Archivos para el tag ‘Cachorro’

Sábado Santo 2019: memorias

José Antonio Martín Pereira | 22 de abril de 2019 a las 17:56

El Sábado Santo es tradicionalmente un día de sensaciones encontradas. Los últimos ecos de la Semana Santa se funden entre la sobriedad de la cofradía del Sol; el sinfín de detalles que deja los Servitas a su paso; el imponente paso de palio de la Virgen de la Trinidad; el recogimiento del cortejo del Santo Entierro; o la ráfaga de luz que emana de la candelería de la Soledad de San Lorenzo, broche de oro directo a la melancolía.

Ocurre cuando la cascada de luz del palio de la Soledad Servita se apaga en el interior de San Marcos, el momento exacto en el que en Triana un grupo de fieles experimenta el sentido y la liturgia de una celebración que no acaba en dolor sino en alegría. Cristo vive, el Cachorro ha resucitado y está de nuevo entre nosotros. Comienza de nuevo el ciclo.

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Viernes Santo 2019: memorias

José Antonio Martín Pereira | 21 de abril de 2019 a las 11:59

Con naturalidad, sin dramas, con la certeza de que la tarde del Viernes Santo se planteó deferente a la soñada, pero con la ilusión que conlleva poder vivirla como corresponde y merece el año que viene. Así asumimos y así abandonamos el templo los hermanos del Cachorro una vez nos fue comunicada la noticia, y tras dirigir distintos rezos a Nuestros Sagrados Titulares. En un ejercicio de madurez propio, de emociones contenidas, difícil de explicar con palabras. Tal vez, la lección de amor a su hermandad más significativa fue la que exhibieron los niños, demostrando una entereza impropia de su edad y condición como tales.

El Viernes Santo quedaría a posteriori huérfano de cofradías, pues los pronósticos fueron empeorando a lo largo de la jornada y las distintas hermandades no tuvieron opción de realizar sus estaciones de penitencia. Una situación similar no ocurría desde la Semana Santa de 2013.

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La inmensidad

José Antonio Martín Pereira | 1 de marzo de 2019 a las 12:28

Corren tardes entremezcladas con nuevos aromas. Matices de la vida, argumentos y razones revisten de singularidad estos días en los que la conciencia despierta del letargo invernal. Y un ritual que se repite en sus formas, pero cuyo contenido es distinto cada año.

La inmensidad del Cachorro ha vuelto a rodearse de fugaces puntos de luz, elementos que motivan la contemplación y fomentan piadosos rezos. Sus brazos abiertos de par en par apuntan directamente a la conciencia, al encuentro de uno mismo con Dios como elemento central, epicentro que es invitación directa y sin rodeos al reciclaje del alma. En esa necesidad vivimos abrumados por la velocidad de lo cotidiano, y es por ello que no debemos desaprovechar ni uno solo de los segundos con los que el Señor nos reclama en estas noches de Quinario.

El olor, la luz, la Palabra y la meditación se unen fomentando una atmósfera de recogimiento que eleva el ejercicio personal de conciencia, así como la ilusión por segar las malas hierbas que a diario plantamos. Cinco noches de liturgia para acercar nuestro espíritu a Su bondad y Misericordia; cinco momentos con los que hurgar en nuestro interior; cinco instantes para darle gracias en silencio; cinco oportunidades, también, para conocer al Cachorro e interpretar que necesita Él de cada uno de nosotros.

Quinario_Cachorro_2019Foto: Hermandad del Cachorro

La “inexplicable” historia de los cuadros del Cachorro

José Antonio Martín Pereira | 28 de diciembre de 2018 a las 12:36

«La casualidad es la manera que tiene Dios de mantenerse en el anonimato». Esta frase no pertenece a ningún teólogo o religioso reconocido, sino que fue pronunciada por Albert Einstein. Sí, Albert Einstein, figura icónica de la ciencia admirada hasta el presente por sus innumerables aportaciones no sólo en lo referente a la teoría de la Relatividad, sino también por sus conocimientos políticos, históricos y filosóficos.

Precisamente una de las muchas controversias que planean aún hoy día sobre el pensamiento de Einstein en materias fuera de la física teórica es si era ateo o creía en Dios. La cuestión sea como fuere, es que sus razonamientos matemáticos escapan a determinados hechos excepcionales como ocurren a diario en nuestras vidas.

De este modo, cuando no existe ninguna posibilidad estadístico-matemática que pueda explicar ciertos fenómenos, éstos se sitúan, según los parámetros científicos, en el campo de lo imposible. Ni siquiera alcanzan el rango de hipótesis de trabajo. Es ahí donde aparece la única respuesta admisible, que no es otra que la Providencia de Dios.

Toda esta exposición previa calza con una visita a la aldea almonteña en la jornada previa al nacimiento del Pastorcito Divino. Parada obligada en Bollullos par del Condado (Huelva) para disfrutar de la rica gastronomía que ofrecen sus tradicionales bodegones, elegimos por recomendación el del Abuelo Curro. Más que aconsejable en todos los sentidos, máxime al conocer la “inexplicable” historia de los dos cuadros que presiden el segundo de los salones, uno del Santísimo Cristo de la Expiración, el Cachorro, y otro de su Madre Bendita del Patrocinio.

Fue Esteban, una de las personas que con tanta amabilidad atiende a sus comensales, quien ante mi curiosidad justo antes de marcharnos me relató aquello que un infausto día les heló el alma. Ocurrió a mediados de 2007 y así lo constatan las crónicas de la época. «Un incendio declarado en el interior del establecimiento dejó completamente calcinado el mismo, aunque sin causar daños personales». Según contaba Esteban «no se salvó nada, ni las máquinas ni ningún tipo de enser quedó en uso, tuvimos que empezar completamente de nuevo». Lo único que escapó al fuego, y así lo relataba esta persona, «fueron los cuadros del Cachorro y la Virgen del Patrocinio, que inexplicablemente yacían en el suelo del local, con el marco abrasado y sin el cristal que los cubría pero con la estampa de las imágenes en perfecto estado. Al comprobarlo no dimos crédito, parecía un milagro que el  fuego no los hubiera devorado».

Un caso extraordinario que ha servido a sus propietarios de estímulo para que once años después de la tragedia el negocio camine viento en popa y goce de una salud inmensa. El Cachorro, no cabe lugar a dudas, siempre estará con ellos.

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El ‘Cachorro’ de Popayán

José Antonio Martín Pereira | 6 de agosto de 2017 a las 11:12

Si de algo puede presumir la Semana Santa de Sevilla en virtud a sus hermandades, es de haber servido de iluminación a lo largo de los siglos a tantos ojos como la han contemplado. En este sentido, numerosas son las curiosidades que rodean a una celebración religiosa que aún hoy despierta un ferviente interés entre propios y extraños tal como se observa en sus calles a rebosar cada primavera.

Y dentro de ese aura, sobresalen imágenes que bien por su calidad artística, su devoción incuantificable o por ambas realidades, desde su concepción han sido erigidas como referentes fuera de las fronteras a las que el Giralillo alcanza con su figura. Una de ellas, el Santísimo Cristo de la Expiración, conocido popularmente como el ‘Cachorro’, sirvió incluso de inspiración para la imagen del mismo nombre que se venera en la localidad de Popayán (Colombia), capital del departamento del Cauca localizada en el valle de Pubenza, entre la Cordillera Occidental y Central al suroccidente del país.

Desde 1954 procesiona dicha imagen esculpida a semejanza de la obra creada por Francisco Antonio Ruiz Gijón para satisfacer el gusto de la cofradía trianera en 1682. El Cristo de la Expiración de Popayán es obra del artista español José Lamiel en 1952, respondiendo a los deseos del entonces Embajador en España Don Guillermo León Valencia, natural de dicha localidad y que incluso a la postre llegaría a ser máximo mandatario de su país entre los años 1962 y 1966. Según narra el erudito local Carlos Gustavo Wilches-Chaux, «habiendo asistido Don Guillermo León a la procesión de Sevilla, situado en un balcón alto y en una de las calles centrales de la ciudad, al desfilar el paso frente a su balcón la mirada del Santo Cristo, denominado El ‘Cachorro’, coincidió con la suya quien, extasiado ante aquellos dulces y penetrantes ojos, concibió la idea de obtener auténtica copia y traerla a Popayán para sus procesiones, anhelo que cumplió sigilosamente». Se da la circunstancia además de que la talla de Lamiel está concebida con corona de espinas, probablemente a similitud de como lo haría aquella tarde de Viernes Santo la imagen titular de la corporación de la calle Castilla.

Una obra que participa cada Jueves Santo como parte del cortejo de procesión del Santo Cristo de la Vera-Cruz, partiendo de la iglesia de San Francisco. De este modo, una parte de Triana siempre está presente al otro lado del Atlántico.

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Cristo de la Expiración de Popayán, año 2009. Fuente: Wikimedia

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Cristo de la Expiración de Popayán,  Altar Mayor de la Iglesia de San Francisco.

Fuente: Semana Santa en Popayán, Carlos Gustavo Wilches-Chaux

Viernes Santo 2017: memorias

José Antonio Martín Pereira | 15 de abril de 2017 a las 16:09

Qué derroche de valentía. El Viernes Santo, como el resto de jornadas, dejó innumerables lecturas, resúmenes objetivos o subjetivos de un día en el que la ciudad, como lleva sucediendo desde hace siglos, viste sus mejores galas para imbuirse del propio sentido litúrgico. Entre otras cosas, digno de elogio fue el comportamiento de los primeros tramos de la cofradía del Cachorro, compuestos en su mayoría por pequeños y adolescentes que no sólo vencieron a las propias connotaciones que conllevan el extenso recorrido y el peso del calor, sino que además lo hicieron dignificando con entereza el escudo que portaban. Ser testigos de como gran parte de ellos hicieron Estación de Penitencia sin abandonar su lugar, y como otros tuvieron que salir por el cansancio de sus propios padres, da que pensar que no todo está perdido y que aún es posible confiar en que la Semana Santa tenga sus espaldas cubiertas cuando estas generaciones tomen las riendas. Ojalá pudiera expresar con palabras todo lo que mis ojos vieron…

virgen del patrocinio

La ilusión por volver

José Antonio Martín Pereira | 30 de enero de 2017 a las 10:47

Nada como una maravillosa ilustración. Aquella que, integrada en el extraordinario poder que le confieren la unión entre el testimonio gráfico y el recuerdo en primera persona, contribuye a mitigar el peso de la carga que todos en nuestro día a día afrontamos.

En el interior del gran templo, sobre el frío mármol y bajo la atenta mirada de muros centenarios, la cofradía se rearma de valor para afrontar el largo trecho de vuelta, y completar una vez más el círculo anual de los deseos de sus hermanos. Así con las indicaciones de una brújula cuyo norte señala Triana, la llama del Viernes Santo comienza lentamente a desvanecerse, dejando paso a lo que nunca podrá borrarse: la ilusión por volver.

Cachorro Catedral

Foto: Fran Silva

El Cachorro en los carteles de Semana Santa

José Antonio Martín Pereira | 23 de enero de 2017 a las 11:06

Como es sabido el pasado sábado tenía lugar en la sede central de Caja Rural del Sur, sita en la plaza de la Magdalena, la presentación del cartel anunciador de la Semana Santa de Sevilla 2017, realizado en esta ocasión por el artista José María Jiménez Pérez-Cerezal.

Dicho cartel tiene como eje central al Santísimo Cristo de la Expiración de la Hermandad del Cachorro sobre fondo apastelado, predominando el cian, utilizando una técnica mixta sobre tabla, con acrílicos y cera y pan de plata. Como curiosidad, según se especifica en la propia Web del Consejo De Hermandades y Cofradías en el mismo figuran dos golondrinas, un ave muy característica en esta zona durante la época primaveral, además siendo, a ojos del cartelista, un pájaro que siempre ve el Cristo del Cachorro cuando sale de su basílica cada Viernes Santo.

cartel Semana Santa 2017

Con ésta última, son dos las veces que la venerada imagen del Cristo de la Expiración se ha erigido como protagonista de tal publicación, contando con la que en 1996 realizara Francisco Borrás. A ello se suman otras impresiones, como la que el Ayuntamiento de Sevilla editara para la Semana Santa de 1984, o las del Distrito de Triana de los años 1981,1989, 2008 y 2013, entre otras muchas de distinta índole.

cartel Semana Santa 1996

 

Fuente imágenes: Consejo de Hermandades y Cofradías de Sevilla; Hermandad del Cachorro

Semana Santa 2016: a destacar

José Antonio Martín Pereira | 29 de marzo de 2016 a las 11:23

Las nubes y los horarios

Lo comprobamos especialmente el Domingo de Ramos, donde el riesgo álgido de lluvias previsto para la madrugada del Lunes Santo motivó que las hermandades acelerasen su regreso. Los pasos andando, y los nazarenos aliviados por ello. La Hiniesta y la Estrella entraron a su hora, y la Amargura 45 minutos antes de lo previsto. En esta ocasión las nubes favorecieron a la Semana Santa.

En cuanto a horarios e itinerarios, la vista estaba puesta en el desarrollo de la Madrugá tras todo un año de debate. Finalmente la solución vino de la mano del pequeño matiz aplicado en principio a modo de parche, y los ensambles funcionaron a la perfección. Apenas hubo retrasos, y la sensación generalizada deja muy buen sabor de boca.

El CECOP y la seguridad

Después de lo sucedido en la Madrugá de 2015, la seguridad se había convertido en premisa fundamental para hermandades, Ayuntamiento y CECOP. Y los datos oficiales avalan el nuevo plan de seguridad puesto en práctica, ya que apenas se registraron incidencias destacables en una semana marcada además por los atentados de Bruselas.

Lo más llamativo quizás fueron los aforamientos en determinadas zonas calificadas como de riesgo en función a episodios anteriores. Ése será por tanto el talón a pulir en un futuro, si bien la idea cuenta con el respaldo de las propias cofradías que han visto facilitado su discurrir, y de muchos cofrades que pensamos que a la Semana Santa necesitaba de un giro de tuerca radical en lo que a dicho aspecto se refiere.

Las Siete Palabras y el Buen Fin

Dos cofradías imprescindibles por el rigor de sus cortejos. La primera a pesar del puesto que ocupa en la jornada, que la hace transitar por las calles del centro hasta bien entrada la madrugada, así como de una historia reciente cargada de capítulos poco agradables. La segunda pese a contar con un nutrido grupo de niños entre sus filas, con las connotaciones que esta circunstancia conlleva. El corte clásico del Misterio de Las Siete Palabras, y el del paso de Cristo del Buen Fin dignifican a la Semana Santa de Sevilla.

La compostura del Cerro

El Martes Santo fuimos testigo de la jornada más difícil en cuanto a la meteorología. Una de las cofradías que sufrió los vaivenes entre el sol y las nubes fue la del Cerro del Águila, que se vio obligada a refugiar su paso de Misterio y todo su cortejo en el interior de la Catedral, mientras que el palio se resguardaba en el Rectorado para, poco después, trasladarse también al templo metropolitano. En todo lo que duró la incertidumbre en la calle, el numeroso cortejo formado por nazarenos y acompañantes, tan particular como siempre, guardó una compostura ejemplar facilitando la tarea al grupo de diputados de la Hermandad.

El Cachorro de vuelta

Con la madrugada del Sábado Santo acariciando la cofradía entre la oscuridad de la calle Castilla, los numerosos puntos de luz del paso del Cachorro y el clasicismo de los sones musicales que lo acompañaban convirtieron el regreso de la cofradía en un espectáculo sensorial inigualable. La vuelta de la cofradía trianera conserva matices de otra época al alcance de un público en su justa medida. Ni el frío logró desarticular el decoro de un cuerpo de nazarenos estoico.

Buen Fin

 

Madrugá 2016: memorias

José Antonio Martín Pereira | 26 de marzo de 2016 a las 17:20

El Jueves Santo dio paso a la noche que agudiza el vaivén de las emociones como ningún otro momento del año. Y reinó la calma. El importante dispositivo de seguridad y los efectos del frío condicionaron el devenir de una jornada que dejó menos retrasos que en años anteriores. Tiempo habrá para someter a análisis lo acontecido, pero ya se pueden extraer las primeras valoraciones positivas al respecto de horarios e itinerarios. Imponente el Señor del Gran Poder con túnica bordada, el escrupuloso transitar de los nazarenos de la cofradía del Silencio o la Macarena en cualquiera de los enclaves de su recorrido. Bien entrada la tarde el testigo sentimental lo recogió el Cachorro, y ahí es donde todo comentario se queda corto.

Madruga Sevilla