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Primeras Comuniones: transmutación religiosa

José Antonio Martín Pereira | 5 de mayo de 2015 a las 12:25

Mayo es, entre otras cosas, el mes de las Comuniones. Sin embargo el hecho de celebrar la Primera Comunión hace tiempo que ya dejó de tener el significado con el que se implantó en la sociedad española. El concepto religioso ha quedado relegado definitivamente a un segundo o tercer plano en la mayoría de las celebraciones, en las que lo que más importa es el vestido, el banquete y, sobretodo, los regalos. Cabe puntualizar que en sus orígenes, allá por el siglo XIII, la Primera Comunión no poseía carácter de acto socialmente relevante, pero a partir del siglo XX y hasta la actualidad las circunstancias a la hora de llevar a cabo la celebración han cambiado sustancialmente, hasta tal punto de que limousines, coches de caballos o espectáculos de dj´s formen parte cada vez con más asiduidad de los excesos a la hora de conmemorar tal día.

Tanto es así que existen hasta comuniones por lo civil (así como bautizos de la misma índole), en lo que viene a concluir la transmutación de la ceremonia religiosa por una exhibición de poderío económico familiar que mueve cientos de miles de euros al año. De este modo la Primera Comunión, al igual que ha sucedido con otras celebraciones religiosas como las bodas, la Navidad o la propia Semana Santa, evidencia dos de los aspectos esenciales de la transformación de la sociedad española: el laicismo y el consumismo. Y dentro de esta nueva concepción, el momento central como no podía ser menos se ha desplazado de la iglesia al restaurante.

Lo que está claro es que la Eucaristía o la Sagrada Comunión, en la iglesia católica, significa recordar y volver a celebrar aquella última Cena de Cristo junto con sus apóstoles. La Eucaristía es en sí misma la fuente y culmen de la vida de todo cristiano. Es el sacramento del cuerpo y de la sangre de Jesucristo, con el pan y vino, y ello es algo que habría que recordar a muchos padres y madres. A la vista está, da pena comprobar en lo que nos estamos convirtiendo…

La Basílica Menor de Triana celebra su primer aniversario

José Antonio Martín Pereira | 3 de junio de 2013 a las 12:25

La noticia fue anunciada a la Corporación trianera por el propio Arzobispo de Sevilla, Monseñor Asenjo Pelegrina, en el transcurso de la Función Principal de Instituto celebrada el 4 de marzo de 2012.
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En el curso de la Solemne Funcion Principal del Quinario en honor y mayor gloria del Santísimo Cristo de la Expiración, celebrada en la mañana del 4 de marzo de 2012, segundo domingo de Cuaresma, el Excmo. y Rvdmo. Arzobispo de Sevilla, D. Juan José Asenjo Pelegrina, notificaba al por entonces Hermano Mayor de la Corporación del Viernes Santo trianero, D. José María Ruiz Romero, el Breve Apostólico por el que Su Santidad el Papa Benedicto XVI otorgaba al Templo dedicado a su bendita advocación el rango y dignidad de Basílica Menor. El decreto que instituyó la nueva Basílica Menor de Sevilla había sido firmado días antes, concretamente a fecha de 22 de febrero, sin embargo, menos de un día separó la costatación en la sede del Palacio Arzobispal y el comunicado oficial por parte del prelado. Con ello el templo del Cachorro, sito en la calle Castilla, pasaba a ser la cuarta Basílica de la ciudad, junto con las de la Esperanza Macarena (por bula de Pablo VI de fecha 12 de noviembre de 1966), Ntro. Padre Jesús del Gran Poder (bula de Juan Pablo II de 29 de diciembre de 1992) y María Auxiliadora (el 26 de octubre de 2008), y la primera del arrabal de Triana.

Un anhelo, entendido así en el seno de la hermandad trianera, que nació a feliz propuesta del recordado y admirado D. Francisco J. Ruiz Torrent, por entonces Teniente de Hermano Mayor, ocupando D. Francisco de Asís Osorno el cargo de Hermano Mayor (1998-2004), y actuando curiosamente el propio Ruiz Romero como Mayordomo. No obstante, en aquella ocasión la solicitud no cuajó y quedó desestimada por diversas causas entre las que figuraba, principalmente, la carencia de ciertas premisas logísticas necesarias para ello. Sin embargo, las primitivas intenciones no descansarían en su cometido y, de la mano del otro gran proyecto surgido a la misma vez, el retablo para el Santísimo Cristo de la Expiración, inaugurado felizmente el 3 de octubre de 2010, poco a poco las ilusiones irían colmándose de argumentos. Fruto de ese silencio hecho trabajo, el día 15 de diciembre de 1999 se logró la dedicación del templo, siguiendo la advocación del propio Cristo, hecho aún no interiorizado en la conciencia de muchos trianeros y trianeras.

Pasado el tiempo, y tras varias tentativas no oficiales en tal sentido (igualmente denegadas), se reactivaron los originarios planteamientos coincidiendo con la semana del Quinario en honor del Cachorro, entorno a un año antes de la consagración. En este sentido, el propio Arzobispo, acogiendo con gran satisfacción la solicitud, pidió se realizara un completo memorandum que acompañara a la reiterada instancia. Toda vez que fue elaborado y entregado el mismo, completando el trámite, sería propio prelado quien lo presentara en la comisión de la Conferencia Episcopal española, obteniendo esta vez sí el juicio favorable de parte de la citada institución. Por consiguiente, además de este visto bueno hubo de realizarse el envío de un opúsculo entorno al templo, así como de un álbum fotográfico en el que se detallaban la forma y disposición interior y exterior del susodicho, insistiendo particularmente en la disposición del presbiterio, la fuente bautismal, el lugar de reserva de la eucaristía y de los confesionarios.

En estos términos, poco más tarde la documentación sería remitida al prefecto de la Congregación para el Culto Divino, el Excmo. y Rvdmo. Cardenal D. Antonio Cañizares Llovera, el cual tras el oportuno análisis concedió su aprobación a tal causa. La Congregación para el Culto Divino es aquella que se ocupa de todo lo que concierne a la Sede Apostólica entorno a la promoción y la reglamentación de la Liturgia y, en primer lugar, de los Sacramentos. Además, es la encargada de promover la acción pastoral litúrgica en lo relativo a la preparación y la celebración de la Eucaristía, de los otros Sacramentos y de los sacramentales, así como la celebración del domingo y de las otras fiestas del año litúrgico y la Liturgia de las Horas. En este sentido, sin lugar a dudas las gestiones del prelado hispalense fueron fundamentales para que la mencionada congregación aprobara la certificación, en virtud a las normas vigentes para la declaración del título de basílica menor recogidas en el Basilicae Minoris, de fecha 9 de noviembre de 1989. En última instancia, la proposición fue autorizada por Su Santidad el Papa Benedicto XVI, quién firmó el Breve Apostólico que llenaba de orgullo y alegría a la señera Corporación de la calle Castilla tal día como hoy hace justamente un año. A este respecto Fernando Briones, actual Teniente Hermano Mayor, declaraba por aquel entonces que «la Hermandad ha aprovechado el momento institucional histórico, labrado en el tiempo y muy consolidado a día de hoy».

Esta imagen permanece aún imborrable en la retina de quienes fuimos testigos de tan gloriosa jornada…

Foto: Hermandad del Cachorro