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En solidaridad

José Antonio Martín Pereira | 12 de mayo de 2011 a las 16:12

Hoy es de esos días en los que la perplejidad no abandona el alma. Supongo que permanecerán al tanto, varios temblores sacudían en la tarde ayer la región de Murcia, con especial incidencia dos de ellos (de 4,4 y 5,1 grados de magnitud respectivamente en la escala Ritcher), ocasionando 9 víctimas mortales, 167 heridos, y numerosos daños materiales los cuales en este preciso instante comienzan a evaluarse. Conmoción propagada en correspondencia a las informaciones que constantemente van superponiendo datos, nada agradables dicho sea de paso. Desgraciadamente la tierra ha vuelto a mostrar su lado más cruel, y ésta vez la tragedia queda en casa, y no a cientos de kilómetros.

Obviamente, y a tenor de lo que se va conociendo, en la presente jornada sobra cualquier referencia cofrade, por muy significativa que ésta pueda o pudiera ser. Es momento pues de elevar un mensaje de ánimo con destino a aquellos que han pasado la noche más amarga jamás imaginada. Precisamente ahora me vienen a la mente desconsolados recuerdos de Jueves y Viernes Santo, reafirmando una postura que encaja dentro de la superficialidad, quiero decir, que lo verdaderamente importante no es que la lluvia imposibilite el desarrollo habitual de las cofradías durante un día o una semana, sino la magnitud humana de tragedias como la fatalmente acontecida. Y que nadie busque tres pies al comentario, porque le aseguro que no lo tiene.

Tal y como se han venido desarrollando los hechos desde la pasada tarde-noche, únicamente podemos desde la distancia enviar deseos de Esperanza con destino a todas y cada una de las familias a las que la vida les ha cambiado el rumbo de manera improvisada. Va por ellas, el rostro de la que siempre ofrece el verde brillo de su mirada como respuesta al desconsuelo.

El destino

José Antonio Martín Pereira | 10 de mayo de 2011 a las 18:13

Con la que nos está cayendo, en la España donde el cuatro roza el cinco en las cuentas de los millones a los que se les recibe con un portazo acompañado del irreal «ya le llamaremos» sangrante a más no poder, la ventura prorroga el escabullir de beneficencias cuando el caramelo vislumbra ser recibido.

Me contaba que a veces siente ganas de arrojar la toalla, aunque su ímpetu personal y la presencia de quienes le rodean mantienen una coraza que actúa a prueba de decepciones. Le comentaron que ésa podría tornarse en la opción que liberara sus capacidades profesionales, pero el tiempo ha venido asentando fariseas palmadas en la espalda hasta descubrirle una realidad similar a la conocida meses atrás. Sarcásticamente sonríe ahora que son días en los que falsedades políticas afloran a cada esquina, a él ya le agotaron el beneplácito concedido a la paciencia. Y aún así existen, los mismos que consintieron y propulsaron la Andalucía de los EREs, quienes manifiestan la desfachatez de requerir un voto que decidido está no dejará sumir por esos derroteros.

Hoy le noté apesadumbrado. Tirando de valentía para contarme el problema que limita sus horas de sueño, fue dándome detalles de su situación hasta detenerse en una particularidad. Casi costaba creer su relato cuando puntualizaba lo acontecido en esta mañana, le tuvieron aguardando casi dos horas para finalmente pasar por alto su presencia. Solo acudió a pedir que no jugaran con sus inquietudes, algo que a la vista de los hechos parece estar reñido con el poder. No obstante, el destino había decidido regalarle el último aliento. A un puñado de kilómetros de la capilla universitaria, en una ubicación indigna para tan preciado objeto, descansa un cuadro de considerables proporciones con el rostro, gastado probablemente por la exposición a los rayos del sol, del Cristo de la Buena Muerte de Los Estudiantes. Buena parte de la espera la practicó implorando al Cristo por su suerte laboral, una suerte que tal vez mañana cambie.

Foto: RV

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Futuro

José Antonio Martín Pereira | 9 de mayo de 2011 a las 11:25

La cuestión es que Semana Santa y Feria son ya historia. La ciudad irreversiblemente despertaba hoy acondicionando el molde de la rutina, quién sabe de qué forma y hasta cuándo. Existe un proverbio ruso el cual manifiesta abiertamente que «añorar el pasado es correr tras el viento», y no le falta razón. Por ello, deberíamos arropar la vuelta a la normalidad manteniendo alzada la Cruz de Guía de la Fe como impulso de comunión entre presente y futuro, dejando claro que ser cofrade no es parecerlo una semana, refrendándolo en el día a día cobijando las directrices bajo el estandarte de la Palabra.

Quizás la liturgia de Pascua esté brindando el sosiego del que la Cuaresma suele privar. Si se han fijado, la actualidad relacionada con el mundo de las cofradías de Sevilla brilla por su ausencia, desenmascarando la concepción a menudo esquivada que ratifica el sobrado gusto de los cofrades por complicar las cosas. Los amaneceres de mayo ralentizan tal aserto, revelando que es posible sellar hojas de calendario sin hacer tanto ruido, trabajando igualmente por las hermandades y sus diferentes acciones de caridad y apostolado, e intentando no descuidar un porvenir que instala constantemente nuevos basamentos.

Mayo es el mes de María, e igualmente pudiera ser el de la reflexión. Hacia dónde dirigimos la órbita semanasantera, y hacia dónde queremos hacerlo. Parte del futuro está en nuestras manos…


La Esperanza

José Antonio Martín Pereira | 24 de abril de 2011 a las 15:54

Fue lo que nadie quiso, marchándose sin pronunciar palabra. El Miércoles culminaba la estrechez impuesta por San Pedro para la Semana más amarga del calendario sevillano. Lejos quedaba por aquel entonces el aguerrido sol de Domingo de Ramos, y más aún el desafiantemente instalado semanas atrás. A partir de hoy, cúmulo de recapitulaciones y lamentos profundizarán en libros de Historia en un intento desesperado por encontrar el consuelo extraviado. Nada es necesario, ya lo recordó San Pablo: «Si Cristo no hubiera resucitado, vana seria nuestra fe» (I Corintios 15,14).

Por eso no ahoguen sus pensamientos entre la telaraña del infortunio pasado, abracen aquello que les hizo sonreír, devuelvan a su mente los detalles que manifestaron imborrable parte de su Semana Santa, recuerden momentos en buena compañía y mantengan presente que la Esperanza habita en la tierra de María Santísima todos y cada uno de los días del año.

¡Feliz Pascua de la Resurrección!

Calma recuperada

José Antonio Martín Pereira | 6 de abril de 2011 a las 19:34

Sepa usted que en San Bernardo han recuperado la calma después del desafortunado incidente. La rápida eficacia del Cuerpo Nacional de Policía ha logrado esclarecer la sustracción de dos copones que se encontraban en el interior del Sagrario de la iglesia parroquial, hecho por el que ha trascendido la detención de una persona, un mendigo que solía frecuentar el templo y el propio barrio para pedir limosna, y que el mismo día del suceso (según testigos) había mostrado una actitud violenta hacia el párroco.

Como recordarán, el robo era descubierto el pasado sábado por el Vicario Parroquial de San Bernardo y sólo afectó al Sagrario, una obra fechada en el siglo XVIII con puerta de plata realizada en madera tallada y dorada por el imaginero sevillano Pedro Duque Cornejo. La circunstancia de que el ladrón solo apuntara al Sagrario, sin tocar cualquier otro elemento, ha sido clave para esclarecer la hipótesis. Cabe apuntar que muchas de las Sagradas Formas aparecieron esparcidas en el suelo y sobre el altar del templo a la llegada de los miembros de la Policía Científica.

Por suerte las dos piezas han sido recuperadas y entregadas en buen estado a la Corporación del Miércoles Santo, y lo que es más importante, confirmando el carácter aislado del suceso. No obstante, episodios como el acontecido vuelven a poner de manifiesto dos cosas: la primera es que cualquier precaución siempre es poca; y la segunda tiene que ver con el silencioso acomodo de los capillitas, excesivamente preocupados por lo superficial.

Ocurría el viernes

José Antonio Martín Pereira | 5 de abril de 2011 a las 9:41

No crea que llego tarde a los hechos, esta reflexión nace de una conversación reciente aunque por mi cabeza rondaba incluir determinada referencia. Ocurría el viernes, pero poco se ha comentado más allá de breves narraciones y alguna que otra crónica valiente de periodistas de los que ya no se fabrican. Al capillita de turno se lo perdonamos, estará muy ocupado preparando su disfraz (dicho alto y claro) y probablemente no tenga en consideración la gravedad de lo sucedido. Al hilo, se hecha también en falta un posicionamiento contundente de la iglesia sevillana, aunque obviamente es entendible la cautela mientras no se esclarezcan datos.

Les decía sin decirles que el pasado viernes el barrio de San Bernardo amanecía conmocionado. Rumores y confusión venían lentamente a confirmar el robo en la parroquia. Era el Vicario Parroquial quien, poco antes de las nueve de la mañana, descubría que la puerta del Sagrario que preside la capilla sacramental había sido forzada. Por el suelo se esparcían las Sagradas Formas, guardadas hasta entonces en dos copones sustraídos. Nada más faltaba, de ahí que cobre fuerza la hipótesis del escarnio a la Religión Católica. Con lo acontecido en Madrid semanas atrás, me pregunto si aún pensamos mantener una mejilla azotada por golpes. Qué triste es el silencio.

A la espera de que la investigación de la Policía Científica aclare los hechos, cabría preguntarse cuál es la Cuaresma que vivimos. Relucientes los pasos, hermosas las imágenes, apetitosa gastronomía, pero ni un momento para proclamar una terminante repulsa cuando atentan contra Dios. Una decepción que añadir al pinturero círculo capillita para seguir demostrando lo lejos que queda el conocimiento de la Fe transmitida a golpes de pecho una Semana al año.

En San Lorenzo

José Antonio Martín Pereira | 24 de marzo de 2011 a las 11:43

Si es asiduo a este espacio no le resultará extraño. Si me conoce personalmente aún menos. Inclusive puede que coincida con la consideración de un servidor. De no ser así, y siempre que me lo permita, intentaré acercarle con brevedad a mis pensamientos. Porque, aunque la Cuaresma tiene sobrada fuerza como para auparse por encima de cualquier Imagen, el ser humano necesita encomendar su suerte cuando la debilidad acecha. Es inevitable poner rostro a Dios.

Ciertamente cada uno idealizará en su mente una particular visión de Dios, probablemente dispar a la de su hermano, vecino o amigo. Es la suya propia. Su concepción tornada en verdadera desde el momento en el que usted así lo estimó. Y esa percepción es irrefutable. Pero, ¿ha pasado por San Lorenzo en Cuaresma? Le atestiguo que sigue siendo el mismo Dios conocido, aunque distinto. La Divinidad que habita en cada Sagrario tiene la cara del Gran Poder. Análogo al de su entendimiento, allí espera, para colmar de Bondad y Misericordia cada una de sus inquietudes, invitándole a seguir el camino trazado por la cenicienta Cruz impuesta sobre su frente y presto a cargar con el peso de sus pecados.

Pudiera alimentarle con una estampa espectacular que definiera con exactitud las intenciones del presente texto, pero prefiero que sea usted quien la tome. En San Lorenzo, el Gran Poder aguarda.

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Un mes

José Antonio Martín Pereira | 17 de marzo de 2011 a las 11:57

Sí, la conciencia no le ha jugado una mala pasada cuando esta mañana dirigió la vista al almanaque con la estampa de la Macarena que cuelga sobre la pared de su cocina. Solo resta un mes. Esto se acerca, y paulatinamente bien pudiera añadirse una profusión de menudencias que elevarían a universal tal afirmación. Alegato de olores y sabores, ¿se ha tomado ya la primera torrija? Desparrame de signos oculares que no mienten, ¿ha pasado por la Plaza de San Francisco? Hágalo…

Para colmo el cielo azul, inédito durante la primera porción de Cuaresma, ahora se atreve a desafiar a los agoreros cuya vida en sí es una borrasca. Prontamente será momento idóneo para arrancar la Novena al “Santísimo Anticiclón de las Azores”, pidiéndole que se apiade de Sevilla desde que el primer nazareno de túnica alba pise el asfalto con dirección a la Parroquia de San Sebastián y hasta que Jesús anuncie, al despuntar de la mañana del siguiente Domingo, que ha Resucitado.

Qué me dice, ¿ha ido ya a por la papeleta de sitio? No deje pasar la ocasión y sáquela, perfectamente sabe que no existe experiencia más hermosa que la de acompañar a los Titulares de su devoción pregonando por cada recoveco de la ciudad la fortaleza que circunda a la Fe en Cristo. Está a tiempo.

Exprima la Cuaresma…


Aclarando

José Antonio Martín Pereira | 15 de marzo de 2011 a las 15:09

Seguramente, estimados lectores, en la mañana de hoy esperaban encontrarse en el presente lugar virtual alguna referencia, más o menos breve, al Vía Crucis de las Cofradías celebrado en la tarde-noche de ayer. La actualidad manda, pero como entenderán El Muñidor no tiene la obligación de informar, sino que libremente dedica sus líneas a emitir pensamientos propios en voz alta, intentando precisamente esquivar las ramas de la cotidianidad, motivándoles a regresar, y alejado por completo del vulgar sensacionalismo. Solventando posibles dudas, quisiera añadirles algo por responsabilidad intrínseca: el aprovechamiento económico generado a partir de este Blog es cero. Quede claro.

Ésa breve introducción me va a servir, si ustedes me lo permiten, para encauzar la respuesta a los valientes amparados en pseudónimos de la cobardía que divagan por la dilatada Red que es Internet. Permítanme adicionar otro apunte, dado el conocimiento adquirido en los años que un servidor lleva conviviendo con Sevilla, que tiene que ver con los peculiares paradigmas que aquí se cuecen, por supuesto extrapolados a la órbita cofradiera. Sevilla es una plaza complicada para torear, sea dentro del ámbito que sea. Simplemente pregunto, ¿qué esperan encontrar en un Blog de temática cofrade? ¿Conciben la crítica a Cristo o a la Santa Iglesia como medio de actuación? Aquí, ni que decir tiene, no hallarán eso. Prefiero soportar críticas cobardes antes que achantarme por defender la Fe y los valores en los que creo. Por cierto, si está apuntando (particularizo a los cobardes) con la escopeta cargada del comentario fácil escudado en una libertad mal utilizada, absténgase, la manifestada desvergüenza implica que la moderación de comentarios abrace el límite, es decir, se cierre la veda (al menos) en esta entrada.

Obviamente quien dedica (tristemente) su tiempo a vituperar irracionalmente a través del tecleo detrás de una pantalla se identifica por sí mismo, sin necesidad de añadir paliativos. Contestar con clase también es una virtud, y eso parece no estar al alcance de todos. Reitero cualquiera de las palabras anteriores acogiendo mi defensa al derecho personal para tratar de ofrecerles mensajes en consonancia a la Palabra, puesto que aquí no escribe un cofrade sino que lo hace un católico convencido de que la mejor forma de reportar beneficios a la sociedad en la que vivimos pasa por seguir a Cristo.

He dicho.

Es Cuaresma

José Antonio Martín Pereira | 9 de marzo de 2011 a las 11:31

«Pulvis es et in pulverem reverteris» (Génesis 3,19). La reflexión acerca del deber de la conversión recuerda la inexorable caducidad y efímera fragilidad de la vida humana, sujeta a la muerte. El inicio del Tiempo Litúrgico resumido en «Matanoeiete», es decir «Convertíos», imperativo que cobra sentido cuando la austeridad del rito se transforma en la imposición de ceniza en forma de Cruz en la frente de los que creen en Dios y en su Palabra. El Miércoles de Ceniza descubre una estación espiritual especialmente relevante, acomodando la llegada del Misterio Pascual, o lo que es lo mismo, el recuerdo de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.

Sevilla, fíjese, ha amanecido de Domingo de Ramos. Estrena alboroto en los pasillos de las casas de hermandad, perfume de incienso en El Duque, jazmines floreciendo al fondo de profundos ventanales enrejados, rótulos confiteros anunciando «Hay torrijas», capirotes y tela, clavel de culto en Santa Ana, enjabelgado de paredes en corrales de vecinos, azahar en la Plaza de la Concordia, velas a San Judas Tadeo en San Antonio Abad… Hoy no es un día más, sino aquel en el que arranca la Cuaresma más tardía desde 1943.

A partir de ahora, las vivencias se agolparán destronando el impávido protagonismo de los recuerdos. Es tiempo de víspera, y hasta el ceniciento color del cielo lo ha rememorado a la ciudad. La Cuaresma retorna anticipando el solemne protagonismo de la Gloria, ahora que la humanidad más lo requiere. Sean conscientes, la levedad de la llama que encendida alumbraba el anuncio y la llegada de Niño Dios, tomará fuerza nuevamente al recibir el sombreo de la perecedera señal sobre la frente, convirtiéndoles en transmisores de la verdad y el gozo.

Retengan, allí donde cobijan los delirios, cualquier grabado de los sentidos, y compártanlos con su entorno para hacerles conscientes del periódico milagro. Es Cuaresma…

ceniza

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