lunes Santo marcado para el recuerdo.

La Canonización de Madre María de la Purísima

Ocurrió el pasado 18 de octubre. La que fuera durante 22 años superiora general de la Compañía de las Hermanas de la Cruz alcanzaba la santidad sólo 11 años después de comenzar la causa para proceder a su elevación a los altares y 17 después de su muerte, en lo que los expertos determinaron como un proceso más ágil del que suele requerir la Iglesia católica. El papa Francisco presidió la ceremonia en la Plaza de San Pedro del Vaticano ante una nutrida presencia de españoles, entre ellos unos aproximadamente 1.200 sevillanos.

Ya en Sevilla, los días 28, 29 y 30 de octubre tuvo lugar en la Catedral el triduo en honor de Santa María de la Purísima, y el día 31 la misa solemne de acción de gracias presidida por el arzobispo hispalense.

La Hiniesta, 450 aniversario

La Virgen de la Hiniesta se reencontró con las calles de Sevilla en la tarde del sábado 23 de octubre en procesión extraordinaria bajo palio, como culmen a la celebración de los 450 años de la fundación de la hermandad de penitencia. Previamente, a las 10.00 horas, el arzobispo de Sevilla Juan José Asenjo había presidido en la sede canónica de San Julián la misa estacional conmemorativa de este aniversario.

El acuerdo entre las hermandades de la Madrugá

Prácticamente sobre la bocina (el plazo dado por el Consejo de Cofradías para poner en marcha su Plan Nieto se cumplía el próximo día 31), los hermanos mayores de las seis hermandades que componen la nómina de la Madrugá certificaban un acuerdo en el que finalmente no habrá cambios ni permutas entre las distintas cofradías. La propuesta, que se dará a conocer este miércoles al Consejo, será sólo por un año, y contiene como elemento esencial la vía libre a la Esperanza de Triana para que pueda llegar a la Carrera Oficial sin tener delante al Calvario y evitar así el cruce conflictivo con el Gran Poder en la confluencia de la calle Zaragoza con San Pablo.

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El tiempo para la Semana Santa 2015: escenario idílico

José Antonio Martín Pereira | 27 de marzo de 2015 a las 10:21

La atmósfera y sus componentes son un clásico de la fecha. La Semana Santa, en Sevilla como en prácticamente el resto de España, adquiere cada año un papel emocional superlativo pero también actúa en sí misma como generador económico de cara al turismo. Climatológicamente hablando nos hallamos ante la más estable de los últimos tiempos, ya que las tendencias que se observaban a lo largo de los días previos más que complicarse han ido reforzando esa situación de calma en consecuencia a las altas presiones situadas en torno al archipiélago de las Azores.

Escenario idílico en el que convergen todos los modelos y predicciones, que ha dotado de tranquilidad a las jornadas pretéritas, circunstancia a la que el cofrade está poco acostumbrado, y que invita a pensar (con relativa cautela de cara a los días finales) que viviremos una Semana Santa con riesgo nulo de lluvias y ambiente bastante caluroso. Ni siquiera parece que será necesario aclarar tecnicismos ni desgranar panoramas aún a expensas, eso sí, de que a muchos capillitas frustrados por la poca imaginación se les olvide refrescar conceptos de los que sólo se autodeterminan expertos conocedores durante un par de semanas al año (eso que nos ahorramos). Queda abierta pues la puerta del gozo…

previsión Semana Santa AEMET

Fuente captura: AEMET

El desconcierto

José Antonio Martín Pereira | 25 de marzo de 2015 a las 11:13

Llegados a esta cota del calendario la sensación generalizada es la de que exprimimos tanto la espera que a veces resulta complicado seguir escalando para descubrir el horizonte ansiado. La Cuaresma ultima sus últimas puntadas para configurar el rostro que en varios días lucirá (a pleno sol) la ciudad, en medio de un revuelo que ha vuelto a agitar el frasco de los olores desabridos, emanación que mancha la atmósfera que respiran cofrades y que tiene que ver con los vaivenes de horarios y opiniones a los que han quedado sometida la Madrugá y el conjunto de sus seis cofradías, con el Consejo de Cofradías a la cabeza.

La raíz tiene su origen en el pasado viernes día 20, cuando se hacía pública que la Madrugá de este año sería igual que la del año pasado. El Consejo de Cofradías optaba por esta decisión, «de conformidad con las seis cofradías», después de que el Cecop desautorizara los horarios acordados por los hermanos mayores y ratificados el domingo anterior por el vicario general en el Cabildo de Toma de Horas. La junta de seguridad celebrada a primera hora de ese mismo viernes alertaba de una disfunción de 21 minutos entre el Silencio y la Macarena en el cruce de la calle San Miguel con Trajano.

A partir de entonces el desconcierto parece haberse apoderado de las acciones, con criterios de corte extremo que empiezan a calar poco a poco, secundados por la inestabilidad que reina sobre el órgano gestor de las cofradías sevillanas, el Consejo. De tal modo, opciones que defienden el crear una nueva Madrugá para reubicar cofradías, o limitar el número de nazarenos, ganan adeptos en el complejo rompecabezas que tiene por finalidad el descongestionar los horarios de cara al futuro. Otra alternativa de la baraja, refrendada por el propio presidente de la institución cofradiera Carlos Bourrellier, es la que pasaría por la permuta de lugar o día de hermandades.

En medio de esta laguna , desde el propio Consejo dan por hecho que volverá a haber conteo de nazarenos y cortejos para esta próxima Semana Santa, en un intento además por medir cómo transitan las hermandades fuera de la Carrera Oficial, y no sólo al paso por la misma. Lo que no quita nadie es que este año caminaremos entre parches, circunstancia que se comprueba en los programas de mano que han quedado desactualizados antes incluso de ver la luz por motivo de los vaivenes de última hora. Y no digamos de la imagen de ridículo proyectada…

Gran Poder Sevilla

La intensidad

José Antonio Martín Pereira | 18 de marzo de 2015 a las 12:53

La paradoja es evidente: tardes crecen mientras la espera acorta su distancia. La Cuaresma vive su momento de intensidad, y ésta es refrendada en la vorágine que se respira en las casas de hermandad y entre los equipos de priostía. En el centro de la ciudad el trazado artificial ya se eleva en buena parte, y la rampla del Salvador sirve de aliciente a propios y curiosos. La primavera arribará este viernes, concretamente a eso de las 23:45 horas, sin embargo ya ha descargado los primeros síntomas de su equipaje. A la espera de uno de los fines de semana más intensos del calendario cofradiero, el acervo de estampas y experiencias sigue in crescendo.

San Bernardo Cristo

El epicentro: la calle Daoíz

José Antonio Martín Pereira | 13 de marzo de 2015 a las 13:19

La Semana Santa adquiere uno de sus matices geográficos en el cofrade de a pie a través del conocimiento que éste posee de la nomenclatura de las calles del centro de la ciudad, al menos de las más transitadas por las cofradías, así como de aquellas aledañas a sus principales templos. Entramado sujeto a las variables espacio-temporales, que suele reavivar su interés a medida que la espera acorta sus compases. En este sentido, hay jornadas de la Semana Santa encorsetadas por tradición, lo que demuestra que por muchos acuerdos y avances que se logren año tras año las soluciones parecen hallarse más en la raíz que en las hojas.

Y la de 2015 está siendo la Cuaresma de la calle Daoíz. Sí, aquella que debe su nombre a uno de los militares que participó de manera activa en el levantamiento del pueblo de Madrid contra los franceses el 2 de mayo de 1808, en el inicio de lo que sería la Guerra de la Independencia, cuyo recuerdo sigue vivo en la obra del escultor Antonio Susillo sita en la plaza de la Gavidia. Aquella que, junto a San Andrés, sirve en estas noches de escenario a fotógrafos, cronistas y demás curiosos que allí se citan para dar notoriedad y alcance a las probaturas de algunos pasos de palio; circunstancia que ha existido siempre pero que ahora, con las redes sociales como principales instrumentos de alcance comunicativo adquieren un valor especial.

La pregunta es si no estamos yendo demasiado lejos, si hemos agotado tanto la Cuaresma y sus valores como para divulgar este tipo de noticias y alzarlas a otro estatus; o si, por el contrario, la puesta en relieve de esta céntrica calle de la ciudad obedece más a un cúmulo de causalidades convergentes. Sea como fuere, seguro que ya hay quien se está frotando las manos para poner en alquiler su balcón.

Fuente de luz

José Antonio Martín Pereira | 10 de marzo de 2015 a las 12:29

Admiramos un tiempo transformado en sinfonía de actos y manifestaciones en el que el Verdadero protagonista es relegado en ocasiones al papel de actor secundario. Como en otras facetas de la existencia, la ceguera viene motivada por el don de elegir, y ello inspira a tomar vías las cuales aunque creamos alternativas distan mucho de la teoría que se intenta poner en evidencia. El vórtice de la Cuaresma trae respuestas, mientras la fuente de luz que emana permanentemente en San Lorenzo no deja secar el caudal del rumbo lógico.

Gran Poder Sevilla

En el recuerdo

José Antonio Martín Pereira | 5 de marzo de 2015 a las 11:35

El Miércoles de Ceniza queda ya lejos. La vida es un tránsito constante sin vuelta atrás alimentado de retentiva y esperanzas que pesan sobre una balanza de fino vértice cuya tendencia a uno u otro lado bascula en consonancia a los estados de ánimo, los miedos, las inquietudes, satisfacciones o placeres.

Conviene siempre, pero más si cabe ahora acordarse del que sufre, y especialmente de los enfermos. Si el destino le ha llevado a acompañar a un familiar en el hospital, o a verse postrado en una cama en una fecha señalada del almanaque sabrá entender el por qué. Allí lo más parecido a la Cuaresma que podrá encontrar son los improvisados retablos levantados a base de estampas, y el color albo de los uniformes del personal sanitario que tanto recuerda a las túnicas de una hermandad del Domingo de Ramos. En esos lugares la mocita de San Gil, la que sonríe de vuelta por Parras y Escoberos, se aparece en cada gesto de consuelo de las personas que hacen que la infausta estancia se haga más llevadera.

Podemos hablar hasta la desidia de cambios de horarios e itinerarios, de la magnificencia de los últimos altares en el anuncio de la realidad próxima, o de los vaivenes de la atmósfera que tanta incertidumbre generan; pero no apartemos el recuerdo por aquellos que desde una habitación de hospital también aspiran a contemplar una Semana Santa plena. Da la sensación de que en ocasiones nos perdemos entre futilidades.

Cinco minutos

José Antonio Martín Pereira | 26 de febrero de 2015 a las 11:41

Lleva tatuada la agenda de cultos de la semana. Admira retablos de cera como si de éstos nacieran los amaneceres. Se jacta de su habilidad para recorrer cada besapié o besamano con su cámara de fotos bajo el brazo. Suma varios meses viendo vídeos, y expone públicamente a diario la cuenta atrás hacia el Domingo de Palmas. Seguro que no han quedado inadvertidos en su conciencia los últimos movimientos en cuanto a la configuración de horarios e itinerarios. Conoce cada particularidad o nuevo estreno. Repasa cada día las marchas y sones más característicos. Devora letras moradas. Se cataloga incluso como buen cofrade, porque no pierde detalle de una Cuaresma que avanza sin demora. ¿Pero ha dedicado cinco minutos a Dios? Es posible que en esa corta delimitación del minutero se hallen multitud de respuestas.

La Cuaresma es, no cabe duda, tiempo de reencuentro con Dios en esa búsqueda de equilibrio cristiano en tantas ocasiones necesitada. Aún falta camino por recorrer, y por tanto oportunidad latente. Tal vez cinco minutos al día superen con creces los cánones presentes del cofrade capillita. Es cuestión de probar…

Cuarenta días y cuarenta noches

José Antonio Martín Pereira | 18 de febrero de 2015 a las 11:09

El libro de las ilusiones echa el ancla sobre la Colonia Iulia Romula Hispalis que renaciera de la mano del emperador Julio César. Un invierno más, como si el calendario mutara sus complejidades, la Cuaresma, con su rigor irreprochable y sus primeros signos recupera la ciudad en la que el Barroco sembró plenitudes, llenando los vacíos dejados por el recuerdo.

El tiempo de Cuaresma rememora los cuarenta años que el pueblo de Israel pasó en el desierto mientras se encaminaba hacia la tierra prometida, con todas sus implicaciones, y no es sino una llamada más, que enraizada en la liturgia aboga por trazar y cimentar esa senda de la que a menudo solemos desviarnos. A menudo ocurre que caminamos demasiado deprisa, no tenemos tiempo para nada y obviamos circunstancias generales o particulares que suceden a nuestro alrededor. De este modo, es imposible darnos cuenta de los signos de Dios en cada paso que damos, ni de a qué nos llama, ni de cómo interviene en nuestra vida a través de la vida de los otros.

Se despliegan, a partir de hoy Miércoles de Ceniza, cuarenta días y cuarenta noches cargados de estímulos que deben aunar para esforzarnos en nuestra conversión. Camino corto e intenso que se resolverá en la conciencia, cuando el primer nazareno de túnica alba desnude nuestro interior con su pausado transitar.

Iglesia de El SalvadorFoto: Fran Silva

«Pulvis es et in pulverem reverteris» (Génesis 3,19). La reflexión acerca del deber de la conversión recuerda la inexorable caducidad y efímera fragilidad de la vida humana, sujeta a la muerte.