Archivos para el tag ‘Catolicismo’

Te estaba esperando

José Antonio Martín Pereira | 14 de febrero de 2018 a las 9:54

Como cada año has llamado de nuevo a la puerta, para acomodarte en casa. Solapando al Carnaval, traes el comienzo de una nueva etapa, un nuevo ciclo para los cristianos que recibimos atentos y emocionados, un tiempo de preparación y también un buen momento para que nos iniciemos a vivir plenamente el verdadero sentido y significado de lo que es una hermandad o cofradía. Todo empieza como terminó, con la ceniza que devuelves; el polvo que somos y el polvo en que nos convertiremos; y con la conversión, la que aceptamos plenamente al recibir su imposición.

Se abre por tanto, con Tu llegada, un nuevo horizonte enmarcado en cuarenta días y cuarenta noches que aceptamos pensando en el ribete de emociones que nos quedan por vivir hasta que entregues el testigo, a las puertas del Salvador, en la gloriosa tarde en la que un mar de diminutos capirotes decida medir qué queda aún de niños en nuestro interior.

Suerte nos queda que tiempos de desproporciones cofradieras, de estériles debates avivados y de hipocresía vulgar, todavía existan lunares rojos sobre el almanaque, puntos de partida inviolables como el que Tú, apoyada en el Evangelio, nos inspiras. Por ello pasa, querida Cuaresma, te estaba esperando, rejuvenece la inquietud contenida que llevo amasando desde que en San Lorenzo se apagaron las luces para dar paso a la Resurrección del Señor, y muéstrame cada día diferente; así llenándolos de signos, estímulos y coincidencias como quien ansía una gota de agua en medio del desierto, actúa como tilde que acentúa la pausa con la que Dios aparece en lo cotidiano de las preocupaciones. Marca Tú el camino, que yo te sigo.

Centuria Macarena

Foto: Jesús Giraldo

Profundizar en verano

José Antonio Martín Pereira | 14 de julio de 2013 a las 12:46

Atañe al fragmento estival aquello ajeno a los quehaceres diarios. La actualidad, en lo que a las cofradías respecta, despista con su desasosiego incluso a quienes intentan alargar la umbría más allá de donde la focaliza el sol.

En estas, los días que pululan tostados al abrigo de los pertinentes calores esconden paradójicas disimetrías en función al prisma en el que reflejen. De este modo, innumerables condicionantes atraviesan, para la mayoría, la rutina que irá retornando a medida que las sombras apremien a las tardes. Mezclados descanso y trabajo, según corresponda, nada invita sin embargo, a resolver en favor del abandono de la Fe, ya sea cubierta en la intimidad de cada cual o simplemente visitando a Dios en su Casa de San Lorenzo, desde donde siempre escucha y todo lo ve.

Necesario, pues, se antoja mantener y ahondar la firmeza de valores en respuesta a los sucesivos intentos de manchar y desequilibrar, por la sencilla razón de extender la moda vinculada a la mofa de cualquier atisbo que suene a catolicismo. Esta semana, nuevamente los periscopios apuntaron a San Gil, dejando en evidencia la falta de imaginación y las ganas de protagonismo con los que se presentan los de siempre. Pero no nos llamemos al engaño, en el fondo éstos valientes de turno escenifican exactamente lo mismo que aquellos que, estando superficialmente vinculados a la defensa del Dogma, y por supuesto repletos de medallitas (sin valor), en realidad se dedican a despotricar sobre la Institución que nos acoge. Ejemplos sobran.

Es Cuaresma

José Antonio Martín Pereira | 13 de febrero de 2013 a las 11:31

«Pulvis es et in pulverem reverteris» (Génesis 3,19). La reflexión acerca del deber de la conversión recuerda la inexorable caducidad y efímera fragilidad de la vida humana, sujeta a la muerte. Hoy la ceniza, signo de penitencia intenso en la Biblia (cf. Jn 3, 6; Jdt 4, 11; Jer 6, 26), rememora una antigua tradición del pueblo hebreo, que cuando se sabían en pecado o cuando se querían preparar para una fiesta importante en la que debían estar purificados se cubrían de cenizas y vestían con un saco de tela áspera. De esta forma nos reconocemos pequeños, pecadores y con necesidad de perdón de Dios, sabiendo que del polvo venimos y que al polvo vamos.

Teológicamente el protagonista de la Cuaresma es Cristo (se retira al desierto a orar, se encuentra con la samaritana y la salva, cura al ciego, etc). Él es el dueño de la historia y avanza hacia la Pascua sembrando la Salvación. La Iglesia, por tanto, nos invita a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas. Nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo, ya que por acción de nuestro pecado, nos alejamos más de Dios.

A partir de ahora, la ciudad hará de perfecto tapiz para que las vivencias se agolpen destronando el impávido protagonismo de los recuerdos. Es tiempo de víspera, y hasta el ceniciento color del cielo se ha empeñado en recordarlo. La Cuaresma retorna anticipando el solemne protagonismo de la Gloria, ahora que la humanidad más lo requiere. Sea, por tanto, consciente, la levedad de la llama que encendida alumbraba el anuncio y la llegada de Niño Dios, tomará fuerza nuevamente al recibir el sombreo de la perecedera señal sobre la frente, convirtiéndole en transmisor de la verdad y el gozo. Retenga, allí donde cobija sus delirios, cualquier grabado de los sentidos, y compártalo con su entorno para hacerles conscientes del periódico milagro. Es Cuaresma…

Escenarios perfectos, para un Año importante

José Antonio Martín Pereira | 25 de octubre de 2012 a las 11:03

La oportunidad ideal para acercar la institución a los fieles. El Año de la Fe, recientemente inaugurado, distinguido por Benedicto XVI como «impulso a la misión de toda la Iglesia, para conducir a los hombres lejos del desierto en el cual muy a menudo se encuentran en sus vidas a la amistad con Cristo que nos da su vida plenamente». Año de la Fe que llega como balón de oxígeno al Concilio Vaticano II (coincidiendo con su cincuenta aniversario), que fuera promulgado por el beato Juan Pablo II «con la intención de ilustrar a todos los fieles la fuerza y la belleza de la fe». Sevilla no podía faltar, y es por ello que desde la Archidiócesis han preparado un extenso programa de actividades, algunas de las cuales especialmente significativas, por su contenido y por los lugares en los que serán desarrolladas.

La muestra La Fe es Vida

Con motivo de la celebración del Año de la Fe, el tradicional Encuentro Diocesano de Laicos se transformará en una serie de actividades dinámicas orientadas a mostrar los carismas, acciones de solidaridad y la vida de las diversas realidades eclesiales sevillanas.

El fin de semana del 17 y 18 de noviembre, se celebrará en la plaza de San Francisco la muestra La Fe es Vida, un espacio en el que tendrá cabida el testimonio, la música y la exposición de realidades eclesiales. La Palabra de Dios, el Credo y el Catecismo de la Iglesia Católica, serán los hilos conductores de toda la muestra. El punto culminante será la noche del sábado, con el rezo del Santo Rosario de forma participada y festiva. Como lugar singular, se destinará un espacio para la celebración del sacramento de la Reconciliación, en el que diversos sacerdotes estarán disponibles para confesar a quienes lo deseen.

Santoral sevillano en el Salón del Apeadero

En el cercano Salón del Apeadero del Ayuntamiento de Sevilla, entrando por el arquillo de la plaza de San Francisco, se expondrá la Cruz de la Evangelización. Una cruz tallada en madera de olivo, del Monte de los Olivos de Jerusalén, que contiene las reliquias de cinco santos y beatos sevillanos contemporáneos: santa Ángela de la Cruz, beato Cardenal Spínola, beato obispo Manuel González, beata Victoria Díaz y beata María de la Purísima. De todos ellos se expondrá una referencia de sus vidas, así como objetos que utilizaron a lo largo de la misma. Además, como homenaje al beato Juan Pablo II, se proyectará de forma continuada el vídeo homenaje, Testigo de Esperanza.

La exposición Biblia y Cultura

Otro ámbito de la Muestra será la exposición Biblia y Cultura, que se celebrará en el cercano patio de la Fundación Cajasol. A través de una explicación sistemática y divulgativa se acercará la Palabra de Dios de una forma sencilla y atrayente, y se expondrán ediciones de la Biblia en más de cuarenta idiomas, así como otras Biblias históricas y reproducciones de los primeros siglos del cristianismo.

Otro incendio puede salpicarnos

José Antonio Martín Pereira | 15 de julio de 2012 a las 12:37

Uno de tantos como se cuecen en los últimos tiempos, consecuencia de circunstancias confluyentes: Crisis y pérdida de identidad nacional. Por cierto, identidad que solo saca el paracaídas de la mano del deporte, con el fútbol y la selección a la cabeza, puesto que para el resto de acciones, tirando de hemeroteca, podría decirse pasa prácticamente inadvertida. De este modo, a la vista de los designios marcados por una brújula carente de rumbo, cualquier indicio de alteración siempre reserva alguna medida en la recámara para salpicar a la fe.

Dice así el penúltimo párrafo del texto emitido por la AUME (Asociación Unificada de militares Españoles) con fecha 13 de julio, en el que exponen su desaprobación por los recortes del Gobierno: «AUME va a denunciar públicamente todos aquellos gastos superfluos que en el ámbito de las Fuerzas Armadas aún se continúan permitiendo. Celebraciones de patronos, aniversarios, tomas de mando, aniversario de promociones, utilización de pabellones de cargo, utilización de vehículos oficiales, despedidas de promociones, bodas de plata, juras de bandera civiles, participación en fiestas religiosas, etc., son gastos superfluos, que son radicalmente inadmisibles en la actual situación de crisis y ante la rebaja de nuestros sueldos».

Crudo es ya el porvenir…

¿Es verdad que abrimos paso?

José Antonio Martín Pereira | 17 de marzo de 2012 a las 13:12

El tiempo litúrgico presente borda las postrimerías de su intervalo con distinto hilo según cada hogar, porque si para algunos éste se alza como un período de gozo, para otros sin embargo la condena diaria, expuesta en un sinfín de estados, no obra más que a mirar qué será de su existencia en apenas un rato.

Sevilla, es cierto, ha transformado su intensidad a la espera de consumar el eterno milagro de cada primavera, y son muchos los emplazamientos en los que la luz, el aroma y el color responden en las manos del Cristo o la Virgen a los que se tributa culto. No obstante, la amenaza de lo anodino también aguarda sobre cada templo, venablo bajo el brazo, para asestar un nuevo tajo sobre los movedizos sostenes que equilibran la Fe.

¿Es verdad abrimos paso a Cristo durante la Cuaresma, o por el contrario este Tiempo se agota sin que removamos la conciencia? Dejó escrito el añorado Pontífice Juan Pablo II, hoy reconocido Venerable por la Santa Iglesia Católica, en el que a la postre significaría el último de los mensajes de Cuaresma, que la palabra penitencia se repite en muchas páginas de la Sagrada Escritura, resuena en la boca de tantos profetas y, en fin, de modo particularmente elocuente, en la boca del mismo Jesucristo: «Arrepentios, porque el reino de los cielos está cerca» (Mt. 3,2). A partir de ahí, y ahora que solo dos domingos separan el final del trayecto, que cada cual resuelva sus propias conclusiones…

Hasta las narices

José Antonio Martín Pereira | 16 de marzo de 2012 a las 12:28

Hasta las narices, dicho alto y claro. Porque en esta España donde al parecer cada razón es digna de asociación, y donde parte de las más importantes, que no son sino las encargadas de velar por los derechos y la dignidad de los trabajadores, actúan bajo la invitación y motivaciones de una izquierda (política) ausente en planteamientos de futuro, y no digamos en ética presente, las puertas del derecho se han abierto a tal amplitud que el tránsito de incongruentes vulgaridades es incesante. A este respecto, los argumentos de buena parte de estas inoperantes asociaciones responden, desde la cobardía, al deshonroso triunvirato que conforman aburrimiento, resentimiento y desconocimiento, similares piezas en la burda escala que expone el peor rostro de los seres humanos.

Todo ello circunscrito a la noticia publicada por eldiadecordoba.es hace un par días relativa a las exigencias del mal-denominado Observatorio de Laicidad, desde el cual han exigido a la Consejería de Educación que se dicten «instrucciones» a los centros educativos, especialmente en las provincias de Málaga, Sevilla, Córdoba y Cádiz, donde se llevan a cabo procesiones de Semana Santa. Dicha organización ajena a la cultura reclama además una serie de medidas a la Junta para que los colegios «no celebren estos rituales religiosos, que frecuentemente están enmascarados dentro del folklore y la cultura andaluza». El uso de la terminología no tiene desperdicio.

El partidista razonamiento es sostenido en virtud, insistimos según su criterio, a que los desfiles procesionales que se llevan a cabo en determinados centros educativos representan «la vulneración de la aconfesionalidad del Estado y de la escuela laica que plantea el Estatuto de Andalucía, así como la discriminación y la vulneración de la libertad de conciencia del alumnado que no recibe enseñanzas de religión católica».

Por consiguiente la discriminación cultural, amén de la evidente falta de conocimiento hacia un entorno, el educativo, con graves problemas estructurales, queda descrita en el comunicado emitido por las supuestas mentes abiertas y defensoras de la democracia encargadas de redactarlo, las cuales más bien pretenden avivar llamas de unos pastos ya carbonizados.

Desde luego la percepción de este grupo de individuos dista mucho de la realidad. Las puertas de Cáritas, así como las de tantas hermandades que durante este tiempo litúrgico refuerzan sus acciones de caridad, siguen abiertas para cualquiera que tenga interés por acercarse a comprobarlo, por mínimo que éste sea.