Archivos para el tag ‘Cecop’

Miércoles Santo 2019: memorias

José Antonio Martín Pereira | 18 de abril de 2019 a las 9:41

Se rompió el día. La primavera, ya sabemos, está sujeta a esta variabilidad climatológica. Así pasamos de rozar e incluso superar momentáneamente la treintena de grados en las jornadas de domingo y lunes, a la inestabilidad atmosférica generalizada en prácticamente toda la península apenas 48 horas después. Un giro que desplumó de emociones buena parte del Miércoles Santo en Sevilla.

En situaciones como la vivida, difícil siempre es decidir a pesar de que las herramientas con las que hoy contamos facilitan en gran medida la toma de resoluciones. Así se fue configurando el día, con todas las cofradías en la calle hasta que, primero la del Cristo de Burgos, y posteriormente la hermandad de los Panaderos, decidieron realizar sus respectivas estaciones de penitencia en el interior de sus templos. El resto es de sobra conocido. Las Siete Palabras regresó sobre sus pasos; el Buen Fin se refugió en la Anunciación; el Carmen y el Baratillo permanecieron en la Catedral; y la Lanzada se refugió entre el Salvador y la Catedral.

No obstante, la lluvia dejó también estampas dignas de alabanza, fundamentalmente en el regreso de las cofradías de la Sed y San Bernardo, prácticamente a la par discurriendo por calles paralelas. En circunstancias de este tipo, las hermandades de Sevilla conservan una madurez que exponen con la máxima naturalidad y decoro. Pasos andando por derecho, cortejos con mínimas descomposiciones, y un público alentador y a su vez colaborativo. La labor del CECOP, en cuanto a la reorganización de la jornada una vez quedó ésta trastocada por el agua, también fue digna de alabanza. Quedémonos con lo positivo.

Baratillo_lluvia

¡Dejen de meter miedo!

José Antonio Martín Pereira | 2 de marzo de 2018 a las 13:25

La seguridad se ha convertido en uno de los objetos de debate prioritarios para cualquier equipo de gobierno que se preste. La extrema sensibilidad con la que los ciudadanos afrontamos el tema sitúa a las Administraciones ante una responsabilidad sin precedentes hasta ahora, y a la Semana Santa de Sevilla, expuesta a una encrucijada de intereses peligrosamente contrapuestos.

Partiendo de la base que en la Semana Santa de Sevilla son casi 3.000 los agentes de la Policía Local y fuerzas de seguridad del Estado quienes integran el operativo puesto en marcha para la ocasión, fruto de la colaboración entre la Delegación del Gobierno en Andalucía, el Ayuntamiento y la Delegación de la Junta en Sevilla, los graves incidentes acaecidos durante la pasada Madrugá han determinado un giro radical de cara a este año, concretado en una serie de medidas destinadas a evitar situaciones similares.

En este sentido, amén de ciertas innovaciones técnicas preventivas añadidas a algunas modificaciones de horarios e itinerarios, hemos pasado, radicalmente, de intentar buscar las causas y los culpables de aquellos desgraciados incidentes, que los hubo (y sino que pregunten a los Diputados Mayores de Gobierno de las distintas cofradías implicadas), a la última de todas, es decir a que nos intenten hacer creer que una serie de mensajes en cadena difundidos a través de WhatsApp y Twitter van a salvarnos de la histeria colectiva que genera la propia naturaleza humana ante lo gravemente desconocido.

Todo en mitad de una Semana Santa cada vez más encorsetada, la de los últimos años, en la que los cortejos atraviesan calles desiertas o, en su defecto, caminan en el sentido que marcan las vallas de color limón. Una Semana Santa gobernada por una falta de educación exacerbada, por la constante desacralización de sus otrora fervientes signos, y por la escasa unión que demostramos los cofrades cuando se trata de afrontar aspectos básicos. Una Semana Santa, además, en la que interesadamente el pánico ya derrama chorreones de cera hirviente, en la que se ponen parches a no se sabe el qué, pero que hábilmente están consiguiendo fermentar entre intereses personales para, tal vez, dejar constancia de algo que para nada necesitamos.

Llegados a este punto nos preguntamos, ¿qué pasará?; ¿a quién debemos temer?; ¿quién es nuestro enemigo?; ¿contra quién saldremos a luchar?. Miedo, si repasamos la Historia, pasarían nuestros hermanos en tiempos de la Segunda República, por citar sólo un ejemplo de uno de los períodos más infaustos a los que han sobrevivido nuestras cofradías, porque lo que ahora se observa más bien se entiende como relativización de intereses de cara a colocar a la Semana Santa y a sus cofradías una bomba de ventilación para insuflar respiración asistida ante determinados problemas de salud que no se corresponden como mal endémico de la celebración, sino que más bien pertenecen a la degradación colectiva de la sociedad que formamos parte.

Y es que desgraciadamente , los problemas a los que se enfrentan las cofradías no son exclusivos a la celebración de la fiesta, sino que afectan a lo cotidiano y precisamente por ello pasan desapercibidos a la conciencia universalizada. La Semana Santa en general, la Madrugá de Sevilla en concreto como principal objeto de debate, se alza como un simple altavoz por la dimensión que obtiene todo cuanto se le interpone.

Por ello pienso que si no se atajan de raíz las verdaderas inquietudes en materia de seguridad que como vecinos nos intimidan en nuestro día a día, los que se evidencian provocados por la masificación de las calles en Semana Santa, buena parte o todo lo que intentemos caerá en saco roto, porque los problemas no vienen cuando una cruz de guía traspasa el dintel de su templo y pisa la calle, ni tampoco lo traemos los cientos de miles de personas que tranquila y educadamente, como por cierto se viene haciendo desde que las cofradías tienen su origen, salimos a conversar con Cristo y su Bendita Madre contemplando serenamente el milagro de cada primavera y disfrutando de la ciudad a la que amamos; los problemas los traen, y reitero no exclusivamente en Semana Santa, quienes ponen su ausencia de civismo y valores al servicio de la ley que los ampara, protege y acoge.

¿O es que acaso los botellones y las peleas ocurren sólo cuando hay hermandades en la calle? Siendo así, es decir, utilizando a la Semana Santa como gran laboratorio de pruebas, hemos de reconocer que la mayor preocupación para muchos de los que salimos, insisto tranquila y educadamente, a participar de la protestación colectiva de fe que es la Semana Santa, pasa por las dichosas sillitas plegables, las cuales cumplen una década entre nosotros y a las que nada ni nadie parece poner remedio.

Dejando claro, pues, que toda acción formativa debe tener como principal objetivo ser de utilidad, y que algo es útil cuando satisface una necesidad, y la seguridad no sólo es necesaria, sino obligatoria para todos, resulta evidente también que la Semana Santa de Sevilla requiere de una reforma integral en la que participen de manera unánime cada uno de sus agentes. Cierto es, y así lo reconocemos quienes participamos de ella durante los 365 días del año, que las hermandades son reticentes a cambios drásticos inmediatos, pero no es menos cierto que si no hubieran sabido adaptarse a los vaivenes del tiempo con toda seguridad no habrían llegado al presente, con lo cual ese cambio, en el que a menudo se omite a Dios, no pasa ni de lejos por el control de las redes sociales ni tampoco puede ser guiado por agentes externos ajenos en buena parte a la integridad moral y sustancial de nuestras cofradías, y que han visto aquí un extraordinario filón de negocio.

Empecemos a construir por abajo, y no desde arriba, fomentando la educación en valores en casa, en los centros educativos o en las propias hermandades, puesto que ahí reside la clave, permitiendo dicho sea de paso a la Semana Santa aprovecharse de la modernidad que nos rodea sin renunciar a la esencia y al compromiso cristiano que la sostienen. Abracemos su combinación. ¡Dejen de meter miedo!

Semana_Santa_Sevilla

Semana Santa 2016: a destacar

José Antonio Martín Pereira | 29 de marzo de 2016 a las 11:23

Las nubes y los horarios

Lo comprobamos especialmente el Domingo de Ramos, donde el riesgo álgido de lluvias previsto para la madrugada del Lunes Santo motivó que las hermandades acelerasen su regreso. Los pasos andando, y los nazarenos aliviados por ello. La Hiniesta y la Estrella entraron a su hora, y la Amargura 45 minutos antes de lo previsto. En esta ocasión las nubes favorecieron a la Semana Santa.

En cuanto a horarios e itinerarios, la vista estaba puesta en el desarrollo de la Madrugá tras todo un año de debate. Finalmente la solución vino de la mano del pequeño matiz aplicado en principio a modo de parche, y los ensambles funcionaron a la perfección. Apenas hubo retrasos, y la sensación generalizada deja muy buen sabor de boca.

El CECOP y la seguridad

Después de lo sucedido en la Madrugá de 2015, la seguridad se había convertido en premisa fundamental para hermandades, Ayuntamiento y CECOP. Y los datos oficiales avalan el nuevo plan de seguridad puesto en práctica, ya que apenas se registraron incidencias destacables en una semana marcada además por los atentados de Bruselas.

Lo más llamativo quizás fueron los aforamientos en determinadas zonas calificadas como de riesgo en función a episodios anteriores. Ése será por tanto el talón a pulir en un futuro, si bien la idea cuenta con el respaldo de las propias cofradías que han visto facilitado su discurrir, y de muchos cofrades que pensamos que a la Semana Santa necesitaba de un giro de tuerca radical en lo que a dicho aspecto se refiere.

Las Siete Palabras y el Buen Fin

Dos cofradías imprescindibles por el rigor de sus cortejos. La primera a pesar del puesto que ocupa en la jornada, que la hace transitar por las calles del centro hasta bien entrada la madrugada, así como de una historia reciente cargada de capítulos poco agradables. La segunda pese a contar con un nutrido grupo de niños entre sus filas, con las connotaciones que esta circunstancia conlleva. El corte clásico del Misterio de Las Siete Palabras, y el del paso de Cristo del Buen Fin dignifican a la Semana Santa de Sevilla.

La compostura del Cerro

El Martes Santo fuimos testigo de la jornada más difícil en cuanto a la meteorología. Una de las cofradías que sufrió los vaivenes entre el sol y las nubes fue la del Cerro del Águila, que se vio obligada a refugiar su paso de Misterio y todo su cortejo en el interior de la Catedral, mientras que el palio se resguardaba en el Rectorado para, poco después, trasladarse también al templo metropolitano. En todo lo que duró la incertidumbre en la calle, el numeroso cortejo formado por nazarenos y acompañantes, tan particular como siempre, guardó una compostura ejemplar facilitando la tarea al grupo de diputados de la Hermandad.

El Cachorro de vuelta

Con la madrugada del Sábado Santo acariciando la cofradía entre la oscuridad de la calle Castilla, los numerosos puntos de luz del paso del Cachorro y el clasicismo de los sones musicales que lo acompañaban convirtieron el regreso de la cofradía en un espectáculo sensorial inigualable. La vuelta de la cofradía trianera conserva matices de otra época al alcance de un público en su justa medida. Ni el frío logró desarticular el decoro de un cuerpo de nazarenos estoico.

Buen Fin

 

Bofetada a la Historia de las cofradías de Sevilla

José Antonio Martín Pereira | 29 de febrero de 2016 a las 11:18

El pasado viernes muchos sevillanos se manifestaban a las puertas del Consistorio, como respuesta a una convocatoria espontánea y en un alarde de identidad ante las amenazas de la extrema izquierda con representación política en el Ayuntamiento de Sevilla (Participa Sevilla, marca blanca de Podemos, e Izquierda Unida), tras conocerse que llevarían al pleno ocho medidas para una supuesta laicidad. Un alarde de fuerza y contundencia que sin embargo no tiene que quedar ahí, porque como bien sabemos el enemigo de las propias cofradías, de la propia Semana Santa y de los propios católicos no está fuera, sino muy adentro.

Hablamos de un fenómeno que experimenta sus orígenes a finales de la década de los ochenta y principios de los noventa, pero que en los últimos años se ha desmadrado especialmente durante el transcurso de los últimos fines de semana de Cuaresma. Se trata de las asociaciones cofrades civiles, que tienen hasta su particular órgano de unión, la Federación de Asociaciones Cofrades de Sevilla (FECO), y que en las últimas semanas de Cuaresma proliferan cual hongos especialmente por los barrios del extrarradio de Sevilla, si bien también las hay que utilizan las calles del centro de la ciudad para sus exposiciones públicas de lo que quiera que sea lo que hacen. Todas tienen en común el dar rienda suelta a sus intenciones fuera del amparo de la autoridad eclesiástica.

Ya en su día, allá por el año 2012, el Vicario de la Archidiócesis, Teodoro León, con buen criterio dirigió una carta a parroquias y Hermandades y Cofradías, instando a que no acoger a las este tipo de cofradías civiles, urgiendo a buscar una real inserción eclesial, y abriendo el debate sobre la conveniencia o no de estas asociaciones de fieles o cofrades de procesionar al margen de la Iglesia.

No obstante, lo que parece evidente es que no se ha hecho lo suficiente y estas salidas lejos de agotarse cada vez extienden con mayor énfasis un modelo que no representa el concepto con el que a partir del siglo XVI, como culminación de un proceso que trasladó la contemplación de Jesús desde su divinidad hasta el sufrimiento, germinó hasta evolucionar en la Semana Santa que hoy conocemos. Como defensa, sus participantes se escudan en el desarrollo de una supuesta labor social que se puede hacer de mil medios, pero no a cambio de abofetear la Historia (en negrita y con mayúscula), la dignidad y el esfuerzo que durante siglos han llevado a cabo las cofradías en Sevilla. En el fondo, lo que da que pensar es que son gente que evita la integración en los colectivos ya existentes, para saciar su ansia de protagonismo alrededor de algo, y aún a costa de que ése algo perjudique a la imagen de la ciudad y a su patrimonio cultural y sentimental.

Nos debe incluso dar que pensar la facilidad que poseen un grupo de chavales (y no tan chavales) para congregar nada menos que dos cuadrillas de costaleros, mientras que durante la celebración de cualquier quinario en hermandades de más de 2000 hermanos, salvo en las Funciones Principales de Instituto, se cuentan los asistentes por unas cuantas decenas. Y peor aún, debe asustarnos la habilidad con la que contratan una banda, reclaman la atención del friki de turno para que les mueva las redes sociales, consiguen los permisos del CECOP, y hasta les abren las puertas del convento las Hermanas de la Cruz. En consecuencia, salta a la vista el papel de costaleros y bandas de música como principal reclamo de esta tipología eventos.

Lo de ayer domingo, con las calles del centro abarrotadas por las buenas condiciones meteorológicas y por la jornada festiva, celebrábamos el Día de Andalucía, se hace complicado de calificar. Conste que no pensaba ilustrar con ninguna imagen, pero es que a veces sólo con ver un ejemplo es suficiente. Todo lo que se diga, sobra.

CcU-4eIW0AAq-W4

CcU-4YNXIAAT5QO_002Fotos: Antonio Casado

El desconcierto

José Antonio Martín Pereira | 25 de marzo de 2015 a las 11:13

Llegados a esta cota del calendario la sensación generalizada es la de que exprimimos tanto la espera que a veces resulta complicado seguir escalando para descubrir el horizonte ansiado. La Cuaresma ultima sus últimas puntadas para configurar el rostro que en varios días lucirá (a pleno sol) la ciudad, en medio de un revuelo que ha vuelto a agitar el frasco de los olores desabridos, emanación que mancha la atmósfera que respiran cofrades y que tiene que ver con los vaivenes de horarios y opiniones a los que han quedado sometida la Madrugá y el conjunto de sus seis cofradías, con el Consejo de Cofradías a la cabeza.

La raíz tiene su origen en el pasado viernes día 20, cuando se hacía pública que la Madrugá de este año sería igual que la del año pasado. El Consejo de Cofradías optaba por esta decisión, «de conformidad con las seis cofradías», después de que el Cecop desautorizara los horarios acordados por los hermanos mayores y ratificados el domingo anterior por el vicario general en el Cabildo de Toma de Horas. La junta de seguridad celebrada a primera hora de ese mismo viernes alertaba de una disfunción de 21 minutos entre el Silencio y la Macarena en el cruce de la calle San Miguel con Trajano.

A partir de entonces el desconcierto parece haberse apoderado de las acciones, con criterios de corte extremo que empiezan a calar poco a poco, secundados por la inestabilidad que reina sobre el órgano gestor de las cofradías sevillanas, el Consejo. De tal modo, opciones que defienden el crear una nueva Madrugá para reubicar cofradías, o limitar el número de nazarenos, ganan adeptos en el complejo rompecabezas que tiene por finalidad el descongestionar los horarios de cara al futuro. Otra alternativa de la baraja, refrendada por el propio presidente de la institución cofradiera Carlos Bourrellier, es la que pasaría por la permuta de lugar o día de hermandades.

En medio de esta laguna , desde el propio Consejo dan por hecho que volverá a haber conteo de nazarenos y cortejos para esta próxima Semana Santa, en un intento además por medir cómo transitan las hermandades fuera de la Carrera Oficial, y no sólo al paso por la misma. Lo que no quita nadie es que este año caminaremos entre parches, circunstancia que se comprueba en los programas de mano que han quedado desactualizados antes incluso de ver la luz por motivo de los vaivenes de última hora. Y no digamos de la imagen de ridículo proyectada…

Gran Poder Sevilla

Relativo a la seguridad del Vía Crucis

José Antonio Martín Pereira | 21 de enero de 2013 a las 11:37

A estas alturas, cuando resta menos de un mes para la celebración del Vía Crucis de la Fe, conocida la ubicación definitiva de los pasos, así como los horarios de ida (que no de vuelta), itinerarios, y forma en la que los cortejos llegarán al recinto acotado y abandonarán el mismo, las miras se centran ahora en la concreción de los aspectos relativos a la seguridad de una jornada que, a priori, se presenta compleja.

Por consiguiente, el pasado martes 8, tuvo lugar una reunión a tres bandas, entre representantes del Consejo de Cofradías y las delegaciones municipales de Fiestas Mayores y Movilidad y Seguridad. El encuentro sirvió, entre otras cosas, para poner sobre la mesa la necesidad de redactar un plan de seguridad y emergencias similar al que se lleva a cabo en Navidad, a fin de resolver la gran afluencia de fieles que se espera congregue la celebración del magno evento. Asimismo, el viernes, miembros de la institución cofradiera y de las dos áreas municipales anteriormente citadas, recorrieron in situ el espacio (Avenida de la Constitución, Santo Tomas, Plaza del Triunfo y Plaza Virgen de los Reyes) por el que se desarrollará el rezo de las estaciones, con idea de analizar sobre el terreno los principales problemas que pudieran derivar del mismo.

La última, a raíz de estos movimientos, es el llamamiento que desde el Consejo han trasladado a las hermandades participantes, para que aunen esfuerzos por mantener el orden en sus cortejos, fundamentalmente durante los traslados de ida, siempre en estrecha colaboración con las fuerzas y cuerpos de seguridad. Se ha pedido que aumenten considerablemente el número de auxiliares externos propios, para que en total sean entre diez y quince, con idea de atar con creces lo que a los cortejos respecta. No obstante, quedan abiertos muchos interrogantes que atañen al apartado de la seguridad, los cuales confiemos se vayan resolviendo en los próximos días.

A vueltas con la vuelta

José Antonio Martín Pereira | 17 de enero de 2013 a las 12:23

A un mes exacto para la celebración del Vía Crucis del Año de la Fe, los diferentes agentes implicados en su organización cierran detalles a marchas forzosas. La última de las reuniones entre Consejo, Ayuntamiento y Cecop, a principios de esta semana, servía para concretar las medidas de seguridad y cómo se articulará el público que asistirá a la ceremonia, centrándose ahora los aspectos en la vuelta de las hermandades a su templo una vez concluya el acto.

A este respecto, si bien los 14 pasos llegarán a las inmediaciones de la Catedral en cuatro grupos según su procedencia (San Lorenzo, Salvador-Alfalfa, Feria y Triana), la vuelta no será de este modo. De este modo, los pasos entrarán a la Catedral en el sentido inverso al de las estaciones, por lo que será el Santo Entierro, que representará la última estación del Vía Crucis, el primero en entrar al templo y el primero en salir. Con este orden, tras el Santo Entierro le tocará el turno al Cachorro, Las Siete Palabras, Montserrat, La Estrella, Gran Poder, Pasión, Los Gitanos, San Esteban, Torreblanca, el Carmen Doloroso, San Gonzalo, Redención y Montesión. Se pretende que la vuelta se realice lo más rápido posible y que cada hermandad se vuelva a su templo a paso de mudá. La idea con ello, es evitar que haya pasos a altas horas de la madrugada como si fuera un día normal de Semana Santa.

Descartada la música

El Consejo de Cofradías desestimaba las aspiraciones de la Hermandad de Las Siete Palabras, que días atrás hizo públicas sus intenciones de que su paso de Misterio regresara con Banda de Música. El máximo organismo de las Hermandades rechazaba esta proposición de la Corporación del Miércoles Santo, manteniendo el acompañamiento musical de los catorce pasos en capilla musical, coral o en silencio.

Hipotética Cuaresma

José Antonio Martín Pereira | 8 de enero de 2013 a las 12:05

Sabido es que novelero mundo de las cofradías sevillanas vincula su calendario al litúrgico en función únicamente de sus intereses. Probablemente no muchos de los que airean la hipotética Cuaresma que desde hoy da paso, sepan que para la Iglesia aún no ha concluido el Tiempo de Navidad, el cual finalizará el próximo domingo con la Fiesta del Bautismo de Nuestro Señor. Caprichoso almanaque con epicentro en el domingo 17 de febrero, que hace poblar las conciencias de cruces de guía, y las redes sociales de caricaturas de la carroza del Rey Baltasar engullida entre capirotes blancos. Sevilla, para lo bueno y para lo malo, argumenta estas formas tan peculiares en su minutero particular donde mide la espera.

Entretanto, las hermandades que participarán en el magno evento a propuesta del propio arzobispo Monseñor Asenjo, siguen diseñando lo que vendrá (a poco más de un mes) rodeadas del mar de dudas que aún cerca los entresijos del acto. Lo que queda del mes de enero se prevé frenético en reuniones, posturas de acercamiento y concreción entre las partes implicadas: Cecop, Consejo de Cofradías, hermandades y Arzobispado.