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De ayer a hoy: un lustro

José Antonio Martín Pereira | 17 de febrero de 2016 a las 10:40

De ayer a hoy, cinco años de trayectoria. Un lustro, el que cumple en la red el blog El Muñidor, que merece cuánto menos el reconocimiento en primera persona para muchas de las personas a las que a través de este espacio de comunicación virtual he podido conocer, y el agradecimiento a las otras tantas que aunque no se ha dado el caso fielmente se han dejado unos minutos de su vida para interesarse por lo que aquí se contaba. A los colaboradores, cada vez que hice uso de alguna de sus fotografías. A las hermandades que alguna vez me han abierto las puertas de sus casas. A Sevilla, por dejarme explorar parte de sus rincones más preciados. Y por supuesto a Diario de Sevilla, por dar cabida y permitir que el tiempo consolide este lugar desde donde escribe un católico convencido de que Cristo es el Camino, la Verdad y la Vida. Como dijo Horacio, «la palabra dicha no puede volver atrás».

¡Gracias!

LOGOTIPO 5 AÑOS

La Hiniesta: más que 450 años

José Antonio Martín Pereira | 19 de octubre de 2015 a las 12:42

La Virgen ya está en su paso. Así comienzan la semana, su semana, los hermanos de La Hiniesta ante inminente la cita del próximo sábado. De este modo, y siempre que la meteorología lo permita, la Dolorosa que se venera hoy en San Julián honrará el 450 aniversario fundacional de una Hermandad salpicada por numerosos avatares a lo largo y ancho de su dilatada Historia.

Corren días en los que se recurre al blanco y al negro, se recuperan testimonios y se hace hincapié en el origen y el desarrollo de una corporación que goza en la actualidad, sin lugar a dudas, de una magnífica salud patrimonial y humana. Y en esa exposición de halagos y virtudes, a menudo existe un profundo olvido social acerca del buen trabajo que se ejerce sobre la materia esencial.

A través de la Diputación de Caridad, durante el reparto de papeletas de sitio de cara a la salida extraordinaria, se han venido recogiendo mantas para las Hijas de la Caridad; así mismo, el pasado viernes a través de la misma vía se hizo entrega de la cantidad de 300 litros de leche a Cáritas Parroquial de San Julián. Son sólo ejemplos de una incesante labor que, sin renombre ni publicidad, alarga y mantiene en esplendor uno de los motivos por los que la Hermandad de nuestros días vio la luz hace ya cuatro siglos y medio. La Hiniesta significa mucho más que una efeméride pasajera.

hiniesta_extraordinaria

Foto: @HdadHiniesta

Por encima de la desproporción

José Antonio Martín Pereira | 25 de mayo de 2014 a las 13:04

Por encima de la desproporción, la Esperanza. Eso es lo que nos queda después de una jornada, la de ayer, en la que se consumó el traslado de la Dolorosa sevillana por excelencia a la Santa Iglesia Catedral conmemorando aquel mayo de 1964 en el que hiciera lo propio antes de ser coronada canónicamente por el cardenal Bueno Monreal. Once horas en la calle y casi tres de retraso haciendo esperar a toda una Corporación Municipal, a la Autoridad Eclesiástica y al pueblo de Sevilla en general, circunstancia inadmisible a la que no le cabe la excusa del masivo público y sí la de una nefasta planificación o falta de previsión. Si tales hechos, como lo que están por venir (desmedidos), son respaldados a capa y espada por el sector de la prensa local más influyente, el círculo de la permisividad queda cerrado en beneficio de no sabemos qué. De las personas que se tuvieron que ir sin poder verla nadie se acuerda hoy. Menos mal, y que no falte nunca, que la Esperanza lo puede todo, incluso sin necesidad de adivinarle el rostro.

coronación Macarena

Tres cuartos de siglo después

José Antonio Martín Pereira | 29 de octubre de 2011 a las 13:07

En la jornada de hoy, sábado 29 de octubre, se conmemora el LXXV Aniversario de la llegada de la Esperanza Macarena al templo de la Anunciación, sito en la emblemática calle Laraña, como consecuencia de la oleada de incidentes que tuvieron lugar en Sevilla antes del estallido de la Guerra Civil. Cabe recordar igualmente que la Parroquia de San Gil Abad, y la Capilla propiedad de la Hermandad, había sido pasto de las llamas en la madrugada del 18 de julio de 1936.

Por aquel entonces en el citado templo, propiedad de la Universidad de Sevilla, radicaba la corporación de Los Estudiantes, cuyas reglas habían sido aprobadas apenas varios años antes (concretamente el 17 de septiembre de 1924). Ambas corporaciones estrechan lazos y La Macarena permanece en la céntrica parroquia durante seis años, regresando a la reconstruida iglesia de San Gil en la estación de penitencia de la Madrugada del Viernes Santo de 1942. Posteriormente, en 1974, la propia corporación de San Gil se refugiaría en el templo de la calle Laraña debido al inoportuno aguacero acaecido durante su estación de penitencia, aunque en dicha ocasión no confluyó con la Hermandad de Los Estudiantes puesto que en 1966 ésta ya se había trasladado hasta su actual sede, en la capilla de la Universidad.

Hoy, tres cuartos de siglo después del peculiar encuentro, ambas corporaciones celebran solemne Eucaristía para recordar una unión que aún persiste y es patente.

La Esperanza Macarena a su paso por el templo de la Anunciación, actual sede canónica de la Hermandad de El Valle, en la Madrugada de 2010.

Fuente: Youtube; usuario: danidi10o

Reordenando pareceres

José Antonio Martín Pereira | 19 de julio de 2011 a las 15:09

Casualmente el 75 aniversario del inicio de la barbarie, la Guerra Civil española, con su correspondiente multitud de alusiones, refrendadas en la jornada de ayer 18 de julio (fecha concreta en la que comenzara el conflicto), coincidía para un servidor con la relectura del libro de Jaime Passolas Jáuregui, “Doce Imagineros de la Semana Santa de Sevilla”. Sin ánimo de alimentar viejas batallas puestas en relieve a favor de los intereses del (des)Gobierno y sus secuaces desde hace algunos años, la conmemoración de tan trágico episodio a la vez que se descifra el susodicho y recomendable ejemplar me han producido una enorme lástima, no ya por los macabros efectos que un conflicto de ésas características indistintamente siempre genera (eso se sobrentiende), sino por el legado que perdimos. Cientos de miles de partidas de registro, así como otras tantas materialidades de la Sevilla que hoy contemplamos fueron pasto de injustas y crueles llamas, de criminales saqueos. Quiera El de San Lorenzo que las actuales corrientes extremistas no desaten futuras oleadas de terror.

Además de lo anterior, el segundo repaso al citado vademécum devuelve por enésima vez a mis pensamientos la percepción del antes y el después del utrerano Ruiz Gijón. Es ésa una opinión (quede resaltado) tan estrictamente personal como inadmisible según quien pretenda aproximarse, e incluso imprudente si así lo quiere usted ver, pero a la misma vez irrefutable atendiendo a partir de las máximas pautas del arte. La imaginería procesional tocó techo a la finalización del Barroco, por los aspectos humanos, expresividad y sentimentalismo que las imágenes poseían, cosa que a partir de ahí únicamente es posible encontrar en muy contadas obras puntuales, y no precisamente contemporáneas. Que no sean tomados a mal tales pareceres.

Gran Poder, Dios Eterno

José Antonio Martín Pereira | 20 de junio de 2011 a las 10:44

Aciaga tarde del pasado 20 de junio de 2010. Crepúsculo de luces largas aferradas al albugíneo de la cal en los antiguos patios de vecinos, de jazmines, nardos, y golondrinas asoleadas buscando regazos umbríos. Crónica lacerante, repetida hasta la extenuidad, que aún reposa en las entrañas de la empírica perplejidad. Marcaban las 20:30 cuando el reloj que acompasa el transitar de la ciudad más importante en época de la Bética imperial contenía sus golpes. Convulsión generalizada, extendida como desatado reguero de pólvora, destronando la quietud. El Gran Poder, Señor de Sevilla, había sido atacado al término de la Eucaristía en su Basílica por un individuo —Luis C.O.—, el cual, acercándose al camarín por la parte izquierda del altar, de manera contraria a lo habitual, subía a la barandilla protectora para propinarle zarandeos y patadas en un intento por tumbar a la venerada Imagen del Dios sevillano.

Sin embargo, la suerte quiso que entre los feligreses se encontrara un agente de la Policía libre de servicio para actuar con diligencia reduciendo al agresor. Entretanto convergían incredulidad y angustia, devotos y demás presentes comprobaban el desgarro de la túnica y la camisa del Señor, del mismo modo, el brazo derecho había quedado descolgado al desprenderse de la propia articulación. Sobre las once y cuarto de la descarnada noche aparecía por la Basílica el imaginero D. Luis Álvarez Duarte, para realizar una primera exploración a la talla de Juan de Mesa, que se mantuvo en idéntico lugar, sobre su pedestal, una vez acabada la misa y cerradas las puertas. Duarte ya había practicado anteriormente intervenciones menores al Señor, además de formar parte de la comisión de seguimiento de la última restauración de la Imagen. Cinco días después del infausto episodio, último viernes de junio y primero de verano, el Gran Poder era devuelto al culto aguardando besos de honda devoción. El lento desfile, incoado a la aurora, únicamente fue interrumpido con el categórico repicar de las seis, momento en el que Monseñor Asenjo, Arzobispo de Sevilla, iniciaba el oficio de una Santa Misa henchida de emotividad.

Síncope ante el malogrado incidente pertrechado sobre un símbolo que extrapola su firmeza por encima de los propios límites de la ciudad, y que es amalgama entre la sevillana fe y el sumo respeto del que no teniéndola reconoce el legado sentimental admitido. Porque en el abolengo barrio de San Lorenzo el Gran Poder es concebido como un vecino más, ser divino de humano rostro que por todos va velando cual Padre de familia. A sus plantas presentaron respeto generaciones de sevillanos, ensombreciendo con anhelos y esperanzas la tonalidad de un rostro resanado allá por 2006. Imagen que ilumina habitaciones de hospital, noches de soledad, tabernas, disimulados entresijos de coches, pequeños y grandes negocios. El de la estampa deslustrada en los monederos de tantas madres. El de ricos y pobres. Devoción extendida por los cinco continentes, a la que compusieron Juan Antonio Cavestany, José María Izquierdo, Chaves Nogales, Núñez de Herrera, Romero Murube, y Manuel Machado entre otros egregios del ayer y hoy. El mismo Dios que en Las Misiones de 1965 fuera trasladado hasta Amate en un arrebato de convicción evangelizadora al modo de un pueblo particular en sus ademanes de culto. La Deidad impresa en infinidad de retablos repartidos por calles y plazuelas, auténticos altares populares hendidos a la oración.

Pesaroso designio deponer al que Todo lo puede, profanando el mismo brazo extendido al caminar durante buena parte de la historia de Sevilla. Aquel de mano dignificada por el dolor de la vida, cuyo secreto se guarda y se descifra entre lo abstracto y lo concreto. Auténtico desafío rehúso a las leyes teologales que, sin embargo, con el sacrilegio acontecido abría las puertas a interrogantes sobre el deber de su conservación como obra de arte o imagen de culto. Aproximar las sagradas imágenes a sus fieles o mantener a éstos alejados por razones de seguridad, he ahí la disyuntiva generada por los propios hermanos de las diferentes corporaciones sevillanas puesta en práctica en mayor o menor medida según el amplio abanico cromático de la casuística.

No obstante, antes de la agresión ya existían varias hermandades que contaban con sistemas de seguridad destinados a blindar a sus titulares ante posibles incidencias. La primera en adoptar esta tipología de medidas fue la Hermandad de la Macarena en el año 1974, insertando un telón cortafuegos que se activa dos veces al día durante las horas en las que la Basílica está cerrada al culto. Actualmente funciona con un sistema de elevación eléctrico tras sustituirse el anterior, que era hidráulico. Además, en el último quinquenio dispositivos semejantes se han implantado en otros templos. El inherente caso del Gran Poder, cuya Basílica cuenta con un telón cortafuegos desde las obras de mejora acometidas en 2008. O el utilizado antes del traslado corporativo, cuando las Imágenes residían en la Parroquia de San Lorenzo, contando en la que por entonces era su capilla, y donde ahora reciben culto los Titulares de la Hermandad del Dulce Nombre, con unas planchas de hierro que a modo de puertas protegían de cualquier acto vandálico. También poseen un sistema de protección similar las Imágenes Titulares de la Hermandad del Cachorro, tanto el Cristo de la Expiración como la Virgen del Patrocinio, instalados en 2007. Tras la corporación trianera fue la de La Amargura quien tomara la decisión de proteger a su Dolorosa y a la imagen de San Juan con un telón cortafuegos. La última corporación en adoptar análogos preceptos ha sido la de la Esperanza de Triana, aprovechando ampliación de la Capilla de los Marineros para construir un búnker al que es descendida cada noche la talla de la Dolorosa. A ello cabría añadir complejos sistemas de video-vigilancia (más generalizados), como el instalado a mediados del mes de enero en el Santuario de Los Gitanos, un circuito cerrado de televisión y cámaras con led infrarrojos para la visión nocturna que permite el control permanentemente del Templo donde se rinde culto a Ntro. Padre Jesús de la Salud y María Santísima de las Angustias.

Inquietudes que han perturbado la ingente comunión labrada durante siglos merced a la cercanía otorgada por Sevilla a Dios y su Santísima Madre. Barahúnda entre libertad y libertinaje que ha desatado el miedo de transformar lo aislado en asiduo. Tesitura intrincada que exige de la implicación directa ciudadana y política, sin subterfugios que evadan la responsabilidad intrínseca de preservar un patrimonio que es propiedad de la ciudad y sus futuras generaciones, además de elemento distintivo en la liturgia de la fe.

La que sobreviene será una Semana Santa ajena a estrenos, modificaciones en horarios e itinerarios, sillas, composiciones musicales, meteorología y todo aquello alcanzado por la mente. La ulterior adjudica, desde hace bastante, su protagonismo al Gran Poder, Dios Eterno.

Artículo publicado en la Revista cofrade “Último Tramo”,con fecha 15 de abril de 2011, Viernes de Dolores.

Cerca de aquel triste día

José Antonio Martín Pereira | 18 de junio de 2011 a las 12:58

Cerca de aquel triste día, en las inmediaciones. Restan poco más de 48 horas para que el reloj de la ciudad se esfuerce por esquivar a las sombras de la retentiva. Se lo contaré el lunes, al modo de un devoto de Aquel cuyo nombre es sinónimo de Verdad y Humanidad, aunque probablemente no sean necesarios ni datos ni reflexiones, y sí que lo sea mirar a un presente cubierto de lagunas. El recuerdo, aciago, se sostiene por sí mismo.

Deténgase por un solo momento a pensar qué ocurriría si al llegar a la casa de su mejor amigo no le encuentra, y al preguntar por él sus allegados le responden que ha sido brutalmente atacado sin razón, por el simple hecho del daño gratuito e irresponsable. Una sensación similar intentó hacernos experimentar un supuesto loco cuyas pruebas remitieron no lo era tanto, lástima para él que el inmenso Poder de Dios no se encuentre ni en la más fidedigna de las imágenes que lo encarnan.

Así lo narraban las primeras crónicas, envueltas entre hipótesis e incredulidad. El lunes, coincidiendo con el primer aniversario, tocará profundizar en la causa.

Fuente: Youtube    Usuario: “canalsurad”   Imágenes: 21-06-2010

En ausencia de extraordinarias

José Antonio Martín Pereira | 13 de junio de 2011 a las 11:56

Por supuesto que más de uno y más de dos están que no viven, allá los que ven el trasiego de pasitos como prioridad y casi exclusividad en la catequesis del siglo XXI. En la jornada de ayer, domingo 12 de junio, se cumplía exactamente un año desde la conmemoración por parte de la Hermandad de la Estrella del 450 Aniversario Fundacional, con la correspondiente visita de su paso de palio a las calles de Triana, acción extendida en pretéritas celebraciones de similar calado y descendencia del legado cultivado por el otrora Pastor de la Archidiócesis sevillana, Fray Carlos Amigo Vallejo. Ahora se llevan las manos a la cabeza los que esperaban que el paso de Misterio de la Hermandad de La Cena “robara” (entiéndase el término) el protagonismo a la mañana del Corpus que está por venir. Afortunadamente (dije bien) el Cabildo Catedral ha hecho caso omiso a los cantos de sirena que así entendían debía proclamarse el V Centenario de la fundación de Hermandades Sacramentales en Sevilla. El Misterio estará, pero presidiendo el Altar del Palacio Arzobispal y no participando de la procesión eucarística, hecho completamente lógico.

Y sí, usted podrá argumentar tirando de archivo que las procesiones extraordinarias han existido desde los orígenes de las cofradías, que en el resto de provincias andaluzas la tendencia sigue siendo excedente, o sin ir más lejos lo extraño del distinto uso de la vara de medir entre la provincia y la capital, en este caso siendo Sevilla la que nos ocupa. A tal circunstancia habrá quien añada incluso lo relativo a los inminentes aniversarios de Coronaciones en La Macarena y Los Gitanos, y ahí seguro la presión popular a la Mitra no tendrá parecidos con la concebida hace unos meses en relación a la Hermandad de Las Siete Palabras y su 500 Aniversario de reagrupación con la Sacramental como eje protagonista. Claro que póngase a pensar el sentido tiene en una conmemoración sacramental sacar un Crucificado. No obstante ya le digo que en la tierra de las Coronaciones sin devoción hubiera podido encajar un acontecimiento tan singular, ejemplos se han conocido.

Así las cosas, en ausencia de extraordinarias (al menos confirmadas) y aprovechando el retorno del Tiempo Ordinario, se antoja momento idóneo para recapacitar sobre el valor de una espera que, capricho añadido de la meteorología, adquiere ahora un interés desprestigiado recientemente. Al encuentro de Dios en el Sagrario…

La Virgen de la Estrella en procesión extraordinaria

Aniversarios en La Macarena y Triana

José Antonio Martín Pereira | 2 de junio de 2011 a las 11:33

A uno y otro lado del río solemnizan aniversario, curiosamente el mismo y motivado por la devoción, como se hacía entonces, nada que ver con las falta de valor al que Fray Carlos Amigo condenó el reconocimiento. Porque el Rito Litúrgico de las Coronaciones Canónicas, instituido en el siglo XVII e incorporado en el siglo XIX a la liturgia romana, fue creado para resaltar la devoción por una advocación mariana, y no la acción social que se supone toda hermandad debe imponer entre sus prioridades.

Dicho lo anterior, el pasado martes en la Hermandad de La Macarena celebraban, con una Función oficiada por el Obispo Auxiliar Santiago Gómez Sierra, el XLVII Aniversario de su Coronación Canónica de la Virgen de la Esperanza. Hoy, jueves 2 de junio, es la Corporación de la Esperanza de Triana la que evoca en este caso el XXVII Aniversario de la Coronación Canónica de su Dolorosa, Nuestra Señora de la Esperanza.

La Esperanza de Triana, en el momento de su Coronación