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Primeros apuntes del tiempo para la Semana Santa 2015

José Antonio Martín Pereira | 2 de marzo de 2015 a las 15:39

A menos de un mes para el arranque de la Semana Santa, las cabañuelas y otros métodos afines sin ninguna base científica y carentes de fiabilidad alguna buscan hacerse hueco en las conversaciones cofrades, conformando otro de los escenarios clásicos de la Cuaresma contemporánea. La meteorología infunde respeto en el mundo de las hermandades, tal vez por aquello de que no pueda ser controlada; y a su vez genera corrientes de información erróneas, ya que no todas las fuentes de consulta son adecuadas.

Centrarnos en el tiempo, a estas alturas, sería caer en la banalidad tópica de quienes ven en el desarrollo de una semana la finalidad de todo un año; pero la inquietud, como parte esencial en la vivencia de la espera, hace que al menos de reojo no perdamos el hilo en lo que a las evoluciones de la atmósfera respecta.

De momento, sólo podemos atender a las previsiones estacionales y las tendencias que a nivel general marquen esta serie de modelos meteorológicos. Por consiguiente, parece que el mes de marzo estará dominado en buena parte de la Península Ibérica por las altas presiones instaladas Azores y que de momento no tienen intención de abandonar esa zona. Los pronósticos actuales hablan de acusadas anomalías negativas de precipitación en casi toda España en buena parte del mes.

Eso sí, se intuye, mirando esos mapas, que en la tercera semana de marzo podría abrirse un período de tiempo inestable, que quizás duraría unos 10 días. La vuelta a la estabilidad llegaría de la mano del mes de abril, si bien la calma previsible en marzo determina a día de hoy una más que probable inestabilidad en el mes venidero.

el tiempo semana santa 2015Imagen: AEMET

Y este año qué, ¿hay miedo?

José Antonio Martín Pereira | 13 de marzo de 2012 a las 16:31

La tendencia natural del cofrade, inspirada en el miedo a las isobaras cada vez que marzo echa el ancla, este año parece no estar llevándose a la práctica. Se denota la sensación de igual forma en las tertulias a pie de barra (de bar) o a través del superficial bicheo en la Red de redes. En la memoria aún pesa el drama de ilusiones que privó a la ciudad de un reguero de intensidad difícilmente reemplazable, y como tal la cautela, con paso firme y decidido, domina el presente.

Por consiguiente, y dejando a un lado todas las vías que conduzcan cerca de los pronósticos de las cabañuelas, aún es pronto para sacar conclusiones en firme, no se lleve a error. En este sentido una recomendación, evite en la medida de lo posible a los gurús, porque no será aproximadamente hasta el Domingo de Pasión cuando los modelos adquieran cierta fiabilidad a la hora de diagnosticar posibles tendencias.

En definitiva, lo más interesante hasta la fecha es que los expertos coinciden en que en el conjunto del mes de abril, en España, se rompería la inercia de tiempo seco que venimos arrastrando desde diciembre. Los mapas dibujan anomalías positivas de precipitación en casi todo el territorio, salvo en el tercio Norte peninsular. Si le interesa el tema, una de las pocas Webs certeras es Cazatormentas.net, desde donde se extrae la siguiente previsión para el Domingo de Ramos (emitida el sábado 10 de marzo).

Dicen que no

José Antonio Martín Pereira | 8 de octubre de 2011 a las 8:45

Fíjese que no me lo creo, tal vez por lo que otras veces defendí y a día de hoy sigo haciendo, la climatología es una ciencia extremadamente compleja en la que el diagnóstico de variables a largo plazo suele invocar a la aventura, motivo suficiente para apelar a la más prudente de las cautelas. No obstante, el panorama acaecido durante la pretérita Semana Santa inconscientemente invita a que la razón aparte el cerco sobre la lógica, dejando paso a determinados supuestos los cuales, aún alejados del convencimiento, logran instaurarse en el pensamiento dada la propia necesidad humana de atender al optimismo.

Así las cosas, los días que marchan son utilizados por los cabañuelistas para establecer pronósticos de cara a los próximos meses y en función a diferentes métodos ancestrales obtenidos de la observación de la naturaleza, incluyendo sobre los mismos predicciones de cara a la Semana en la que Dios volverá a tomar las calles de Sevilla. Y el patrón, sin escepticismo de por medio, no pinta nada mal, o al menos eso es lo que se deduce a partir de los modelos elaborados por el Sevillano Antonio Cimarro y el granadino Antonio Baquero, esbozados ambos a la agencia de noticias Europa Press. Ambos defienden que será una Semana Santa seca.

A pesar de ello, y con la consciencia en pie para respetar a todo aquel con buenas dotes para la interpretación del tiempo, personalmente reafirmo mis pensamientos en cuanto a lo aventurado que resulta predecir o estimar, con bastantes meses de antelación, el tiempo que tendremos en la fecha referida, dada la premisa fundamental que existe en climatología: es imposible predecir el tiempo atmosférico al 100%.

Más que admitir, idealice…

Falsos pronósticos

José Antonio Martín Pereira | 9 de abril de 2011 a las 12:34

Como falsos pronósticos concretaría un positivista a la vorágine de cábalas meteorológicas desarrolladas por los multiplicados “doctorados en climatología” cuando la Semana Santa asalta las hojas del calendario. Hagan memoria y díganme si no están hartos ya de tanto entendido suelto. Y concédanme su beneplácito para ser tan claro en mis afirmaciones, porque no me negarán, llevamos una Cuaresma (siguiendo la costumbre) rebosante en impropiedades, como en botica. Que nadie se sienta ofendido.

Gurús ajenos a la premisa fundamental (e irrebatible) en climatología: es imposible predecir el tiempo atmosférico al 100%. Un servidor siempre usa el mismo ejemplo, piensen en los elevados costes relativos al envío de sistemas operativos al espacio exterior, a su servicio se disponen las más precisas técnicas en predicción y aún así la casuística ofrece numerosos ejemplos de lanzamientos suspendidos por motivo de condiciones desfavorables. Cierto es que existen quienes poseen buenas dotes para la interpretación del tiempo, pero de ahí a aventurar con varios meses de antelación el que tendremos para la Semana Santa, que es lo que el cofrade ansía, hay demasiado abismo. Mención aparte a los cabañuelistas, ahí reconozco una vez más un especial escepticismo, ya que científicamente (la climatología es ciencia) los métodos ancestrales utilizados carecen de empirismo. Resulta chistoso eso de «las cabañuelas anuncian tiempo inestable para Semana Santa», como si el clima de primavera fuera estable (sí, dije clima en vez de tiempo). Asimismo, añadan las propias contradicciones entre los dedicados a este tipo de prácticas (que no métodos), unos dicen que lloverá y otros sostienen que no lo hará. Claro, así a los que aciertan poco menos que les beatificamos, y a los que no lo hacen simplemente les dejamos caer en el olvido. Ya me entienden.

El puzzle de las incoherencias meteorológicas lo completarían los dedicados a repasar (que no interpretar) los pronósticos realizados por expertos, vulgo presentadores/as de radio o televisión, “graduados” en el ejercicio de la negatividad y los malos augurios además de acentuados desconocedores de las complejidades del clima. En este sentido lo peor es leer o escuchar mezclas terminológicas al libre albedrío (“clima” y “tiempo” como sinónimos), producto como les decía de la incomprensión. Permítanme ser más explícito utilizando una paradoja, si preguntásemos a estudiantes del primer curso de la ESO  cómo identifican el clima primaveral de Sevilla seguramente responderían algo similar a lo siguiente: «el Clima Mediterráneo concentra sus precipitaciones en otoño y primavera». Visto que de meteorología prácticamente todo el mundo entiende apliquémoslo sin utilizar la ciencia, emitiríamos una conclusión parecida a esta: lloverá en Semana Santa porque la celebramos bajo un clima en el que las lluvias cuentan con un considerable porcentaje de probabilidad.

He querido expresarles que de nada sirve especular aún, el tiempo para Semana Santa se conocerá con relativa fiabilidad días (no más de dos o tres) antes al Domingo de Ramos. Hasta entonces, los expertos vendrán elaborando modelos ajustados a la deducción de variables, reduciendo el margen de error conforme nos acerquemos a la fecha. Mejor será preocuparse por exprimir la Cuaresma.

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