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Hoy volveremos a encontrarnos

José Antonio Martín Pereira | 5 de abril de 2020 a las 11:36

Despertó el Domingo con la alegría desmedida de unos rayos de sol que brotaban impacientes sobre el inconfundible marco azul preparado con esmero por la primavera. Ajena la luz al improvisado escenario que Dios ha dispuesto para nosotros, derramando sobre la tierra de María Santísima la más hiriente melancolía.

Nostalgia que se entiende al fin y al cabo como el anhelo de personas, hechos, lugares o cosas del pasado, de situaciones vividas que nos hicieron felices. La diferencia entre la nostalgia y el recuerdo es la intensidad, que en la nostalgia es más acentuada e incluso tal y como sostienen diversas teorías psicológicas posee la capacidad de producir bienestar. Ventura que encuentra acomodo en la liturgia que inicia para los católicos este tiempo de Pasión, multiplicando su magnitud hasta cotas de largo alcance. La Semana Santa no es pasado y, aunque los contraluces amenacen con dominar los principales análisis en un intento por exponer la antítesis a lo que debió ser, el mensaje que los integrantes de las cofradías debemos lanzar al mundo en este día es precisamente todo lo contrario, un mensaje de esperanza.

Para los cofrades, la Cuaresma amén de un escenario de preparación personal destinada al encuentro con Dios conlleva también un profundo interés por el tiempo en todas las vertientes de su acepción. Sin embargo, es precisamente el conteo de los días el que nos invita a levantamos con celeridad acosando con la mirada al calendario, porque en el fondo somos conscientes de que el caudal de la cuenta atrás desembocará en un mar amurallado de vida. Y no importa que se escape, casi sin quererlo abrimos de par en par portalón para darle salida alimentando el ansia con la que los dominios del silencio ceden pausadamente paso a la algarabía propia de una ciudad que tiende, con la más precisa de las naturalidades, su mano al fulgor de la primavera.

Así llega el Domingo de Ramos, y con esos nervios saldré a buscarte. Allí donde los viejos y cobrizos muros de la muralla despedirán tus sombras para dejarte marchar por la estrecha vértebra que te conducirá al corazón de la ciudad, como queriendo abrazarte intentando secuestrar la grandeza de la que gozan en tu barrio los 364 días del año restantes. Te esperaré ahí, invisible entre la multitud, deseoso de oler el incienso que te precede y las flores que te engalanan, ávido por escuchar esos tambores que marcan el compás de tus bambalinas al viento. Ya es Domingo de Ramos, y en la esquina donde me robaste el corazón volveremos a encontrarnos, porque Tú no olvidas mis promesas ni yo el lugar donde siempre nos citamos para renovarlas. Te esperaré ahí, de corazón lo haré Madre Hiniesta.

Virgen_hiniestaFoto: Azul y Plata

Sé que volverás

José Antonio Martín Pereira | 17 de marzo de 2020 a las 10:57

Jamás pensé que aquello que días atrás nos contaban podría convertirse en certeza. Que la historia, aún por escribir, concluiría sin ni siquiera haber empezado. Que dejaríamos el libro de los sueños del mismo color de aquellos nazarenos con los que pretendíamos encontrarnos entre las sombras del parque, cuando los primeros rayos se entregaran a la tarde invitando a dejar atrás los nervios de la mañana.

Acabas de irte y ya se te extraña, porque la conciencia no acierta a comprender que los encuentros que habíamos pactado, ahora no habiten más que en lo recóndito de cada interior dejando un reguero de nostalgia sin consuelo.

No ha venido aún la primavera y ya daría la vida por cambiarla, por llenar de intensidad estos silencios con el ajetreo de parihuelas de ensayo; de ejércitos de candelerías relucientes; de majestuosos altares desafiando las alturas; de repartos de papeletas de sitio; de túnicas por planchar y escudos esperando aguja e hilo; de capirotes que regresan tras el letargo en los altillos; y madrugadas, de largas madrugadas de casas de hermandad.

Acabas de irte con la fugacidad con la que acostumbras, pero esta vez sin que el incienso difumine perfiles por las esquinas. Los sentidos, todos los sentidos, quedaron vacíos, descompuestos sin el olor a cera mezclada con clavel; sin los aromas que desprende la miel de los pestiños; sin los crujidos de la madera y el rachear de las alpargatas de los costaleros; sin saetas ni cornetas; sin bullas ni pies cansados; sin programas de mano arrugados del salir y entrar en los bolsillos; sin alfileres en las solapas de las chaquetas; sin la luz de los cirios que tenían previsto anunciar, como solo ellos saben, el triunfo de la Vida.

Acabas de irte, y la contradictoria percepción del recuerdo se ha instalado sobre una realidad que exhibe primogénitos deseos, implorando refugio en el regazo de la Palabra, semilla que ya busca raíces en el delicado huerto que Sevilla reserva al anhelo, a la espera de que imperfecciones futuras deparen provechosas tardes de sol y éstas vuelvan a abrir de nuevo el ciclo que quedó por cerrar.

La melancolía se abre paso y de nada sirve que las confiterías sigan pregonando en sus cristaleras que “hay torrijas”. El bacalao este año no vivirá su apoteosis cuaresmal. Las túnicas no irán a las lavanderías y las insignias, perfectamente dispuestas, quedarán en el reposo oscuro de los armarios esperando que vuelvas con fulgores a reclamarlas. El azahar, que es más que una flor, ultima sus aromas desnudando los naranjos cuales muestras de aquello que pudo ser y no será.

Acabas de irte pero sabes qué, sé que volverás. Porque siempre vuelves, porque aunque esta crónica nunca haya sido escrita, la Esperanza, que en Sevilla tiene nombre de mujer y vive junto al Arco, habita cual primavera palpitante en el corazón de cada invierno, y amanece como aurora sonriente detrás de cada noche. Tal vez el que reside al final de la calle Castilla, haya dispuesto este guión diferente para hacernos comprender la suerte que tenemos de disfrutar del milagro de la vida que comienza en el Salvador entre palmas y varitas plateadas y concluye en el corazón de la ciudad a los pies de un sudario, demostrándonos así que esa fortuna no está al alcance de quienes sufren en hospitales, en residencias o en la más punzante soledad. Al fin y al cabo Dios siempre decide por nosotros, y sus designios son inescrutables.

Lejos quedan los últimos ecos con los que dijiste adiós en San Lorenzo, pero estoy seguro que podré volverte a esperar otros 377 días. Sé que volverás.

Semana Santa 2020

Domingo de Ramos 2019: memorias

José Antonio Martín Pereira | 15 de abril de 2019 a las 12:15

El Domingo de Ramos aviva la fugacidad con la que se nos consume este tiempo de Pasión, Muerte y Resurrección del Señor que durante una semana al año tiene lugar en las calles. Así, tan pronto un mar de nazarenos blancos se adueña del corazón del parque de María Luisa, como la imponente trasera del palio de la Virgen de la Amargura conforma de nuevo el anhelo con el que mantendremos viva la llama el resto del año.

Si hay algo que permanece en este día, amén de la ilusión generalizada por vivirlo intensamente, es la calidad inconfundible de la que es “Madre y Maestra” de un estilo musical, la Agrupación Musical Santa María Magdalena de la localidad vecina de Arahal. Deleite sensorial tras el Cristo de la Buena Muerte de la cofradía de la Hiniesta, de nuevo la interpretación de sus marchas volvió a transportarnos a la más pura infancia.

Arahal

Domingo de Ramos 2017: memorias

José Antonio Martín Pereira | 10 de abril de 2017 a las 11:20

El Domingo de Ramos nunca defrauda. Será por la ilusión acumulada después de todo un año esperando, o por el contraste que traen sus cofradías y que va derivando con la caída de la tarde, el caso es que un año más la ciudad pudo ser testigo del sueño sin mirar al cielo más que para cubrirse del sol. Sin sobresaltos de importancia, a destacar fundamentalmente el calor que acompañó a los cortejos (ligado al consumo de botellitas de agua) desde primera hora del día y hasta la entrada de la noche, y los aforamientos en ciertas calles, medidas adoptadas el pasado año y que ayer volvieron a despertar las primeras controversias, especialmente al paso de la Hermandad de la Amargura por las calles Francos y Alcázares. Por lo general menos público del esperado, no obstante de nuevo los amigos de la calle es mía, sillita plegable en mano, volvieron a campar a sus anchas como vienen haciendo desde hace casi una década con total impunidad.

A destacar lo bien que suenan nuestras bandas, desde las Cigarreras a Santa María Magdalena de Arahal, el portentoso andar de los Misterios de la Paz o la Amargura (nada nuevo), o el curioso exorno floral del paso del Cristo de la Humildad y Paciencia de la cofradía de la Cena.

domingo de ramos

¡Cuánto hemos cambiado!

José Antonio Martín Pereira | 26 de enero de 2016 a las 11:18

Dentro de los nuevos esquemas con los que el público de hoy, sevillano y visitante, sale a la calle a contemplar el discurrir de las cofradías (circunstancia referida en otros artículos); e inmersos, además, en la progresiva adaptación que realizan las propias hermandades a través de sus diputaciones mayores de gobierno con el objetivo de cumplir los horarios sin descuidar la seguridad y dignidad de sus cortejos, existe un hecho implacable que es la memoria para recordarnos de dónde venimos y para tal vez poner en evidencia ciertas pautas de comportamiento actuales.

La estampa, cedida gentilmente para este espacio por el amigo Eugenio Borrego, nos traslada a un Domingo de Ramos que se encuadraría, según su propio autor, entre 1970 y 1975. El Misterio de la Hermandad de la Cena, con su antiguo apostolado, desciende por la calle Lasso de la Vega encarando el último tramo que le conducirá al inicio de la Carrera Oficial. Llama poderosamente la atención lo despejada que se encuentra la vía por la que discurre la cofradía, coyuntura impensable a día de hoy. Asimismo, la interminable escolta de cangrejeros que acostumbran a blindar el transitar de casi cualquier paso en la Semana Santa de hoy apenas se distinge entre los servidores de la cofradía hace cuarenta años. La limpieza del asfalto es otro de los hechos que saltan con fuerza a primera vista.

A menudo surgen críticas relativas al estado actual de la celebración (cada vez menos) religiosa que toma las calles de Sevilla durante siete días coincidiendo con el inicio de la primavera, y de la implacable degradación de términos sufrida especialmente durante los últimos años. La respuesta en ocasiones se circunscribe a la expresión de una instantánea que delata cuánto, y no siempre para bien, hemos cambiado.

misteriodelacena_antiguoFoto: Eugenio Borrego Páez

La Amargura

José Antonio Martín Pereira | 21 de noviembre de 2015 a las 8:51

La Amargura es ese bálsamo en el que refugiar la locura que cerca al mundo; el espejo en el que cualquier ser humano debería mirarse al menos una vez en su vida. No existe un rostro que exprese con mayor sensibilidad tan exquisito consuelo; tan verdadero sentido. Noviembre no alcanza su esplendor hasta que la Virgen no desciende de su camarín para complacer el tiento brindado por el viejo barrio. Soplan vientos que conducen el rumbo inevitablemente hacia el frescor del Adviento; entretanto en San Juan de la Palma el tarro de las esencias ha sido descubierto.

besamano_amargura

Foto: @Hdad_Amargura

Otro dominio precede

José Antonio Martín Pereira | 30 de enero de 2014 a las 11:03

Ahora que la cadena del frío reduce su opresión, los dominios del silencio ceden paso a la algarabía propia de una ciudad que tiende, como es habitual, su mano al fulgor previo a la primavera. Respecto a la lluvia ni un ápice de nuevos designios, con la correspondiente alteración biológica adscrita al fenómeno, a la que se adhiere la particular y eterna preocupación del cofrade que sostiene que ésta retornará cuando menos se la desee.

En este sentido, esboza la luna la firme realidad de que en unas semanas el Tiempo Ordinario que viera su origen tras la Fiesta del Bautismo de Nuestro Señor, terminará por hallar el fin cerca de la calle Toneleros, como si de una composición de Juan Valdés se tratara, en el encuentro del Cristo que reparte Salud desde el Real de la Carretería.

A partir de entonces, la gubia que desde hace siglos talla la hechura con la que Sevilla recibe a la hilera de palmas que determinan que un domingo que es mudable se alce con el honor de ser el día más especial del año, se declararará dueña de delirios, a la espera de que abril trace el guión y el Giraldillo el camino. La Gloria hoy está un paso más cerca…

Triana Sevilla

Sevilla: detalles del Domingo de Ramos 2012

José Antonio Martín Pereira | 2 de abril de 2012 a las 11:02

Como quiera que las previsiones ni erraron ni van a errar durante la presente Semana, ésta comenzó como se la esperaba, es decir, privando a las cofradías de la primera mitad de la jornada de poder realizar estación de penitencia al gran templo metropolitano.

Curiosas contradicciones: en la calle Río de la Plata entorno a las dos de la tarde, la evidencia tomaba cuerpo en el comunicado oficial de la Hermandad de La Paz. En ése mismo instante, cuando la muchedumbre comenzaba a disolverse, el sol hacía acto de presencia colándose entre los renegridos nubarrones.

Por otro lado, sería la propia lluvia (incesante durante las horas centrales de la tarde) quien a la postre permitiría la que sin duda quedará como una de las estampas para el recuerdo toda vez que el ciclo haya consumado de nuevo. Dos generaciones unidas de la mano caminan hacia la Colegial del Divino Salvador, la Hermandad del Amor en su máxima expresión.

Relativo a La Hiniesta, y los callejones

José Antonio Martín Pereira | 24 de marzo de 2012 a las 12:16

Probablemente sepa, y sino se le pongo en situación, que a principios de la presente semana la Hermandad de La Hiniesta solicitó de urgencia a la junta superior del Consejo de Cofradías un cambio en el itinerario aprobado en el pasado Cabildo de Toma de Horas. La razón tuvo origen y fue confirmada tras la negativa prueba realizada al palio por la calle Lira en la noche del martes.

De tal forma, cuando la cofradía llegue a San Marcos alrededor de la medianoche, en lugar de continuar por el recorrido previsto en principio (Vergara, Hiniesta, Lira, Juzgado, Plaza de la Moravia y San Julián), proseguirá su discurrir por San Luis hasta Santa Marina para, en ese punto, seguir por Padre Manjón, Bordador Rodríguez Ojeda y Duque Cornejo.

No obstante mucho de lo que se ha dicho y escrito en estos días, haciendo omiso a la verdad, ha inducido a la crispación de parte de los vecinos de aquellas calles por las que la cofradía este año no transitará. En estas, conviene señalar que el impedimento no era un reborde de lo que iba a ser un balcón (finalmente retirado), sino uno de los balcones de esa misma fachada ya terminado, el cual posee un saliente de hierro para apoyar la base del balcón en forma de ‘S‘. Por lo que respecta al otro extremo de la calle, y en lo concerniente al paso del Cristo de la Buena Muerte, para que éste pudiera pasar sería necesario desmontar las maniguetas del paso, siendo inviable el discurrir del paso de palio por ése mismo punto (es quince centímetros más ancho). Se da la circunstancia además de que por el Pasaje Mallol es imposible igualmente que la cofradía marche, dado que con los nuevos respiraderos el palio arrastraría las perillas por los balcones. Igualmente la Hermandad sopesó el tránsito por la calle Hiniesta, desestimado mismamente por la extrema estrechez de la misma.

A golpe de martillo: Manolo Santiago

José Antonio Martín Pereira | 8 de febrero de 2012 a las 11:11

Ahora que los primeros golpes de martillo desnudan frías noches, la retentiva pide paso, porque nunca está de más homenajear a quienes, habiendo derrochado sentimientos de bondad y saber estar, contribuyeron a que la hilera de capirotes siguiera desembocando, como actualmente sucede cada primavera, a los pies de la Giralda.

Y de aquellos nombres, de aquellas personas cuyo rostro en gran parte de los casos solo conocemos, la mayoría de los cofrades, a través de estampas en sepia o blanco y negro, queda tanto por aprender que a veces, inconscientemente incluso, tendemos a sostener firmemente la manifiesta tendencia a la involución del invento al que Sevilla acogió bajo la definición de Semana Santa.

Entre ellos, aprovechando que es tiempo de ‘igualás’ y ensayos costaleros, sirviendo además como contrapunto para todo el que crea o piense que los pasos se mandan dando voces, tal cual los impulsos de los malos hábitos han concebido, y que el arte se puede aprender, como si existiera manual para tal fin, hoy quisiera rendir homenaje a uno de los capataces ilustres, de esa vieja guardia que sembró escuela desde la humildad y mediante la estricta noción y puesta en práctica de lo que significa el término afable, Manolo Santiago Gil.

Un Manolo Santiago al que aún a día de hoy los que fueron sus costaleros recuerdan con emoción, y a quien en esta grabación extraída del Vhs Especial que PM Videos editara sobre la Hermandad de la Paz, vemos mandar, con el que fuera su particular estilo, delante de su Virgen de la Paz, dos años antes de que nos dejara. Corría el Domingo de Ramos de 1995, las calles del barrio del Porvenir eran testigos de un sol de Domingo de Ramos radiante, y Soria 9, dirigida entonces por el Teniente Coronel Abel Moreno Gómez, interpreta la famosa composición ‘Corpus Christi’. Del Maestro es la palabra…

Fuente: Youtube; usuario: Jugardel