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Una auditoría externa revela las cuentas de la Iglesia

José Antonio Martín Pereira | 18 de junio de 2013 a las 15:32

La Conferencia Episcopal Española hacía pública el pasado jueves la Memoria Justificativa de Actividades correspondiente al ejercicio 2011. En esta ocasión, la particularidad ha recaído en que las cuentas se han sometido a una auditoría externa practicada por PriceWaterhouseCoopers (PwC), cuyo portavoz ha destacado que la Memoria «ha sido preparada de forma adecuada y fiable en todos sus aspectos significativos». Es preciso señalar que anualmente este texto se entregaba a la Dirección General de Asuntos Religiosos, pero desde el año 2008 se presenta de forma más completa y mejorada, tras el compromiso adquirido con motivo del nuevo modelo de asignación tributaria.

Dicha Memoria, como es habitual, se desglosa en dos grandes apartados. En el primero se detalla la asignación tributaria del año 2011 junto al reparto del Fondo Común Interdiocesano, mientras que en el segundo se ofrecen datos sobre las diferentes actividades de la Iglesia Católica en nuestro país. Para comprender mejor la presentación, el documento incluye una breve introducción explicativa y un apartado final, a modo de resumen y conclusión

La lectura de los números revela que el dinero que se aporta la Iglesia se multiplica en su interior y «en el ámbito pastoral, educativo, cultural y asistencial supone un ahorro de miles de decenas de millones de euros para las arcas públicas». Valga saber que durante 2011 fueron 4.310.772 las personas atendidas en sus necesidades básicas (comedores sociales, centros de acogida, de promoción de trabajo, de víctimas de la violencia, etc.). Destacan los centros para mitigar la pobreza, que son un 60% del total (7.743).

Cierto es, sin embargo, que aún con datos en la mano siempre habrá quien discuta y reste valor a lo incuestionable…

Fuente: Youtube; usuario: EpiscopalConferencia

 

Las cofradías, sostén de la Crisis

José Antonio Martín Pereira | 14 de julio de 2012 a las 23:21

Ni que decir tiene mencionar la manita de tizne que ha recibido el horizonte de nuestro país en la presente semana. Futuro incierto, hipotecado a los designios del binomio banca-Europa, que sin embargo algunos insisten en separar de un pasado reciente, adscrito a un apellido que responde como oficio milenario, el cual descansará en los libros de Historia, toda vez los años pasen, como una de las etapas más desastrosas desde que España es tal.

Y pese a ello, entretanto la mayor parte de la sociedad asimila sucesivos malos tragos cual desayuno diario, no faltan los empeñados en seguir maltratando la dignidad de la Iglesia exigiendo, desde posturas cargadas de odio, que los recortes a poder ser acaben con esta institución que tanto bien a cambio de nada realiza en sus labores diarias. No obstante, ése mensaje de sinrazón y despropósito, amparado en la radicalización impune consentida por el aparato legislativo, no deja de ser el mismo con la que desde hace algún tiempo determinados grupos hacen alusión al respeto, siempre bajo sus principios absolutistas.

En estas circunstancias, inmersos en una realidad que reclama a gritos un mensaje de esperanza, es momento de que las cofradías en Sevilla jueguen uno de los principales roles por los que fueron concebidas. Se determina necesario pues el máximo ahínco en pos de la solidaridad con el prójimo, dicho lo cual será preciso redoblar esfuerzos en el apartado caritativo, porque al final ya se sabe, merece infinitamente más la pena ayudar a una persona que ver concluida cualquier aspiración material destinada a incrementar patrimonios de por sí difíciles de mejorar. En definitiva hablamos de labor conjunta, porque las Hermandades son la suma de sus hermanos, y en las Diputaciones de Caridad cabemos todos.

Paralela realidad

José Antonio Martín Pereira | 29 de abril de 2012 a las 11:30

Feria (que se va) y tardes de Maestranza aparte, la perenne borrasca que ceba intenciones sobre los cimientos de España desde 2007 volvía a dejar caer un nuevo azote en la mañana del pasado viernes. Emulando al Viernes Santo, por aquello de las nubes, y manifestado con la inapelable virulencia que desprenden los números, infranqueables guadañas en la conciencia humana, la lacra del paro continua escalando peldaños en el inexacto medidor que aglutina estados de ánimo conjuntos.

En estas, Sevilla como ya es costumbre no se viste de excepción, más bien experimenta lo contrario resultado de una cifra ajena desde 1998 que viene a engrosar la tendencia al alza, en términos relativos, prácticamente identica a la media andaluza (6,5%) y algo inferior, no mucho, que la española (+6,94%).

Paralela realidad, adversidad a la que la Archidiócesis en general, y las cofradías en particular, hacen frente a diario a través de finitas bolsas de caridad que ahora incluso se determinan insuficientes. La cuestión será comprobar hasta dónde son capaces de sostener la caída estas ayudas, y qué pasará el día que verdaderamente no puedan hacerlo. Tal vez, en el escenario que el sistema financiero y la burbuja inmobiliaria han dispuesto, la Iglesia, sevillana o española, juegue ahora uno de los roles más relevantes de su historia.

Las cifras hablan por sí solas

José Antonio Martín Pereira | 22 de abril de 2012 a las 22:54

Viene conformándose como una constante el hecho de atacar e injuriar a la Santa Iglesia Católica en los últimos tiempos aquí en el cómico país del todo vale, por ello no sorprende el revuelo al que constantemente esfuerzan por derivar desde ciertos ámbitos de la política, con sus parásitos allegados cual fervientes escuderos. A la vista de esta circunstancia, uno tiende a pensar que tal vez sea ésta la forma en la que los resentidos con no se sabe qué expulsan su ira, falta de ética o simplemente el cúmulo de malas intenciones origen de vacuos habitáculos para el corazón, no obstante ya se sabe, en el ámbito de una sociedad que abraza la falta de valores y estímulos cualquier razón se eleva suficiente para colocar la venda que vista de opaco las realidades.

Lástima, probablemente esos mismos no sepan que la institución contra la que cargan, la Iglesia Católica, ahorra al Estado con su labor asistencial, educativa, sanitaria o de mantenimiento del Patrimonio Cultural, entre otras actuaciones, aproximadamente entre 30.000 y 32.000 millones de euros al año, restando dicho sea de paso competencias esenciales al mermado erario público. Los datos están ahí, hablan por sí solos y pueden ser desglosados al detalle utilizando las fuentes pertinentes.

Resulta además paradigmático que aquellos que ningunean la palabra respeto, incluyéndola como episodio protagonista en irreales fábulas, obvian hasta tal punto sus propias mentiras que incluso llegan a tomarlas por verdaderas. Por si lo desconoce, sepa que Cáritas Andalucía alertaba el pasado martes acerca de la disminución de la aportación económica que la Administración andaluza (la misma en la se investigan distintos casos de corrupción) venía haciendo a través de las consejerías de Empleo e Igualdad y Bienestar Social, lo que se traducirá irremediablemente en una merma en las atenciones al conjunto de necesitados que crece por momentos. Ahí queda eso…