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La primera en la Campana

José Antonio Martín Pereira | 14 de marzo de 2018 a las 10:33

El tiempo presente se distingue por la flagrante exposición de sus signos. Así se puede oler en la mezcla de aromas que producen el incienso, la cera y las flores con los que se desarrollan los cultos en las hermandades; oir en la sinfonía de notas que propagan los numerosos conciertos de las bandas; degustar con la rica gastronomía dispersa durante los siete días de la semana y concentrada especialmente cada viernes de Vigilia; palpar en cualquiera de la cotidiana beldad que tiene origen en cada uno de los templos; y sobre todo ver, porque la Cuaresma en sí es una invitación directa a los sentidos que Dios nos lanza usando como herramienta y marco a la ciudad, en cuyo entramado se aclara la lenta pero inexorable transformación de la piel que se renueva con el desembarque de la primavera.

Existe un sueño en paralelo gestado de manera intemporal, que ahora calibra su sentido y finalmente será despojado por la emoción. Entonces recordaremos aquello que dejó escrito Antonio Núñez de Herrera en su obra Teoría y Realidad de la Semana Santa y que aún hoy, 82 años después de su primera edición, sigue brillando por el alto valor de un contenido cargado de connotaciones: “En estos días no se razona. Se siente nada más. Se vive y no se recuerda. La Semana Santa no ha existido hasta ahora mismo. Queda lejana de toda cuestión previa. Inútil buscarle raíces teológicas o tubérculos históricos. Nace la Semana Santa en sí, para sí y por sí”.

Entretanto las vísperas mantienen la esencia de lo inenarrable, el éxtasis sensorial admite confundirse en la convergencia de lo más simple. Para los impacientes, o para los que se atrevan a desafiar las leyes del tiempo, la primera ya ha posado sus cuatro zancos en la plaza de la Campana, entre aromas a canela y miel tostada.

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Semana Santa 2015: herida sin sutura

José Antonio Martín Pereira | 6 de abril de 2015 a las 12:27

Partamos de la base que la literatura de Núñez de Herrera o de José Sánchez Herrero deberían admitirse como asignatura obligatoria o requisitos indispensables a la hora de entregar papeletas de sitio en las casas de hermandad durante los días previos a la celebración que acabamos de dejar atrás. Eso sería como reconocer la parte de culpa de los cofrades, porque a la Semana Santa de Sevilla le persigue una lenta agonía, una gangrena que poco a poco siembra estigmas y que este año ha vuelto a poner en relieve síntomas de verdadera preocupación. El sol brindó una perfecta oportunidad y se lo devolvimos con asfaltos de cáscaras de pipas sobre el que dar reposo miles de kilos de basura como prueba palpable del comportamiento incívico y deteriorado que nos impregna, con una concepción de lo que significa el respeto que bebe sus aguas en una sociedad embrutecida y sin valores que exterioriza lo peor de sí misma cuando obtiene licencia para ejercer el descontrol. La hemorragia obedece a una herida sin sutura que lleva abierta varios años.

Lo cierto es que la Semana Santa de Sevilla tendrá que adaptarse a la sociedad actual, eso es irrefutable, al igual que ha conseguido hacerlo desde sus orígenes, y no huir de ella como parece ser el caso. Y la culpa no es sólo de los jóvenes, de los niñatos que una vez más consiguieron manchar una magia, la de la Madrugá, otrora referente y hoy punto neurálgico de la decadencia más absoluta, ya que en la calle y en los propios cortejos de las hermandades se observan comportamientos desacertados o irresponsables por parte de personas de todos los grupos de edad.

Cuando vemos los dirigentes que tenemos, miembros de juntas de gobierno con escasa formación vocacional, presidentes del Consejo sobrepasados por el cargo y políticos que, por no mancharse han preferido “recomendar” en lugar de aplicar sentido común y prohibir, como exigía la causa, el uso de las archiconocidas sillitas portátiles, al menos en los lugares donde bien se han encargado de contaminar visualmente con señales que no valieron para absolutamente nada, caemos en la cuenta de que tenemos lo que nos merecemos. Porque aquí estamos más preocupados por ensalzar a capataces y costaleros; por aplaudir los interminables solos de corneta (por suerte venidos a menos); por esos tres minutos de margen en la plaza de la Campana que parecen ser el fin de todo esto; por creerse periodistas cubriendo recorridos y poblar de fotografías inútiles las redes sociales; o por no dañar la imagen de esos “pobres” nazarenos que vistiendo hábito y en plenas facultades físicas salen de su tramo para tomarse un café (y lo que no es un café) asestando un mazazo a la Historia y al legado por el que muchas personas de bien dieron incluso lo que no tenían para entregárnoslo con la mayor dignidad posible. La Semana Santa de Sevilla, aunque nos duela, necesita de respiración asistida y de un cónclave entre sus actores principales, eso es obvio, pero también que se apliquen las leyes y normas antes de que lamentemos algo mucho menos agradable de relatar.

sillitas Semana Santa

Sincretismo sin final

José Antonio Martín Pereira | 31 de marzo de 2014 a las 11:23

En la mañana de ayer, cuarto domingo de Cuaresma o Domingo de Laetare, la Capilla Real de la Santa Iglesia Catedral acogía como es tradición el Cabildo de Toma de Horas en el que se certificaron los horarios e itinerarios para la ya inminente Semana Santa. El arbitraje es el punto y seguido a los vaivenes de un tema, el de la reordenación del minutaje y los itinerarios, que a menudo concluye sin aportar soluciones efectivas y de futuro.

En este sentido, la cuestión de dar equilibrio a unos horarios que disgustan más que satisfacen viene de lejos. Fue en 1995 cuando una empresa, Mecro, elaboró un novedoso estudio a partir de cuantificar los nazarenos de las distintas Hermandades de Penitencia. Desde entonces y hasta 2009, con el archiconocido Informe Sampedro, no se había vuelto a comprobar el grueso de cada cofradía. Posteriormente en 2010 el Consejo de Cofradías optó por situar en La Campana una cámara cuyos resultados no fueron satisfactorios, de ahí que un año más tarde, en 2011, se llevara a cabo un nuevo intento por concretar los datos volviendo a tomar imágenes desde otro punto de la Carrera Oficial con mayores perspectivas y similar resultado.

Eterno debate al que ya se le ha diseñado un nuevo capítulo para este 2014, a través de un estudio integral de la Carrera Oficial propuesto desde el propio órgano de gestión cofradiera con el fin de filtrar los tiempos de paso de las hermandades, el cual se desarrollará mediante una serie de videograbaciones que se realizarán al menos desde tres puntos: la plaza de la Campana, los palcos y a la salida de las hermandades de la Catedral, en la Plaza Virgen de los Reyes. Con ello lo que pretenden desde el Consejo de Cofradías es elaborar una herramienta más de trabajo para poder determinar la realidad del paso de las cofradías por el recorrido oficial, en función a distintas variables, así como conocer en todo momento la ubicación exacta de cada uno de los pasos de una cofradía. Sin embargo, son precisamente esas variables las que complican dicha tarea, llámense a ejemplo aquellas cofradías que expiden sus papeletas de sitio dentro del pago de la cuota ordinaria; las que vienen cargadas de niños (muchos de los cuales hacen inciso o no llegan a Carrera Oficial), las que cuentan con uno, dos o tres pasos; el propio corte de las mismas; e incluso la distancia que tienen que recorrer para llegar al centro (visto desde el punto de vista físico).

Lo que no se entiende es por qué si las cofradías en Sevilla han modificado desde sus orígenes sus itinerarios en innumerables ocasiones, alterando incluso sus jornadas de salida, ahora nos hemos vuelto tan inmovilistas y cualquier fractura genera una mecha que acaba por apagarse con la intervención de Palacio. El fondo de la cuestión, por tanto, parece alojarse en el diálogo y la voluntad más que en rigurosos análisis técnicos que vengan a demostrar una realidad evidente sobre la que pesan otros estudios jamás aplicados. A lo mejor va siendo hora de dejar a un lado los miedos, quizás así cofradías como la del Museo, el Dulce Nombre, el Amor o el Gran Poder puedan sacar sus cortejos a la calle en plena garantía de condiciones. Sincretismo sin final, que nadie descuide que la referencia señalada por el Giraldillo no es La Campana.

horarios e itinerarios

Foto: Diario de Sevilla

Visto en WhatsAap

José Antonio Martín Pereira | 23 de marzo de 2014 a las 13:49

Como quiera que esto de la globalización de las comunicaciones nos absorbe y nos controla, y con esa pizca de arte que algunos saben expresar muy bien, pulula en estos días por los sistemas de mensajería instantánea de los dispositivos móviles una recreación visual del paso de la primera por Campana no exenta de guasa. Guasa, la asociada al respeto, que no tiene que estar reñida con aquello que podemos experimentar a estas alturas de la Cuaresma, y que viene muy bien para aislarnos de tanta polémica. ¡Qué poco falta!

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Sevilla: detalles del Jueves Santo 2012

José Antonio Martín Pereira | 5 de abril de 2012 a las 23:18

Otro Jueves Santo huérfano de cofradías. Historia prácticamente similar a la del año pasado, con sus correspondientes matices. Los meteorólogos sin descanso (y lo que les queda para el Viernes), y acertando. Es ciertamente extraño llegar a casa y ponerse a escribir. ¿Qué contar? ¿Qué decir? Las nubes de media tarde dibujaban el escenario indeseado y repetido de días anteriores. Mismo guión, distintos rostros. Únicas notas de color, los Armaos macarenos con sus plumas al aire repartiendo Esperanza allí donde ésta más se necesita, en los hospitales, amén del reguero de mantillas que lucían desde primera hora en los principales templos de la ciudad. Sevilla no se reconoce en el papel que le está tocando jugar.

A la cola…

José Antonio Martín Pereira | 24 de enero de 2012 a las 10:59

El rumor ha terminado por colarse definitivamente en la órbita de la prensa morada, que espera con la boca abierta acontecimientos para otorgar o no su particular beneplácito, toda vez que ya se conoce que la Hermandad de Pino Montano ha presentado en San Gregorio oficial candidatura a ingresar en la nómina de las cofradías que realizan estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral. Con esta circunstancia, ya son dos las solicitudes que cuelgan del tablón de anuncios del Consejo de Cofradías, correspondientes a sendas corporaciones de vísperas, Heliópolis y la mencionada de Pino Montano.

Y cada vez que ocurren hechos de esta índole, o siempre que cualquier asociación o grupo de fieles adquiere el carácter penitencial surgen las mismas hipótesis, acordes a la eterna cuestión del hasta dónde. Lo que es innegable es que la conjunción espacio-tiempo es limitada, con lo cual tarde o temprano se convertirá en inexcusable la opción de establecer límites reales, y no sugerencias como hasta ahora ha venido ocurriendo. Por consiguiente, parece ser que el repertorio de pretextos ligado al ‘todas tienen derecho a entrar’ se va agotando, puesto que ya no se trata ni de labor social o mérito artístico de las imágenes o misterios juto al de sus enseres, sino que la disyuntiva puede terminar por alterar definitivamente el apartado que Sevilla ha concedido a sus cofradías de antaño, las cuales ahora conviven ya no solo con la emergencia del extrarradio, sino con el extensivo repertorio de las modas ‘tataracheras’.

No obstante por el momento toca esperar, ya que ni desde Palacio ni desde el seno del Consejo existe postura firme entorno a un tema que seguro seguirá dando bastante que hablar y comentar, ahora que la Cuaresma se intuye.

¿Otra cofradía más?

José Antonio Martín Pereira | 31 de mayo de 2011 a las 11:42

Lo cierto y verdad es que el rumor poco a poco se está constatando veraz. Una corriente venida desde Heliópolis intenta colarse en San Gregorio con intenciones de obtener beneplácito para incorporarse a la nómina de las cofradías que realizan Estación de Penitencia a… ¿la Santa Iglesia Catedral o a la “Santa” Campana? Dejo la duda en el aire, en lo que viene a corresponderse con un punto de vista estrictamente personal a tenor de recientes adhesiones (no todas) las cuales vendían y proclamaban sus intenciones primeras y, casualidad de venga usted a saber qué, terminan pasando por la segunda a compases trompeteros avivando un cambio y otro cambio de costero.

Así las cosas, los días de Adolfo Arenas al frente del Consejo amenazan concluir dejando asuntos pendientes por resolver, aparte de la reordenación de la Carrera Oficial que es tema completamente utópico a día de hoy. Relativo al interés de la Hermandad de Heliópolis por abandonar el Viernes de Dolores, el propio Arenas ya manifestaba públicamente en las postrimerías de la Cuaresma que en lo que queda de su mandato no se producirán más incorporaciones, aunque no descarten movimientos de piezas, cosas más extrañas han sucedido y pretensiones, ya lo venimos comentando, existen y muchas. Desde la Corporación de Vísperas sueñan con el Martes, día supuestamente predestinado para acogerles, mientras tantean otros, con el correspondiente comodín que parece poseer el Sábado Santo por aquello de que es la jornada más despejada de cofradías. Lo del Sábado Santo es cuánto menos digno de estudio. Aparentemente nadie se fija en ése día, hasta que los hermanos mayores y delegados del resto de jornadas exponen el inconveniente de lo cargado que están los horarios (razón inexcusable), convirtiendo a la tarde previa al Domingo de Resurrección como la más idónea para seguir estirando el deteriorado invento.

La cuestión es hasta dónde puede dar de sí la letanía que plantea entre sus principales problemas (ejemplos cada Cuaresma) aquello relacionado a la compresión de horarios. Y añado más, ¿quién o qué debe erigirse al frente cuando se plantean asuntos de ésta índole? Da la sensación, por no decir resulta evidente, que lo relacionado a las nuevas incorporaciones sigue siendo dilema esquivo por cada una de las juntas que han presidido el Consejo de Cofradías, del mismo modo que seguramente por no existir parámetros en cuanto a las aptitudes artístico-iconográficas de las susodichas cofradías solo se exponga como argumento de inclusión la mayor o menor labor social realizada en el barrio (lo cual se sobrentiende debería poseer cualquier corporación), sin atender a las disimetrías que generan, una vez conseguido el objetivo, con hermandades cuyos patrimonios presentan valor incalculable, razón ésta que otrora fuera banderín de exclusividad de la Semana Santa sevillana. Veremos que ocurre…