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No es tiempo de desconectar

José Antonio Martín Pereira | 7 de julio de 2019 a las 12:12

El verano cada vez más se concibe como sinónimo de descanso y tiempo libre, oasis en el que cargar las pilas y en días en los que poder pasar más tiempo con la familia, en los que aparcar el trabajo y disfrutar del las horas de una forma distinta al resto del año. Sin embargo esto no ha de convertirse en excusa para no vivir la fe con coherencia y para no ir a misa.

Es cierto que durante los meses estivales las actividades parroquiales disminuyen, pues muchos fieles pasan este tiempo en la playa o en otras ciudades, pero la Iglesia no cierra sus puertas, y precisamente en las inmediaciones del mar la acogida de los fieles es siempre muy servicial. Dios no se va de vacaciones. La vida de fe debe ser mantenida durante todos los días del año y eso es muy fácil de hacer, incluso en el destino vacacional.

En este sentido el Papa Benedicto XVI, en agosto de 2012, expuso sus consejos para vivir las vacaciones, invitando en particular a meter el Evangelio en la maleta. «En los días llenos de ocupaciones y de problemas, pero también en aquellos de descanso y de distensión, el Señor nos invita a no olvidarnos que si bien es necesario preocuparse por el pan material y restaurar las fuerzas, aún más fundamental es el crecer en la relación con Él, reforzar nuestra fe en Aquel que es el ‘pan de vida’», dijo el entonces Santo Pontífice. Benedicto XVI explicó además que la fe es encontrarse con la persona de Jesús: «La fe es lo fundamental. Aquí no se trata de seguir una idea, un proyecto, sino de encontrar a Jesús como una Persona viva y dejarse implicar totalmente por Él y por su Evangelio».

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Dan comienzo Las Misiones Populares

José Antonio Martín Pereira | 17 de septiembre de 2013 a las 12:20

La Vicaría para la Nueva Evangelización, aprovechando los primeros compases del presente curso, ha puesto en marcha el nuevo proyecto de la Archidiócesis de Sevilla, Las Misiones Populares. Se trata de un proyecto de evangelización con el que la Archidiócesis pretende adherirse fuertemente al compromiso que Benedicto XVI reivindicó para trabajar por la Nueva Evangelización, «(… ) Es necesario un compromiso eclesial más convencido en favor de una nueva evangelización para ayudar a redescubrir la alegría de creer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe» (Benedicto XVI en la homilía del inicio del Sínodo para la Nueva Evangelización y la transmisión de la Fe).

En este sentido, Las Misiones Populares se entienden como un conjunto de actos y actividades, en diferentes etapas, que se llevarán a cabo en las parroquias con la finalidad de rejuvenecerlas y facilitar el reencuentro de las personas con Cristo. Es por ello que el vicario para la Nueva Evangelización, Adrián Sanabria, anima a todos a trabajar en las Misiones Populares y «puesto que el camino se hace al andar, lo importante es ir trabajando poco a poco y sobre la marcha ir viendo cómo vamos actuando y cómo respondemos».

Asimismo, nuestro arzobispo, monseñor Asenjo Pelergina, en su carta pastoral para el Año de la Fe, considera las Misiones Populares como una acción rica y fructífera para las comunidades cristianas, incluso para los propios sacerdotes, destacando «la iniciativa de la Vicaría Episcopal para la Nueva Evangelización de constituir un equipo diocesano de Misiones Populares, en el que podrían integrarse religiosos con experiencia en esta materia, que luego de la oportuna preparación, puedan acudir a las parroquias que demanden sus servicios».

La Basílica Menor de Triana celebra su primer aniversario

José Antonio Martín Pereira | 3 de junio de 2013 a las 12:25

La noticia fue anunciada a la Corporación trianera por el propio Arzobispo de Sevilla, Monseñor Asenjo Pelegrina, en el transcurso de la Función Principal de Instituto celebrada el 4 de marzo de 2012.
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En el curso de la Solemne Funcion Principal del Quinario en honor y mayor gloria del Santísimo Cristo de la Expiración, celebrada en la mañana del 4 de marzo de 2012, segundo domingo de Cuaresma, el Excmo. y Rvdmo. Arzobispo de Sevilla, D. Juan José Asenjo Pelegrina, notificaba al por entonces Hermano Mayor de la Corporación del Viernes Santo trianero, D. José María Ruiz Romero, el Breve Apostólico por el que Su Santidad el Papa Benedicto XVI otorgaba al Templo dedicado a su bendita advocación el rango y dignidad de Basílica Menor. El decreto que instituyó la nueva Basílica Menor de Sevilla había sido firmado días antes, concretamente a fecha de 22 de febrero, sin embargo, menos de un día separó la costatación en la sede del Palacio Arzobispal y el comunicado oficial por parte del prelado. Con ello el templo del Cachorro, sito en la calle Castilla, pasaba a ser la cuarta Basílica de la ciudad, junto con las de la Esperanza Macarena (por bula de Pablo VI de fecha 12 de noviembre de 1966), Ntro. Padre Jesús del Gran Poder (bula de Juan Pablo II de 29 de diciembre de 1992) y María Auxiliadora (el 26 de octubre de 2008), y la primera del arrabal de Triana.

Un anhelo, entendido así en el seno de la hermandad trianera, que nació a feliz propuesta del recordado y admirado D. Francisco J. Ruiz Torrent, por entonces Teniente de Hermano Mayor, ocupando D. Francisco de Asís Osorno el cargo de Hermano Mayor (1998-2004), y actuando curiosamente el propio Ruiz Romero como Mayordomo. No obstante, en aquella ocasión la solicitud no cuajó y quedó desestimada por diversas causas entre las que figuraba, principalmente, la carencia de ciertas premisas logísticas necesarias para ello. Sin embargo, las primitivas intenciones no descansarían en su cometido y, de la mano del otro gran proyecto surgido a la misma vez, el retablo para el Santísimo Cristo de la Expiración, inaugurado felizmente el 3 de octubre de 2010, poco a poco las ilusiones irían colmándose de argumentos. Fruto de ese silencio hecho trabajo, el día 15 de diciembre de 1999 se logró la dedicación del templo, siguiendo la advocación del propio Cristo, hecho aún no interiorizado en la conciencia de muchos trianeros y trianeras.

Pasado el tiempo, y tras varias tentativas no oficiales en tal sentido (igualmente denegadas), se reactivaron los originarios planteamientos coincidiendo con la semana del Quinario en honor del Cachorro, entorno a un año antes de la consagración. En este sentido, el propio Arzobispo, acogiendo con gran satisfacción la solicitud, pidió se realizara un completo memorandum que acompañara a la reiterada instancia. Toda vez que fue elaborado y entregado el mismo, completando el trámite, sería propio prelado quien lo presentara en la comisión de la Conferencia Episcopal española, obteniendo esta vez sí el juicio favorable de parte de la citada institución. Por consiguiente, además de este visto bueno hubo de realizarse el envío de un opúsculo entorno al templo, así como de un álbum fotográfico en el que se detallaban la forma y disposición interior y exterior del susodicho, insistiendo particularmente en la disposición del presbiterio, la fuente bautismal, el lugar de reserva de la eucaristía y de los confesionarios.

En estos términos, poco más tarde la documentación sería remitida al prefecto de la Congregación para el Culto Divino, el Excmo. y Rvdmo. Cardenal D. Antonio Cañizares Llovera, el cual tras el oportuno análisis concedió su aprobación a tal causa. La Congregación para el Culto Divino es aquella que se ocupa de todo lo que concierne a la Sede Apostólica entorno a la promoción y la reglamentación de la Liturgia y, en primer lugar, de los Sacramentos. Además, es la encargada de promover la acción pastoral litúrgica en lo relativo a la preparación y la celebración de la Eucaristía, de los otros Sacramentos y de los sacramentales, así como la celebración del domingo y de las otras fiestas del año litúrgico y la Liturgia de las Horas. En este sentido, sin lugar a dudas las gestiones del prelado hispalense fueron fundamentales para que la mencionada congregación aprobara la certificación, en virtud a las normas vigentes para la declaración del título de basílica menor recogidas en el Basilicae Minoris, de fecha 9 de noviembre de 1989. En última instancia, la proposición fue autorizada por Su Santidad el Papa Benedicto XVI, quién firmó el Breve Apostólico que llenaba de orgullo y alegría a la señera Corporación de la calle Castilla tal día como hoy hace justamente un año. A este respecto Fernando Briones, actual Teniente Hermano Mayor, declaraba por aquel entonces que «la Hermandad ha aprovechado el momento institucional histórico, labrado en el tiempo y muy consolidado a día de hoy».

Esta imagen permanece aún imborrable en la retina de quienes fuimos testigos de tan gloriosa jornada…

Foto: Hermandad del Cachorro

Nuevo impulso

José Antonio Martín Pereira | 15 de marzo de 2013 a las 11:10

Corren días de intensidad espiritual. La llegada del nuevo Pontífice, coincidiendo con el punto álgido de la Cuaresma, ha significado un nuevo balón de oxígeno para una Iglesia en constante evolución. En estas, el primer Papa jesuita de la Historia, también el primer latioamericano, Francisco I, a sus 76 años, ha sido elegido para cumplir un objetivo concreto: regenerar la Iglesia. A este respecto, en la rueda de prensa celebrada en la mañana de ayer en el Aula Antonio Domínguez Valverde del Arzobispado, monseñor Asenjo afirmaba tener «la impresión de que va a ser un hombre muy sencillo», comentario que fluye en consonancia a lo que hemos venido escuchando en las últimas horas. Clima de sosiego que no puede sino revertir en favor de todos los que, de algún u otro modo, conformamos y nos sentimos parte de la Iglesia. Desde aquí no puedo sino mostrar mi máximo afecto, y desear todo lo mejor al nuevo sucesor de Pedro.

Aprovecho para tomar prestadas las palabras del padre Marcelino Manzano en su última reflexión, y me uno al deseo de que «ojalá un día pudiera venir Francisco a ese otro balcón, el que se asoma a nuestro Palacio Arzobispal , o al que se abre desde las primeras rampas de la Giralda. En ambos estuvo Juan Pablo II. Sevilla le recibiría, como siempre, con los brazos abiertos».

Foto: Arciprensa.com

Nuevo curso: el Año de la Fe

José Antonio Martín Pereira | 18 de septiembre de 2012 a las 12:20

Quiero anunciar en esta Celebración Eucarística que he decidido convocar un «Año de la Fe» que ilustraré con una carta apostólica especial. Este Año de la Fe comenzará el 11 de octubre de 2012, en el 50º aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, y terminará el 24 de noviembre de 2013, solemnidad de Cristo Rey del Universo. Será un momento de gracia y de compromiso por una conversión a Dios cada vez más plena, para reforzar nuestra fe en Él y para anunciarlo con alegría al hombre de nuestro tiempo (Homilía de Benedicto XVI en la santa Misa para la nueva evangelización, 16 octubre 2011).

Con estas palabras, el Santo Padre convocaba a toda la Iglesia a movilizarse a favor de la gran empresa de la fe en nuestro tiempo, cosa que ni mucho menos está de más si dirigimos la óptica al heterogéneo jardín de flores y espinas que siembran las cofradías aquí en nuestra ciudad. A este respecto, monseñor Asenjo espera que el lema que los católicos tomaremos por bandera en escasos días sirva para «fortalecer nuestra fe, formarla mejor, conocer mejor sus contenidos, aquello que Dios nos ha revelado y la Iglesia nos enseña, a hacerla cada vez más viva y dinámica».

Conforme a estas premisas fundamentales, comienza el nuevo curso, o mejor dicho, las hermandades arrancan paulatinamente en sus actividades a la espera de lograr la máxima participación de fieles y hermanos. Caridad y formación sobre la palestra, pues el presente aprieta y el futuro abunda en preocupaciones, como ejes principales, por lo general, en un contexto gestado en base a los bretes para llegar a final de mes. Se presenta, de este modo, un año litúrgico complicado (aunque no más que los precedentes), al que como siempre las cofradías infundirán sus propios matices. Tiempo habrá para ir desgranando pormenores…

El “Año de la Fe”

José Antonio Martín Pereira | 17 de octubre de 2011 a las 10:52

Fue en la mañana de ayer, concretamente durante la homilía de la Santa Misa celebrada la Basílica de San Pedro ante los 8.000 participantes que se dieron cita en el encuentro sobre la nueva evangelización de Occidente, la ocasión utilizada por Benedicto XVI para anunciar a los fieles de todo el mundo las intenciones pastorales del nuevo curso apostólico: «He decidido proclamar un “Año de la Fe”, que explicaré en una Carta Apostólica. El mismo dará comienzo el 11 de octubre de 2012, coincidiendo con el 50 aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, para concluir el 24 de noviembre del 2013, solemnidad de Cristo Rey del Universo.

Además, antes de rezar el Angelus en Plaza San Pedro, el Santo Padre repetía el anuncio añadiendo algunos detalles de su decisión: «Como ya hice hace poco, durante la homilía de la Misa, aprovecho con gusto esta ocasión para anunciar que he decidido declarar un especial “Año de la Fe”, que tendrá inicio el 11 de octubre de 2012. Las motivaciones, las finalidades y las líneas directrices de este “Año” las he expuesto en una Carta Apostólica que será publicada en los próximos días. Anteriormente el Siervo de Dios Pablo VI convocó un análogo Año de la Fe en 1967, con ocasión del XIX centenario del martirio de los Apóstoles Pedro y Pablo, y en un período de grandes cambios culturales. Ahora considero que, transcurrido medio siglo desde la apertura del Concilio, ligada a la feliz memoria del Beato Juan XXIII, es oportuno recordar la belleza y la centralidad de la fe, la exigencia de reforzarla y profundizarla a nivel personal y comunitario, y hacerlo en perspectiva no tanto celebrativa sino más bien misionera, en la perspectiva, precisamente, de la misión ad gentes y de la nueva evangelización».

Cabe mencionar que en lo que llevamos de su pontificado, Benedicto XVI ha proclamado un “Año Paulino” para recordar la figura de San Pablo, el mayor evangelizador de la historia, y un “Año Sacerdotal” en pos de revalorizar el sacerdocio.

La vergüenza ahora es lástima

José Antonio Martín Pereira | 28 de agosto de 2011 a las 9:38

Probablemente no debería entrar al trapo de las provocaciones, al fin y al cabo es lo que buscan los amparados en pseudónimos de la cobardía. No obstante, ni mucho menos sobra aclarar que éste en el que usted se encuentra es un Blog católico-cofrade, actuando lo primero de base y directriz sobre lo segundo, y significando por ende que un servidor ni por asomo se plantee remar en contra de los principios que asientan base en El Vaticano. Califíqueme, si le apetece, de retrógrado y carca, sin olvidar que no represento ni soy portavoz de nada ni nadie.

Y sepa que aún sigo perplejo. Durante la semana que consuma he experimentado en primera persona sensaciones similares a las que atravesaron el asombro de los peregrinos que durante Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) paseaban por las inmediaciones de la Puerta del Sol en la fecha y hora en la que se produjeron los altercados previamente respaldados por la pasividad del Ministerio de Interior (quede bien remarcado). Todo por un artículo en el que expresaba mi opinión, fundamentada, acerca de los desproporcionados ataques perpetrados sin consideración a cargo de grupos extremistas camuflados bajo el apelativo de “indignados”. Lástima me dan, porque no distinguen que “indignarse” negando los derechos de otros es totalitarismo, no tolerancia.

Lo paradójico es que ya lo advirtió el propio Jesús: «Pero antes de todas estas cosas os echarán mano, y os perseguirán, y os entregarán a las sinagogas y a las cárceles, y seréis llevados ante reyes y ante gobernadores por causa de mi nombre» (Luc 21:12). Y siendo así, desde los Apóstoles y hasta nuestros días la tendencia, en diferentes escalas, ha tratado de atravesar las murallas que resguardan los cimientos de la Palabra. Y opino ciertamente que parte de culpa, en la disposición actual y en lo referente a nuestro país (el del “todovale” o “valetodo”), por significar el escenario más cercano y por lo tanto mejor interpretable, la tenemos los propios católicos, por permanecer impasibles ante hostigamientos del tipo “os vamos a quemar como en el 36”, manifestados abiertamente a lo largo del atentado a la democracia anteriormente referido. ¿Acaso esto no es suficiente para hacernos reaccionar? El resto, en similar porcentaje, se halla en la omisión de responsabilidades por parte de un ámbito político al que se le deberían exigir respuestas antes necesitar otro encargo de etiquetas de “perturbado” para todo aquel que en el futuro (esperemos no suceda) ejecute un macabro plan perfectamente diseñado contra la Iglesia Católica o sus fieles. En Sevilla, a la memoria por aquello de la repercusión mediática, la brutal agresión al Señor del Gran Poder. En España una holgada lista.

Y a los “valientes” que, o bien se esconden tras una pantalla (aburriéndose demasiado), o bien se dedican a dar muestras de obstinación contra todo lo que pueda oler a católico, recordarles un contundente dato: la Iglesia Católica, la que tratan de despedazar, ahorró el pasado año 2010 al Estado una cifra superior a los 31.186 millones de euros. Además, en lo relativo a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), la cual lentamente va siendo desmenuzada, sepa que nueve de cada diez extranjeros recomendarán visitar España tras haber participado en la misma. Que no lo digo yo, lo expone el avance de resultados de la encuesta realizada por la consultora de investigación sociológica y comunicación GAD3, por encargo de la organización de la JMJ, a juicio de las respuestas de 2.800 peregrinos (la mitad españoles) que han contestado al cuestionario enviado por Internet a los más de 400.000 participantes inscritos. Y aún hay más, y es que las estimaciones sitúan en unos 160 millones de euros los beneficios que se han llevado los hoteles, el transporte y los comercios madrileños con motivo del mencionado evento mundial católico. Y no lo digo yo, lo expresaba el presidente de la Cámara de Comercio de Madrid y de la Confederación de Empresarios de Madrid (CEIM), Arturo Fernández, hace varios días. Asimismo, tampoco lo digo yo, en esta ocasión lo resaltaba el pasado martes el director general de la Asociación Empresarial de Hostelería de la Comunidad de Madrid ‘La Viña’, Juan José Blardony, con motivo de la  JMJ se repartieron tres millones de tickets de comidas y cenas para los peregrinos lo que ha supuesto, según sus estimaciones, beneficios alrededor de 22,5 millones de euros.

Y a modo de epílogo, la misma invitación que ya realizara en semejantes circunstancias. Pásese usted, enemigo de la Iglesia, por cualquier despacho de Caritas, y luego juzgue y valore habiendo comprobado el por qué muchas familias subsisten en estos tiempos de dificultad y precariedad. Quizás su objetivo cambie.

Saldo positivo

José Antonio Martín Pereira | 21 de agosto de 2011 a las 15:29

A pesar de los denigrantes comentarios que pululan encendiendo mechas por las malcriadas redes sociales, el comportamiento ejemplar de los casi dos millones de peregrinos (las cifras varían de una fuente a otra) otorga saldo positivo a la visita del Santo Padre Benedicto XVI sobre la ciudad de Madrid, al menos considerando impresiones desde la vertiente que cree y sigue a Cristo. Por cierto, la intolerancia del laicismo totalitarista fermentado y avivado con virulencia durante los últimos tiempos en éste el país del “todovale”, y refrendado especialmente en estos días a base de violencia (física y verbal), lo que ha venido es a hacernos más fuertes. Vuelvo a preguntarme, al hilo de todo el revuelo que colea, el por qué de la intransigencia de ciertos grupos sobre una multitud que simplemente exponía sus pareceres, de la forma más pacífica posible, situándonos a la vez como epicentro del mundo. Obviamente la respuesta se halla en una España vacía, carente de principios y con una juventud sin dirección, síntoma claro de hacia dónde nos dirijimos como Estado. Hágase la siguiente pregunta: ¿Quién se hubiera manifestado contra una concentración de budistas? De antemano apuesto a que nadie.

En cuanto a los actos, marcados como bien sabrán por las inclemencias meteorológicas (excesivo calor y fuertes aguaceros), cabría resaltar el sobrecogedor silencio profesado por los centenares de miles de asistentes durante la adoración eucarística, prueba palpable de la magnitud del evento. Mensajes claros y rotundos, necesarios, que exigen por sí mismos ser tenidos en cuenta y que eso sí, poco o nada encajaban con un acto, el del Vía Crucis con imágenes representativas de las diferentes Diócesis españolas, al que se le presuponía escaso éxito llegado el momento, como así ha ocurrido.

Y dedicado a los amantes de los números, un apunte: Cáritas ha vuelto a dar de comer hoy a casi 800.000 ciudadanos de este país, como hizo ayer y hará mañana, gracias a Dios.

¡Qué vergüenza!

José Antonio Martín Pereira | 18 de agosto de 2011 a las 23:43

Vergüenza de país. Lastimosa ausencia de civismo, cultura, compostura, respeto y conocimiento de la realidad. No estamos en la Edad de Piedra, pero por una parte de la sociedad, la de los “salvamundos de sofá” y el sector político que le da carroña, como si lo pareciera. De este grupete, asignándoles un apelativo jocoso que supla el ya manido y descubierto de “indignados”, vinculado a las pasadas elecciones municipales y regionales, poco queda esperar. Infectados cantares contra la democracia, que ya no se cree nadie. Se acabó la mentira, cortina con la que cubrían falsos ideales, o más bien antihigiénicas tiendas de campañas, y definitivamente dejan paso a la intolerancia y falta de ética. Una pena que desde Moncloa sigan claudicando, más por un puñado de votos que por futuros contribuyentes para tratar de ver la luz sobre el espeso lodo. Tenemos lo que nos merecemos.

Y aquí no valen comparaciones. Madrid se ha llenado de peregrinos que en defensa de su Fe ni causan daños ni interfieren en molestias contra los ciudadanos, más allá de las propias del tráfico. Y si alguien está interesado en hacer números, ahí están las cuentas para demostrar que tanto el Estado como la ciudad de Madrid son altamente beneficiarios de un acontecimiento mundial como es la visita del Santo Padre Benedicto XVI. Y en el supuesto que no lo fueran vayamos al ejemplo, yo con mis impuestos tampoco quiero financiar a los sindicatos, ¿eso me da derecho a escupir a la cara a cualquier sindicalista? Menuda imagen tercermundista la que mostramos ayer al mundo, agrediendo a todo lo que se movía por allí y olía a católico (niños y jóvenes por supuesto incluidos). Si la manifestación laica, prohibida de antemano (y denunciada por los sindicatos policiales) aunque haciéndose vista gorda, buscó la excusa del gasto del Estado ante la visita del Papa, ¿por qué no protestan, por ejemplo, por los miles de millones de euros que han recibido los sindicatos y que no revierten en el desempleo? Es más, le puedo asegurar que no conozco un solo sindicalista activo en paro. Quizás estén es indignados por comprobar que existe otra juventud que defiende unos valores muy contrarios a los suyos y sin necesidad de vivir de “Papá” Estado.

Y añadiendo un último apunte, para concluir, las Jornadas Mundiales de la Juventud no significan exclusivamente movilizarse para ir a ver al Papa, sino que se tratan de multitudinarios encuentros de jóvenes que llegados de todos los continentes se reúnen para compartir ideas y valores comunes. Los viajes se los pagan ellos, y las Diócesis, en esta ocasión las españolas, actúan como meras organizadoras. En definitiva, lo que falta es cultura, de ahí que no conozcan informaciones.

Una sugerencia publicitaria

José Antonio Martín Pereira | 11 de agosto de 2011 a las 15:55

Circunstancialmente, y por causas que no vienen al caso, a diario un servidor observa más de una avioneta surcando el cielo colindante a una de las playas próximas a la ciudad que posee por epicentro a la Giralda. Sonido que invita a la curiosidad, instando a alzar la vista al cielo. Hecho éste singular y sintomático especialmente durante el mes que nos ocupa, sin embargo menos frecuente que a la misma altura de otras temporadas, efecto ya saben o se imaginan de qué.

Al hilo de ello, y ocurrido hace un par de mañanas, tal vez por la mezcla entre aburrimiento e indignación, entronizaba mis pensamientos una idea tan irreal como quizás no demasiado descabellada, teniendo en cuenta fundamentalmente el sinfín de críticas proporcionadas y malintencionadas con las que cierto sector, el conformado por aquellos “salvamundos” que resguardan comodidades bajo asentamientos ilegales de tiendas de campañas, intenta deteriorar la imagen de los católicos de éste el país del “todovale”, ante la inminente llegada del Santo Padre, Benedicto XVI, con motivo de la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud. Pensaba, quería decirle, que bien podría la Iglesia costear la ruta de unas cuantas avionetas y pasearlas por toda la geografía española, a modo de aclaración visual para los que viven de ojos cerrados.

Y es que sepa usted que la Iglesia Católica ahorró el pasado año 2010 al Estado una cifra superior a los 31.186 millones de euros. Este escandaloso apunte es el que tendría que costear la Administración Pública española si tratara de sustituir la labor social que realiza la Iglesia, en el hipotético caso que ésta desapareciese o dejase de hacerse cargo de sus colegios, hospitales, ambulatorios, dispensarios, organizaciones no gubernamentales y muchas otras organizaciones eclesiásticas las cuales no son necesarias enumerar. Y que conste, el dato lo aportaba en su día el profesor Catedrático en Economía D. José Barea, aquel que diseñara y desarrollada políticas económicas durante el gobierno de José María Aznar, y uno de los más prestigiosos economistas españoles.

Cierto es, igualmente, que la Iglesia recibe 250 millones de euros a través del IRPF, proporcionado por los católicos voluntariamente, así como otras ayudas que no llegan a 20 millones de euros, pero no lo es menos que da a la sociedad muchísimo más que lo que propiamente recibe de las arcas de “Papá” Estado. Son datos, como por ejemplo los ligados a la financiación del 80% del patrimonio histórico y artístico de España, o la manutención de 5.882 (2008) centros entre guarderías, Educación Infantil, Primaria, ESO, Bachillerato y centros Universitarios, en cuyas aulas se sientan 1.578.609 alumnos (actualizado ejercicio 2008) y 81.000 profesores. A la última circunstancia añadan los casi 3 millones de euros que supondría construir un centro de enseñanza, con lo cual el Estado debería invertir 15.423 millones para ofrecer el mismo servicio que le proporciona la Iglesia, cifra similar al coste anual de los Ministerios de Interior, Defensa y Fomento juntos.

Mismas propiedades si atendemos al apartado sanitario, en el que la Iglesia católica española aporta 107 hospitales, 128 ambulatorios y dispensarios, 876 centros para ancianos, enfermos crónicos terminales, de sida y minusválidos. La cobertura asciende a 51. 312 camas, que atienden alrededor de 387.376 personas al año.

La lista podría estirarse y precisarse hasta el extremo, pero ésa considero es tarea de todos los que a pesar de la yacija a la que el (des)Gobierno parece estar conduciéndonos por el simple hecho de defender valores, nos sentimos enormemente orgullosos de mantener la firmeza en el camino espiritual hacia Dios.