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El enemigo está dentro

José Antonio Martín Pereira | 10 de abril de 2015 a las 12:15

En el tiempo en que la nostalgia busca su propio espejo en el recuerdo, y en los que la aliviada sombra de la Palabra, rica y esperanzadora en la Pascua que conmemoramos, es siempre motivo de alegría, multitud de análisis tratan de abrirse camino entre una maleza cofradiera en la que cada vez resulta más complicado encontrar brotes frescos. Con la popularización de perfiles en las distintas redes sociales, y en los numerosos blogs y portales webs que encuentran cabida en los distintos alojamientos, la Semana Santa de todo el año ha desbancado con creces a los días señalados del calendario litúrgico, relegados al uno más en medio de la mediocridad y el frikismo.

Es la vivencia de la religiosidad popular como una afición sin Dios la que no deja de asombrarnos al comprobar como en los conciertos de Cuaresma no se cabe y en muchos de los cultos que celebran las hermandades el público se cuenta en apenas en tres o cuatro de decenas de asistentes. Y precisamente de la Cuaresma y de algunos de sus actos los friki-frades han tomado absoluta posesión y control, por ello observamos retransmisiones de Vía Crucis o panales de pantallitas iluminadas enfocando algunos de los solemnes traslados de sagradas imágenes a sus altares itinerantes de culto, con el peligro incluso de que empiezan a resultarnos situaciones normales.

Y no digamos ya de esa Semana Santa transfigurada en la que la música, las flores, los costaleros o la vestimenta de las veneradas imágenes centran debates en los que se olvida proporcionalmente lo que significan las salidas procesionales que ejercen nuestras cofradías. La continuación de este fenómeno cae por su propio peso y se torna evidente en las desagradables estampas que parte del cuerpo de nazarenos, costaleros, músicos y demás componentes de las cofradías reparten a lo largo de sus estaciones de penitencia y que, merced al uso generalizado de los dispositivos móviles, son captadas y entregadas a una masa que se enfurece sin preocuparse por poner remedio para que ello no adquiera continuidad en el futuro.

La clave es la formación en el seno de las hermandades, y por supuesto que se apliquen las reglas. Toda vez alcancemos o nos aproximemos a ese punto, podremos rendir cuentas a lo que nos rodea. Mientras tanto la tendencia invitará a pensar que el mal endémico o el enemigo de las cofradías no está fuera de las mismas sino dentro.

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Semana Santa 2015: a destacar

José Antonio Martín Pereira | 7 de abril de 2015 a las 12:23

La visita del Rey

La Semana Santa de 2015 será especialmente recordada por la visita de Su Majestad Felipe VI, el cual aprovechó su estancia en la ciudad el pasado Lunes Santo con motivo del 75 aniversario de la empresa Persán para contemplar el discurrir de algunas cofradías que hacían estación de penitencia en la citada jornada.

Acompañado por la presidenta de la Junta de Andalucía en funciones, Susana Díaz y el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, Don Felipe contempló el paso de la Hermandad de Santa Genoveva desde el balcón de la sede que la Delegación de Gobierno de la Comunidad de Andalucía que tiene en la Plaza de España, e incluso realizó una llamada al paso de palio de la Virgen de las Mercedes. Posteriormente se trasladó a la plaza de la Campana para observar el discurrir de la primera mitad de un Lunes Santo marcado para el recuerdo.

Las altas temperaturas

La de 2015 fue la tercera Semana Santa en lo que va de siglo en la que la lluvia no hizo acto de presencia, tal como sucediera en las de 2001 y 2009. Se impusieron el sol, y sobretodo las altas temperaturas, casi veraniegas desde el Domingo al Jueves Santo, que motivaron esa imagen de los cirios doblados, alguna que otra lipotimia y el elevado consumo de agua y refrigerios.

El efecto clásico

Afortunadamente las hermandades siguen reforzando el cuidado sobre los repertorios musicales tras sus pasos, y desde 2014 la tendencia a este respecto, salvo contadas excepciones, está dejando buen sabor de boca. Cierto es que se siguen incorporando marchas nuevas, pero sólo a las creaciones de calidad se les está dando su sitio en un panorama dominado por lo clásico. Mención especial merecen aquellas bandas cuyos músicos han tocado todos o prácticamente todos los días de la Semana Santa (algunas incluyendo las vísperas) sin bajar un ápice el buen trabajo a la hora de interpretar las composiciones.

Los nazarenos

Los que van con su hermandad por devoción y no se quitan el capirote, ni vemos en los bares, por mucho calor que sufran ni por mucho que duelan los pies por los insufribles parones. De ellos es la Semana Santa, pese a que en ocasiones les hayamos visto desfilar como auténticas ovejas sin pastor. Enorme el esfuerzo de los que, aguantando no sólo el calor, sino empujones, cristales y cáscaras de pipas en el suelo y demás desconsideraciones propias del lamentable público que pisa las calles durante la Semana de Pasión, han sabido ejercer con dignidad ese papel penitencial que incluso las propias cofradías en numerosas ocasiones olvidan.

El impacto económico

Por si a alguien se le olvida y pretende convocar un referéndum sobre la idoneidad de la celebración que acabamos de dejar atrás, la Semana Santa, motivada por la ausencia de precipitaciones, ha supuesto para la ciudad un impacto económico de 280 millones de euros, según las cifras manejadas por el consistorio. Balón de oxígeno para los sectores de la hostelería y el comercio que ahora esperan su segundo agosto con la llegada de la Feria de Abril.

Semana Santa 2015La Cruz de Guía de la Hdad. de Las Cigarreras. Al fondo el termómetro marca 34º

Semana Santa 2014: a destacar

José Antonio Martín Pereira | 22 de abril de 2014 a las 11:28

La meteorología

Fue sin duda la mejor de las noticias. Tres años llevaban todas las cofradías del Martes Santo y dos del Viernes Santo, El Cachorro y La Carretería, sin que sus hermanos pudieran ver un cielo luminoso. El sol trajo calor, y éste se dejó notar especialmente en las jornadas del Domingo de Ramos y Jueves Santo. Vimos cirios arqueados y los establecimientos no dieron abasto en la venta de refrigerios.

Las cifras

De las que han presumido en el Consistorio. Según Juan Ignacio Zoido, alcalde de la ciudad, en base al último estudio encargado por el Ayuntamiento a la Universidad sobre el impacto económico de la Semana Santa, la de 2014 deja un balance positivo de 240 millones de euros. En este sentido, Tussam ha registrado un 10% más de viajeros; Lipasam ha recogido un 19,2% más de residuos y los hoteles de la ciudad registraron una ocupación de prácticamente el 100% a partir del Jueves Santo.

Las bandas

Uno de los capítulos más castigados en los últimos años, dada la permisividad de gran parte de las juntas de gobierno. Faltan calificativos de admiración para reconocer el extraordinario nivel de la Oliva y el Carmen de Salteras, la Banda del Maestro Tejera, Redención en lo que a las agrupaciones musicales respecta, o las formaciones de cornetas y tambores de Las Tres Caídas (que pasó ocho veces por Carrera Oficial) y Las Cigarreras.

Las cofradías de negro

Que siguen ganando adeptos. Cada vez más imprescindibles para el público en general cofradías como Las Penas de San Vicente, La Vera Cruz o Santa Marta, dignificando el carácter serio de la celebración religiosa en la calle. Valga el dato de que Los Servitas pone en la calle a más de cien monaguillos en la tarde del Sábado Santo.

El trabajo del personal de servicio

Especialmente el de los servicios de limpieza, por el lamentable estado que presentaban las calles tras el paso de las distintas cofradías. Del mismo modo las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, Policía Local, Protección Civil o el personal sanitario.

Los Medios de Comunicación

Siempre al pie para ofrecer cobertura directa. Las Redes Sociales facilitaron el trabajo de los profesionales de esta parcela, así como contribuyeron en la difusión de momentos y escenarios en tiempo real.

Semana Santa Sevilla 2014

¿Devoción musical o frikismo?

José Antonio Martín Pereira | 17 de octubre de 2012 a las 10:52

He aquí unas imágenes cada vez más habituales en lo que a las cofradías sevillanas y su entorno se refiere. Decenas de dispositivos digitales en alza y una protagonista que no va sobre canastilla, la música. En este caso el documento gráfico corresponde a la vecina localidad de Dos Hermanas, concretamente a la procesión de su Patrona, Santa Ana, este pasado mes de julio, pero bien podrían extrapolarse a Sevilla a lo largo de cualquier fin de semana del año.

El patrón no engaña: banda de cornetas o agrupación musical, estrenando marcha preferiblemente, y rodeada por multitud de… ¿devotos musicales o frikis? Agolpados, ajenos al auténtico motivo, deseando escuchar un solo to wapo, como si éste fuera a salir de la garganta del mismísimo Louis Armstrong, los devotos o frikis (califique según su criterio) ejecutan sus particulares pautas de comportamiento.

Y es una pena que la reconocida e impagable labor que realizan las asociaciones musicales en nuestra capital y provincia, verdadera vía de escape en cuanto a motivación y superación personal de muchos jóvenes y no tan jóvenes, quede manchada por este tipo de prácticas comunes. Sin embargo, con la cuestión de las ‘cofradías civiles’ sobre la mesa de inquietudes de Palacio (monseñor Asenjo ya ha dado el primer golpe de martillo), no está de más poner cierto énfasis en este tipo de acciones, más o menos curiosas, las cuales, queramos o no, influyen y condicionan la imagen que se pretende dar mediante la celebración de cualquier culto externo.

Fuente: Youtube; usuario: 1patatacaliente

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Va de bandas

José Antonio Martín Pereira | 3 de junio de 2011 a las 13:32

Va de bandas, sin particularizar. Porque el tiempo en el que estamos no es que sea precisamente el más propicio para airear temas de debate en aquello relacionado con las cofradías de Sevilla, pero tampoco existe norma moral o reglamento que impida circular al tren de la reflexión. Conste que un servidor no había prestado atenciones, ya que mis personales inquietudes y apreciaciones cofrades (que no católicas) discurren desde la Cruz de Guía de la Hermandad de la Paz hasta el último compás saetero que abraza el aire lúgubre en la plaza de San Lorenzo, broche de oro al estilo sevillano.

Valga lo anterior, sin que necesariamente deba ser tomado por excluyente, dado el carácter de la heterogénea Sevilla capillita y su gusto por el bombo y platillo como anuncio a cualquier hecho. Así uno se percata del valor y papel que adquieren las bandas de música toda vez se consuma el rito y las puertas de Santa Marina dan la bienvenida al la Liturgia de las Glorias. Extraño se convierte desde ése entonces pasear por el centro de la ciudad y no toparse con algún cortejo transitando, en muchas ocasiones rodeado de escaso público y concentrando el mismo alrededor del sonido. Triste e irrefutable verdad, teniendo en cuenta la riqueza artística de algunos de los patrimonios que desafían al brillo del sol.

Al hilo de lo anterior, y haciendo gala del desmedido interés suscitado por la música cofradiera en los últimos años, sorprenden las verdaderas tesis del infortunio que pululan por foros y webs en los que supuestamente participan personas de valores similares, convirtiendo (como no podía ser menos) en tema estrella y eje de opiniones al acompañamiento musical de las citadas corporaciones que durante estos días hacen protestación pública de Fe. Auténticas cátedras (generalmente plagadas de errores ortográficos) mitificando y enterrando a la vez a quienes ponen sones a los sentimientos, demostrando el protagonismo incipiente adquirido por la nueva modalidad de capillitas cada vez más instaurada sobre la superficie de la esfera semanasantera, ni más ni menos que los “kani-kofrades”. Esto último quiere decir que la referencia a personas de valores se desmonta completamente, por si alguien queda con la duda.

Circunstancias de índole como la que acontece y aquí brevemente ha quedado esbozada ponen de manifiesto la necesidad de restituir apreciaciones entorno a los verdaderos protagonistas, para disipar dudas. Quizás la austeridad en algunos repertorios pudiera elevarse como factor clave, eso o hacer criba recapitulando marchas del pasado (por definirlas de algún modo) que por la verdadera calidad de sus partituras automáticamente descartarían la atracción del público de tan pobre corte que alza grabadora en mano y vocifera solos de corneta. Claro que aquí la duda sobreviene, ¿sustituimos devoción por cualquier cosa que atraiga gente? He aquí la cuestión…