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27 de mayo de 1923, el día en el que se inauguró el retablo cerámico del Arco de la Macarena

José Antonio Martín Pereira | 27 de mayo de 2020 a las 19:52

El del Arco de la Macarena fue el último retablo que salió del taller de Manuel Rodríguez y Pérez de Tudela, premiado en múltiples certámenes y exposiciones de cerámica, como las de Sevilla (1905, 1908 y 1911) y Méjico (1910).

La historia del azulejo que custodia este antiguo acceso que aún se conserva de las murallas de Sevilla se remonta al año 1922. Se trata del cuadro cerámico de la Esperanza que se inaugura el 27 de mayo de 1923 por la infanta María Esperanza de Borbón y fue bendecido por el Cardenal Ilundain.

Se conoce que fue realizado por iniciativa del consejero espiritual de la Hermandad, Sr. Sebastián y Bandarán, que quiso colocarlo en ese lugar porque tradicionalmente todas las puertas y postigos de Sevilla habían sido custodiadas por retablos callejeros de la Virgen.

Para pagar su factura se organizó una suscripción popular, que alcanzó la suma de 1.018 pesetas. Su cocción defectuosa hizo que se retocase al óleo y aparece flanqueado por los escudos de España y Sevilla, a la derecha y los de la Hermandad Macarena, a su izquierda.

El 23 de septiembre de 1995, dentro de los actos conmemorativos del IV Centenario fundacional de la Hermandad de la Macarena, tuvo lugar un Solemne Pontifical con el paso de la Virgen bajo el Arco, oficiado por el Arzobispo de Sevilla Fray Carlos Amigo Vallejo, con asistencia de numerosas personalidades, entre ellas Sus Altezas Reales Pedro de Orleans y Esperanza de Borbón.

arco de la macarenaImagen del día de la inauguración / Hdad. de la Macarena

retabloFoto: Retabloceramico.net

El Misterio que pudo convertirse en tercer paso del Cristo de Burgos

José Antonio Martín Pereira | 26 de mayo de 2020 a las 19:20

Para situarnos hemos de hacer mención al difícil origen de la hermandad del Cristo de Burgos, probablemente asociado a la refundación de algunas antiguas hermandades. Sea como fuere, la cofradía que hoy conocemos realizó su primera Estación de Penitencia en 1889 con un solo paso, entonces como Hermandad del Santo Cristo de Burgos y Madre de Dios de la Palma.

“No es exacta la información de que, de forma accidental en el año 1943 se constata que la Hermandad no posee reglas oficiales; la Hermandad solicita a la Autoridad Eclesiástica nuevas Reglas pero recogiendo la Titularidad de la extinguida Hermandad de las Negaciones y Lágrimas de San Pedro (vulgo antaño de los Estudiantes); se procede de manera urgente, a instancias del entonces Hermano Mayor, Don Francisco Abaurrea y Álvarez Osorio, a la redacción y aprobación por el Cardenal Arzobispo de Sevilla, Don Pedro Segura y Sáenz, quien concede dicho Titulo y, por tanto, otorga a la Hermandad una nueva y, a la vez, añeja antigüedad”.

Entre medias en el año 1932, la corporación de San Pedro encarga al escultor Lorenzo Coullaut-Valera la hechura de un grupo escultórico que representase el momento evangélico de las negaciones del Príncipe de los Apóstoles, para hacer un tercer paso con el misterio.

Coullaut-Valera, formado en los talleres de Susillo y Querol, trabajó sobre todo en obra monumental pública, ubicadas tanto en España como en Hispanoamérica y participó en diversas Exposiciones Nacionales de Bellas Artes y en la Exposición Universal de Barcelona de 1929. Era en aquel entonces un reconocido escultor e ilustrador, y contaba entre sus distinciones con el Premio Nacional de escultura de la Real Academia de San Fernando, obtenido en 1906 por la alegoría La Academia de San Fernando protectora de las Bellas Artes.

Entre las obras de este autor natural de Marchena podríamos señalar el monumento a Bécquer en la Glorieta de Bécquer del Parque de María Luisa, el monumento a la Inmaculada Concepción en la Plaza del Triunfo en Sevilla o los monumentos alegóricos “El Arte” y “El Genio” para la glorieta de Covadonga del Parque de María Luisa de Sevilla.

No obstante el proyecto ideado para la hermandad se frustraría ante el repentino fallecimiento de este gran escultor, y la hermandad finalmente decidió no ejecutarlo. Sería en 1958 cuando el hijo de Lorenzo, Federico Coullaut-Valera, lo reprodujo para la Hermandad del Prendimiento de la localidad de Orihuela (Alicante). Este grupo escultórico está compuesto por siete figuras y un gallo, tallas de tamaño más grande que el natural, en madera de pino policromada y estofada.

Se da la circunstancia de que décadas después la Hermandad del Carmen incorporaría este pasaje evangélico a la Semana Santa de Sevilla, curiosamente en la jornada del Miércoles Santo. La cofradía de Omnium Sanctorum celebra este año 2020 su XXV Aniversario fundacional.

boceto cristo de burgos

Boceto original, Lorenzo Coullaut-Valera (1932)

prendimiento orihuelaMisterio de la Hdad. del Prendimiento de Orihuela, Federico Coullaut-Valera (1958) / Foto: Hdad.

Relativo a los carteles de Semana Santa

José Antonio Martín Pereira | 27 de enero de 2020 a las 21:55

Se supone que los carteles de Semana Santa deben ser instrumentos gráficos que acerquen al espectador las emociones de lo que está por venir. Sin embargo sucede, y no solo en Sevilla, que el repetido uso de las vanguardias plásticas suscita cada vez mayor debate, y no precisamente por la calidad de las últimas obras, fuera de toda duda, sino más bien por el canon que se está tratando de imponer por medio de los excesos en simbología, los cuales sitúan la interpretación al alcance solo de los especialistas en la materia.

Y no quiero decir con ello que la Semana Santa deba permanecer inmóvil o tenga que renunciar a renovarse, de ser así no habría llegado en plenitud hasta nuestros días, pero ocurre y es evidente que si necesitamos un díptico explicativo para entender un simple cartel es que alguna pieza del engranaje está fallando. En este sentido, no estaría de más alternar de vez en cuando con la fotografía y que así puedan ver la luz otros conceptos.

Semana Santa SevillaFoto: Juanma De Cirez

Victoria

José Antonio Martín Pereira | 14 de octubre de 2018 a las 12:11

Como dejara escrito el novelista francés André Maurois, «lo bello es aquello que es inteligible sin reflexión». No obstante, si a la belleza le buscáramos un molde, éste encontraría sus recobecos en la Virgen de la Victoria. El dolor hecho hermosura, con tal naturalidad que su poder de atracción es capaz de asombrar continuamente a propios y extraños. Y es que, no pocas veces se ha utilizado a esta dolorosa de supremo nombre para describir los cánones artísticos clásicos en su máxima expresión. Argumentos no faltan, emociones al contemplarla tampoco. Hasta la Giralda empequeñeció sus encantos en una noche de octubre en la que la belleza, la insuperable excelencia, salió para asaltar lo cotidiano con su arrolladora luz. María en el Corazón.

coronacion_victoria_cigarrera

¡Un auténtico cartel!

José Antonio Martín Pereira | 7 de octubre de 2018 a las 10:39

Sin desmerecer a los profesionales de la pintura, esenciales para que la ciudad siga luciendo sus encantos (algunos lamentablemente perdidos, y sólo visibles mediante las distintas expresiones artísticas), la cuestión que desde hace algún tiempo muchos nos planteamos, entre los que me incluyo, es por qué la fotografía no recupera, en lo que respecta al cartel de Semana Santa que edita el Consejo, el trono que dispuso hasta recién entrada la década de los 90.

En este sentido, la última pieza editada con tales características fue en 1991, con la Virgen del Valle como protagonista en la esquina de la calle Laraña, en una instantánea de Antonio Pérez González. A partir de entonces el dominio de la pintura es absoluto, y concretamente en los últimos años lo que predomina con rotundidad es el collage, hasta tal punto que para el cofrade de a pie, ni las explicaciones del artista en cuestión son suficientes cuando se trata de asimilar la obra. Prácticamente se necesita ser profesional de la materia para entender la Semana Santa que, mal que bien, intentan transmitir las últimas obras.

Por eso, cuando uno se topa con una estampa del nivel de la presente, sobreviene esa duda. Y la razón es sencilla, ahí aparece la Semana Santa, sin matices ni variantes que necesiten ser desgranadas. A simple vista, cualquiera sería capaz de entender y verificar lo que ocurre en esa imagen, a la que por ponerle una pega, podríamos decir le falta impregnarnos el salón de olor a incienso. Su autor es el enérgico Fran Silva, que cada día por medio de su perfil en Twitter nos regala argumentos para soñar con lo que fue y con lo que vendrá. Y como él otros tantos, virtuosos de la paciencia y el encuadre, anhelan esa oportunidad de la que un día fueron partícipes y que hoy está fuera toda quiniela. Sirva de muestra un auténtico cartel como éste.

Fran_SilvaFoto: Fran Silva

El buen gusto no entiende de modas

José Antonio Martín Pereira | 21 de noviembre de 2016 a las 12:52

Volvió a ocurrir. Como cada año, cuando noviembre enfila la recta que conduce a la previa de la Navidad, la Virgen de la Amargura desciende del camarín en el que se le rinde culto a lo largo del curso para encontrarse con sus fieles. Es por innumerables circunstancias cita ineludible, y lo es porque si de lo que se trata en un besamano es que la dolorosa se acerque para que los fieles sientan su cercanía, en un entorno que podrá ser más o menos complejo o simple, original o clásico, la priostía de la corporación sita en San Juan de la Palma siempre logra el resultado adecuado, sin perder el norte en cuanto a modas, convirtiendo la reconciliación tradicional de la belleza en buen gusto.

Amargura

Arte espontáneo

José Antonio Martín Pereira | 1 de febrero de 2016 a las 11:45

El arte podría catalogarse de un modo superficial como el producto de una serie de habilidades innatas a las que el tiempo y el desarrollo personal moldean y estilizan, siendo capaz de aflorar allí donde existe de la manera más espontánea y distendida. En este sentido Friedrich Nietzsche dejó contundentemente escrito que «sin arte la vida sería un error». El don, en ocasiones, sólo necesita de una simple servilleta y de un estilográfico de punta fina.

Sucedió cuando el último viernes del recién agotado mes traía semblanzas de marzo en el acogedor ambiente de una casa de hermandad. A lo largo de una conversación relajada de tintes casi cuaresmales, el artista utiliza los recursos disponibles y sin perder el hilo del diálogo crea una obra que desde el momento de su entrega se elevó hasta engrosar los anales donde reside la más austera de las sensibilidades. He aquí el resultado.

el_Cachorro_triana

En agradecimiento a mi buen amigo Pepe, hermano de Viernes Santo

La Custodia del Corpus

José Antonio Martín Pereira | 28 de mayo de 2013 a las 13:04

La festividad y celebración del Corpus Christi, arraigada en la ciudad de Sevilla pero venida a menos en las últimas décadas, se tiene constancia existe desde mediados del siglo XV, siendo en 1532 el momento en el cual acuerda establecer el recorrido que se mantiene hasta nuestros días. En estas, el Corpus, tal y como lo conocemos en nuestros días, se presenta envuelto en un cúmulo de detalles que lo hacen especialmente único, tanto en el plano material como en lo referente a la propia tradición.

A destacar, materialmente hablando, la imponente Custodia del Santísimo Sacramento, obra del leonés Juan de Arfe Villafañe realizada en plata de ley entre los años 1580 y 1587. Posee una altura de 3,25 metros y un peso aproximado de 350 kilos, y está dividida en varios cuerpos claramente diferenciados.

El primer cuerpo, sobre el basamento, contiene doce columnas jónicas pareadas con fuste, con adornos florales y grutescos. Entre ellas aparecen figuras de ángeles y detrás se sitúan otro grupo de columnas más pequeñas. En medio de este conjunto se encuentra imagen de la Inmaculada Concepción.

Sobre el zócalo se sitúan las figuras de los cuatro Padres de la iglesia, Tomas de Aquino, el Papa Urbano IV y treinta y seis escenas eucarísticas del Antiguo y Nuevo Testamento. También este basamento, como el primero, está formado por columnas pareadas de estilo corintio, y entre ellas, doce querubines con instrumentos de la Pasión. En el centro se sitúa el viril donde se coloca ostensorio con Jesús Sacramentado, realizado en oro en el siglo XVIII.

El cuarto cuerpo es el que contiene a la Santísima Trinidad, rematado por linterna configura de la Fe. Se compone de un templete circular formado por doce columnas pareadas, y detrás de estas, otras doce de menor tamaño.

El Valle recupera una obra de Hohenleiter

José Antonio Martín Pereira | 22 de noviembre de 2012 a las 10:38

En la subasta organizada el pasado miércoles 21 de noviembre por la entidad Cajasol, la Hermandad del Valle ha recuperado para su patrimonio, gracias a las aportaciones de un grupo de hermanos, la obra de Hohenleiter denominada Nazarenos del Valle. Se trata de un gouache (acuarela opaca) sobre papel, original del autor realizada en 1940, fecha conmemorativa del IV centenario de la fundación, en 1540, de la Cofradía de la Coronación de Espinas, cuya reproducción se utiliza frecuentemente como seña de identidad de esta Archicofradía y portada del Boletín Coronación.

Es un fragmento del cartel anunciador del IV centenario de la Coronación, el cual, junto con las pinturas de los pasos del Cristo de la Coronación y Jesús con la Cruz al Hombro, ambas del mismo autor y época, mostradas en fecha reciente en las exposiciones del Círculo Mercantil y el Real Alcázar respectivamente, componen parte del extenso y valioso patrimonio de esta Hermandad.

El cartel, y la pintura de Nuria Barrera

José Antonio Martín Pereira | 20 de febrero de 2012 a las 16:21

El debate sigue en la calle, y una semana después de que Sevilla conociera los trazos que servirán de pórtico gráfico a la Semana Santa venidera, aún seguimos sin aclaramos al respecto de si el cartel de Semana Santa debe servir para innovar, o por el contrario es mejor que prime la tendencia a lo clásico. En este sentido el término medio prácticamente brilla por su ausencia, y buena parte de culpa tienen los propios medios, que llevan desde entonces encansillando el estilo de Dubé, olvidando y en ocasiones desprestigiando una pintura excelsa en las formas, e incluso por qué no decirlo, abriendo la puerta a todo aquel que difama autoproclamándose experto en la materia sin haber ojeado alguna vez un libro de Arte. La noción general es que se echa en falta algo de respeto al autor.

De otro modo, aunque sin perder de vista aquello relativo a la pintura, en este caso relacionada con las cofradías, el pasado martes, 14 de febrero, a la conclusión de la Eucaristía, tenía lugar en San Lorenzo, sede corporativa de la Hermandad del Dulce Nombre, el acto de presentación de la obra que ilustrará la portada del Boletín de Cuaresma de dicha corporación del Martes Santo, que ha realizado para la ocasión Nuria Barrera, y que gentilmente la hermandad ha tenido a bien difundir entre los respectivos medios digitales. Aquí la situación es diferente, y el agrado se ha instaurado como motor en la inmensa mayoría de las opiniones. A decir verdad, razón no falta.